Unas zapatillas que dejaron huella

Brad Pitt y Catherine Keener en un fotograma de “Johnny Suede”

Crítica

Johnny Suede (1991), de Tom DiCillo

Por Rau García

Cuando se rodó Johnny Suede, Brad Pitt era un actor de veintisiete años que llevaba unos cinco trabajando en cine, televisión y publicidad, pero aún era desconocido a nivel mundial. Algo que cambió cuando se estrenó Thelma y Louise, de Ridley Scott, al año siguiente. De repente, Tom DiCillo pasó de tener a un actor novel como protagonista de su primera película, a tener a un actor de prometedora carrera. Después de ese papel, secundario, pero gracias al que pudo demostrar su talento de cara al público internacional y a la industria cinematográfica, todo el mundo estaba esperando a ver su siguiente película, y Jonny Suede llegó justo a tiempo, aunque sorprendentemente no tuvo mucho éxito en taquilla (tuvo mejor acogida en Europa). La gente prefería al autoestopista sexy antes que al rockabilly bohemio.

Es curioso, si Tom DiCillo hubiese rodado veintidós años mas tarde esta película, seguramente no hubiese conseguido a Brad Pitt, porque el actor está ya en otra liga y el cine de Dicillo fue y sigue siendo auténticamente independiente. Desconozco si Brad Pitt cobró por trabajar en Johnny Suede, pero si lo hizo seguro que no fue gran cosa, pues es una película de muy bajo presupuesto. Cuando aceptó el papel, en busca de un personaje protagonista interesante (y acertó, pues Johnny Suede es una perla diferente), todavía no sabía que Thelma y Louise iba a tener tanto éxito, así que era un actor accesible, aún no tenía, digamos, un caché. Como la estupenda actriz Catherine Keener, que interpreta a Yvonne, entonces también desconocida, con la que el director volvería a trabajar en tres ocasiones más. Atentos también al cameo de Samuel L.Jackson que casi pasa desapercibido.

Por otro lado, si DiCillo hubiese rodado veintidós años más tarde esta película, seguramente no hubiese elegido a alguien como Brad Pitt, porque creo que esta película gana mucho más con un actor semidesconocido. Pero ahora que Brad Pitt es un actor consagrado, una estrella del Hollywood de las superproducciones, Johnny Suede cobra mayor interés, pues pertenece a sus comienzos, y ver con perspectiva el nacimiento cinematográfico o los primeros pasos de un gran actor siempre es entrañable. Esta película también fue muy importante en la carrera de Tom DiCillo, porque fue su debut como director y guionista. Antes fue director de fotografía de su amigo Jim Jarmusch (con el que comparte sentido del humor, aunque al mismo tiempo son cineastas con estilos inconfundibles) en “Strange to meet you”, una de las escenas de Coffe and Cigarettes, en Mystery Train y en Permanet Vacation. Con esta última película tiene precisamente algunas conexiones que mejor no desvelo porque son bonitas de descubrir.

Tom Dicillo y Brad Pitt en el primer día de rodaje de “Johnny Suede”

Tom DiCillo y Brad Pitt en el primer día de rodaje de “Johnny Suede”

Puede que sea una estupidez (es sólo una interpretación personal), pero Johnny Suede a veces parece una especie de variación moderna y urbana del cuento de Cenicienta, pero una relectura muy libre y lejana. Incluso se le hace referencia en alguna frase. Cuenta la historia de un joven solitario, fan de Ricky Nelson, que vive de alquiler en una pequeña habitación de un sucio edificio, a cuyo casero se le está agotando la paciencia porque lleva retraso en los pagos. Vive en la monotonía de una ciudad en la que ver algo extraño en un callejón oscuro ya casi ni le sorprende, ni le asusta. Nada a su alrededor parece inspirarle lo suficiente como para componer buenas canciones y se siente vacío en esa ciudad donde no hay mucho que hacer por la noche más que beber un trago en la barra de un bar mientras se escucha música y pasar un tiempo acicalándose el tupé frente al espejo del baño. Por eso fantasea con ser un cantante de éxito, supongo que para evadirse y desahogarse a través de las letras y de su  irresistible show que vuelve histéricas a sus admiradoras. El chaval tiene un aspecto muy cuidado, pero le acomplejan los viejos, feos e incómodos zapatos que viste, como a Cenicienta sus ropas de criada. De repente, una noche le caen del cielo, literalmente, o de algún otro sitio alto, no se sabe, las zapatillas que tanto deseaba (de su talla y a estrenar). Es decir, antes de que él se las encontrara, se supone que alguien las perdió, como en el cuento, y en la película se pierden más de una vez. Unas zapatillas que parecen haber ido por sí solas en busca del dueño perfecto, en vez de cómo ocurre en la Cenicienta, donde es el príncipe quien va en busca de su dueña. Aunque son muy elegantes y parecen mágicas, no dejan de ser unas zapatillas de ante, de andar por casa, pero en realidad, para mí, son los zapatos de cristal de Cenicienta. Cuando se los pone todo empieza a cambiar porque tiene más seguridad en sí mismo a la hora de dirigir a su grupo de música, de relacionarse con las mujeres, de plantarle cara a la gente…

