Una parodia con mucho corazón

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Crítica

Jane the Virgin (2014), serie creada por Jennie Snyder

Por Heider Tunarrosa

Jane The Virgin no es una serie como otra cualquiera. Tiene una premisa bastante simple y divertida. Una joven de 23 años descubre que está embarazada por accidente. El único problema es que ella es virgen y su meta, desde que es una adolescente, es perder la virginidad la noche en que se case. Cuando es víctima de una inseminación artificial que ella no pidió, su vida da un giro de 180 grados.

Lo que sucede a continuación no vale la pena ser contado ya que es una serie que debe verse para disfrutarla de principio a fin. Pero lo que hace la diferente es que encuentra un balance perfecto entre una parodia a las telenovelas y la calidad de contar una historia que tiene toques humanos, reales y bastante cómicos.

Empecemos con los elementos de parodias: tiene un narrador omnipresente que nos recuerda constantemente que estamos viendo un programa de televisión. Esto hace que el espectador sienta que está ante un cuento de hadas con personajes que son cien por cien humanos, con defectos, cualidades, temores y sueños. El padre de Jane es un actor de telenovelas y el actor que lo interpreta, Jaime Camil, roba el show como un actor vanidoso y egocéntrico, con mucho carisma y encanto al mismo tiempo. Es un personaje tan adorable que sus defectos son fáciles de olvidar.

Otro elemento que Jane cuenta de forma diferente es el triángulo amoroso entre su novio, Michael, interpretado por Brett Dier y el padre de el bebé de Jane, Rafael, interpretado por Justin Baldoni. Lo diferente de este triángulo amoroso es que no se basa en engaños, o en escenas de cama desenfrenadas, sino en las emociones que se sienten al compartir la paternidad de un bebé.  Michael y Rafael rompen el esquema de conquistar a la damisela en peligro y deben triunfar, no como príncipes, sino como padres de familia responsables.

Ahora, el elemento mágico que la hace adictiva son los villanos, o en este caso, la villana, Petra, interpretada a la perfección por la actriz Yael Grobglas. La “mala” que Yael interpreta no está sacada de una novela, sino que está bastante bien desarrollada y los creadores nos hacen entender que todas sus acciones son reales en el mundo del show, encajan el en personaje perfectamente. Es bastante similar a Scar de El Rey León o a Úrsula de La Sirenita.

Otra característica que hace de Jane un show refrescante y original es que los personajes son humanos y reales. La protagonista tiene problemas con su religión, su trabajo, sus sueños y además es latina. La raza y su clase social no forman parte del diálogo de los personajes, sino que se olvidan porque los conflictos están tan bien escritos que cualquier persona que esté intentando hacer de sus metas una realidad puede conectar emocionalmente con Jane.

Pero el elemento principal que la convierte en una serie excelente, brillante y cómica se puede resumir en dos palabras: Gina Rodríguez. Gina es sencillamente perfecta, espectacular, adorable, sencilla, divertida, dramática, real y hermosa como Jane. Le da varios matices al personaje sin interpretarlo como un estereotipo sobre una latina intentando sobrevivir, sino recordándole a la audiencia que hay muchas personas como ella. Personas con sueños que son interrumpidos por razones que no pueden controlar, pero que con paciencia y cabeza fría, todos los problemas tienen solución. Jane no es un personaje típico, es una mujer fuerte, honesta y con mucho carisma. Gina interpreta a Jane como un personaje real que puede sobrevivir en este mundo.

Todo el mundo debería ver Jane The Virgin y disfrutar de una de las series cómicas más originales de los últimos años.