Una rosa es una rosa

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Crítica (Originalmente publicada durante el Festival Internacional de Cine de San Sebastián)

Loreak (2014), de Jon Garaño y José Mari Goenaga

Por Claudia Lorenzo

Flores, muchas flores por todas partes. Flores inofensivas que acaban generando reacciones varias. La primera película rodada íntegramente en vasco de la Sección Oficial del Festival de cine de San Sebastián -en la historia, sí- es una narración intimista sobre flores, sobre la procedencia de ramos anónimos, sobre aquellos depositados a un lado de la carretera, sobre el significado de algo insignificante como regalar plantas.

Jon Garaño y Jose Mari Goenaga firman una película que entrelaza la historia de tres mujeres. La primera, Ane (Nagore Aranburu) está entrando en la menopausia, vive una rutina anodina entre el trabajo y el permanente silencio de su casa y tiene poco a lo que agarrarse con ilusión. Sin embargo, un envío semanal de flores le cambiara la percepción que tiene de sí misma. Lourdes (Itziar Ituño), la segunda mujer de la historia, y Tere (Itziar Aizpuru), la tercera, ven cómo sus vidas dan un vuelco cuando tienen que enfrentarse a una tragedia que las incumbe a ambas. Los ramos inesperados que aparecen en su vida sin que ninguna de las dos sepa de dónde vienen también le darán un giro a ambas existencias.

Loreak, una de las grandes sorpresas de la Sección Oficial de San Sebastián este año -a pesar de una inexplicable ausencia en el palmarés-, habla del poder transformador que tiene un detalle para dictar las pautas de una historia. Partiendo de una raíz extremadamente sencilla y, a la vez, llena de magia, los directores, co-guionistas junto con Aitor Arregi, se introducen de forma delicada en tres vidas muy diferentes pero muy humanas, convirtiéndose en testigos de varios personajes extraordinarios en su ordinariez. Es la nimiedad de lo que cuenta lo que la hace grande, la cotidianeidad elevada a la máxima potencia, la posibilidad de ficción que hay en nuestras vidas, los relatos que no sabemos que guardamos dentro.

El filme ofrece tres buenos papeles femeninos, tres roles completamente diferentes y definidos, contradictorios y tremendamente humanos, que destilan una tremenda sensibilidad y muchísimo realismo, además de un ligero optimismo hacia la vida. No hay juicio hacia ninguna, ni posición de superioridad. Muchas de las interacciones entre los personajes tienen un trasfondo cómico, una ironía diaria, basada en la rutina que todos hemos vivido. Hay quien dice que es una película que ejemplifica muy bien el carácter vasco, de guardárselo todo dentro. Probablemente, de pequeña que es, Loreak se convierte en universal y trasciende eso.

Las tres actrices, Aranburu, Ituño y Aizpuru, junto con Josean Bengoetxea y Egoitz Lasa, realizan un trabajo primoroso, artesanal, que hace que nos olvidemos de su interpretación y sintamos su presencia constante como personas. Mención especial ofrece la el último diálogo entre las dos Itziar, que le rompe el corazón a una audiencia que se ha resistido a dejarse llevar por el dramatismo tanto como la película.

Ésta es una película pausada a la que parece que le cuesta arrancar, aunque sea una elección totalmente consciente, y que siempre tiene una dirección clara, yendo en primera durante un acto entero del metraje hasta que, de repente, sube las marchas para seguir con una velocidad estable pero alta. Las emociones están así al servicio de la historia, se contienen hasta que desbordan y saltan de la pantalla.

Es, en resumen, un relato precioso de la belleza de nuestra insignificancia, del poder que tenemos para llevar una existencia con pinceladas de magia, que influya sólo a nuestro alrededor pero que nos alegre la vida. Loreak ofrece una tesis final, simple pero certera: pongamos flores en nuestra vida.

1 Comment

  • Fernando dice:

    No me gustó la película de Amenábar. Creo que la trama se basa demasiado en la ambientación, toda la filmación con unos grises permanentes poco reales, interiores y exteriores. Algunos ambientes con luces tenues vale pero toda la película no. Parecía más The Road que Tesis. Creo que el interés por el argumento debe basarse en el desarrollo del tema más que en la fotografía. Y luego está el suspense que es siempre el mismo en Amenábar. Otras críticas que he leído me parecen algo blandas. No soy partidario de dar palos a los autores pero tampoco de ser benévolo.
    En fin, descubro aquí una web que me orienta sobre el cine y eso me gusta.

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