Si seguimos el juego de la “Teoría del paralelismo entre Johnny Suede y la Cenicienta”, entonces el casero sería como una de sus crueles hermanastras, sus compañeros de grupo serían los simpáticos ratones, Nick Cave como Freak Storm (con un aire a Jim Jarmusch) sería algo así como el hada madrina, e Yvonne su princesa. La habitación en la que vive sería el castillo de su madrastra, y el palacio de la princesa sería el hogar y la compañía de Yvonne, que le aporta estabilidad y le hace madurar, del que sin saber por qué siente la necesidad de irse después de cenar, como si el reloj marcara cerca de las doce. Otro símbolo con significado importante es su peinado. Sólo cuando supere esa fase de la vida en la que deambula perdido, y para ello tendrá que tocar fondo, se olvidará de su tupé y sus zapatillas, unas pintas que recuerdan a las de los Leningrad Cowboys de Aki Kaurismäki, pero un poco menos exageradas.

Una magnifica e irrepetible interpretación cómica, desde el drama, de Brad Pitt (no se pierdan su acento, su forma de hablar y cómo canta) en la que da vida a un soñador sin rumbo, con poca experiencia en la vida, como se suele decir. El propio DiCillo la defiende como uno de los mejores trabajos de Brad Pitt. Una historia de amor, con mucha música, sobre el momento en que Johnny Suede aparta su ego y pierde su inocencia, dejando de ser “un niño” para convertirse en un hombre, de los pies a la cabeza, que ya no necesita zapatos ni peinados extravagantes, aunque ya sean parte indivisible de su estilismo y personalidad. Casualmente, el mismo año que Tom DiCillo rodaba Johnny Suede, John Waters estrenaba Cry Baby (1990), protagonizada por Johnny Deep. Otra película que, junto a las citadas anteriormente, se podría ver en un ciclo conjunto llamado, por ejemplo: ¡Cine indie y Rock & Roll!

Ganadora del premio a Mejor Película en el Festival de Cine de Locarno y nominada en Sundance, “es una tragicomedia sobre los rincones inexplorados de la mente masculina”, en palabras de su director, basada en una serie de monólogos que escribió cuando estudiaba interpretación. En 1986 los llevó a un escenario de Off-Broadway para ver cómo funcionaban en boca de un actor y comprobó que tenían una fuerte reacción en el público. A partir de esa noche se convenció de que tenía que convertirlo en un guión cinematográfico y cuando lo terminó se lo mandó a todo el mundo que conocía que pudiera poner dinero para producir la película. Cuatro años después consiguió rodarla y hoy DiCillo es un tipo con una energía inspiradora y contagiosa para las nuevas generaciones de cineastas.

Ojalá Tom DiCillo (Vivir rodando, Delirious, The Doors: When You´re Strange, entre otras), rodara con más frecuencia. De momento nos tenemos que conformar con un documental llamado Down on Shadowland que se estrena este 2014, pero que empezó a rodar en 2009, año desde el que lleva recopilando material para hacer un retrato del metro de Nueva York, de la poesía de ese espacio público subterráneo, de las personas que habitan en él, de las que se ganan la vida allí o de las que lo usan como medio de transporte (metafórico), como Johnny Suede. Este es el trailer: