Recovecos del pasado

Ilustración: Clara Santos

Crítica

Nebraska (2013), de Alexander Payne

Por Sara Méndez

Alexander Payne (director de las galardonadas Entre copas y Los descendientes) es un cineasta poco habitual. Considerado como un auteur por la industria de cine americano, poco acostumbrada a ver películas de tono trascendental salidas de Hollywood, Payne nos descubre su último film, Nebraska, un drama en blanco y negro con tintes cómicos.

Aunque sus historias humanísticas no siempre resultan extraordinarias, el mensaje moral en torno a las relaciones familiares de sus personajes (complicados y un tanto extravagantes) las convierten en obras, cuanto menos, originales. Y es quizás eso lo que llama la atención de la crítica y el público, que parecen adorarle.

Escrita magníficamente por Bob Nelson, Nebraska narra la historia de Woody Grant (interpretado por el veterano Bruce Dern), un hombre desorientado por la vejez y el alcohol, que tras recibir una papeleta por un 1,000,000 de dólares decide ir a Nebraska a recoger su premio. Preocupado por su estado de salud, su hijo David (Will Forte) decide llevarle en coche a pesar de las reticencias de su madre (June Squibb).

Como es de esperar, a lo largo del camino padre e hijo se sinceran y nos descubren sus almas, sus miedos y las añoranzas de un pasado remoto. A pesar del carácter agrio del padre y de la desolación que les rodea, Payne consigue hacernos reír a carcajadas con ese talento suyo de mostrar las desgracias de la vida con un humor sutil pero genuino.

El cuadro de personajes que se expone en Nebraska es de lo más variopinto y muestra con veracidad a las gentes que viven en un mundo caracterizado por los convencionalismos típicos de la América profunda. La interpretación de Bruce Dern es apoteósica. A pesar de ser conocido por interpretar habitualmente papeles secundarios, Dern ha trabajado con grandes genios como Hitchcock o Polanski. Esta vez, Payne (con gran acierto) le pone al frente de este film que explora con crudeza los errores de la vida de un hombre que a pesar de su mal carácter, consigue sin dificultad nuestra empatía y comprensión. Forte y Squibb también hacen un trabajo formidable dando vida a personajes que resultan tan reales como las situaciones a las que se enfrentan.

Nebraska es, en definitiva, una historia sobre los elencos familiares pero también es una crítica a la sociedad en la que vivimos, cuyos intereses se basan en el dinero, y una exploración sincera del ser humano. Íntima y sencilla pero a la vez cargada de significado, Payne consigue crear por fin un film digno de admiración que le llevará, una vez más, a los Oscar.

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