Viaje al universo Haneke

Crítica

Michael H. Profesión: director (2013), de Yves Montmayeur

Por Rau García

Con Haneke (Austria, 1942) no hay término medio: o te fascina o te horroriza (aunque esto no es una característica exclusiva de él, también ocurre con directores como Lars von Trier). Prueba de ello se muestra en parte de este documental en el que entrevistan brevemente a los espectadores que salen de un preestreno de Funny Games (1997). Resulta gracioso ver al público casi ofendido después de haber visto semejante película (imagínense sus caras viendo algunas escenas), reacciones que contrastan con las de los que salen boquiabiertos, casi sin palabras para describir lo que acaban de ver (algo parecido ocurrió recientemente con El árbol de la vida, de Terrance Malick). Porque las películas de Haneke son de esas que una vez terminadas de ver, el espectador se lleva a su casa, en su cabeza, y durante los próximos días, meses o años (porque difícilmente se olvidan) estarán rondando en su inconsciente hasta que, con suerte, llegue a una conclusión. Son películas que van directas al cerebro, que requieren de un espectador activo, en este caso no porque alimenten a la imaginación, sino porque estimulan al intelecto. Su cine, a diferencia de otros que solo sirven para entretener y pasar un buen rato o evadirse del estrés y los problemas cotidianos, sirve para pensar, para debatir, para enfrentarse a cuestiones que nos plantean desagradables dilemas. No hay una moraleja, un final complaciente, una lectura universal, una verdad absoluta. El espectador es la piedra angular que completa la obra, pues solo él puede descifrar o descodificar, a su manera, lo que hay detrás de esas angustiosas historias. Haneke da las pistas, pero las respuestas no están resueltas en sus películas, sino dentro de nosotros. A veces caemos en el error de limitarnos a pensar qué fue lo que el autor quiso transmitir (la última vez que experimenté esta inquietud fue con Holly Motors, de Leos Carax). Pero afortunadamente, como queda patente en el documental, Haneke se niega a explicar sus películas.

Dirigido por Yves Montmayeur, especializado en documentales sobre cine asiático contemporáneo. Ha realizado retratos de cineastas peculiares como el director chino Johnnie To, el cámara Christopher Doyle, y la actriz y directora italiana Asia Argento. Habitualmente trabaja para el programa Tracks, de ARTE TV. Amigo desde hace veinte años de Haneke, ha realizado la mayoría de los “making of” de sus películas. “Para hacer un documental acerca de un director que rechaza categóricamente la exploración de su vida privada, fue necesario un enfoque más abierto que permitiera derribar la estricta distancia “profesional” que establece conscientemente. Por eso decidí retratar a Haneke trabajando. Solo mediante la casi sagrada intimidad que se produce en el esfuerzo creativo podía revelarse el hombre que hay detrás de la obra”, declara Yves Montmayeur. El documental hace un recorrido por toda su filmografía empezando por su último largometraje hasta la fecha, Amour (2012), hasta el primero, El séptimo continente (1989), combinando el visionado de escenas con entrevistas, grabaciones en pleno rodaje, incluso de sus clases en la Academia de Cine de Viena de la que es profesor. Sorprende ver a un Haneke bromista (creo que se le tiende a imaginar de otra manera), aunque sus rodajes, aseguran los actores que han trabajado con él, son muy duros. Algunos de los entrevistados: Jean-Louis Trintignant, Susanne Lothar, Isabelle Huppert, Juliette Binoche, Béatrice Dalle, además del propio Michael Haneke, que desmiente que para tratar los temas que él aborda haya que haber tenido una infancia traumática.

Eché en falta que se hablara de la versión americana, remake calcado en otro idioma y diferente reparto, de Funny Games (2007), teniendo en cuenta la opinión del director sobre Hollywood y el cine más comercial, pero los fans de esta película ya habrán visto los extras que incluye el DVD. Recomendable para los admiradores de la obra de este director que quieran profundizar un poco más en su personalidad y en su forma de trabajar. Recomendable también, aunque no indispensable, haber visto previamente sus películas (así se disfrutará más), pues en él se muestra alguna escena importante. Pero quien no conozca su cine y vaya a ver este documental, probablemente saldrá con ganas de hacerse un ciclo Haneke. Quizá estos últimos sean los que saquen más partido de este documental. Uno de los mejores directores de cine contemporáneos (que, por cierto, acaba de recibir el premio Príncipe de Asturias de las Artes) al que solo tengo un reproche que hacerle: que en sus películas, si no me equivoco, se sacrifiquen cruelmente a animales. Michael H. Profesión: director es un retrato del universo Haneke, un filósofo que reflexiona acerca de los rincones más oscuros de la vida y del ser humano como individuo y en sociedad, que nos regala en cada película un espejo en el que mirarnos y analizarnos.