Una criatura diferente

Fantastic Four
Crítica

Cuatro Fantásticos (2015), de Josh Trank

Por Pablo Álvarez

En los tiempos actuales, tan sobrecargados de información y en los que todo el mundo quiere que su punto de vista trascienda, cualquier opinión se magnifica. En el caso de las películas, habitualmente se filtran todo tipo de detalles desde que se anuncia un proyecto, dándose a conocer los pormenores acaecidos durante su producción y creando una idea preconcebida del mismo. Aparte de esto, webs como rotten tomatoes o metacritic con su sistema de valoración a base de baremos, han sido determinantes a la hora de que un título pase a ser directamente alabado o denostado, marcando la tendencia a seguir. Son muchos los factores que pueden influir en el éxito o el fracaso de una película, aunque estos se encuentren al margen de sus propios valores cinematográficos. El caso de Los 4 Fantásticos, es el de una película condenada al escarnio mucho antes de su llegada a las salas. En las siguientes líneas se verá si esto está justificado o se ha tratado de un ataque desproporcionado.

La historia sigue los pasos de Reed Richards, un joven científico dispuesto a cambiar el mundo con sus creaciones. Junto a la ayuda de su amigo Ben Grimm, los hermanos Johnny y Sue Storm y Víctor Von Doom, lograrán desarrollar un invento revolucionario que transformará sus vidas para siempre.

En su anterior trabajo titulado Chronicle, el realizador Josh Trank contaba la historia de tres amigos que adquirían superpoderes providencialmente. El enfoque del director resultaba estimulante porque los conflictos existenciales de sus personajes adolescentes primaban por encima del espectáculo que suelen ofrecer este tipo de producciones. En esta ocasión vuelve a optar por un planteamiento similar con una obra cuyo tono la distancia del esquema habitual que muestran otras cintas del mismo género. De este modo, la película funciona más como un film de ciencia ficción con elementos superheróicos, remarcando los aspectos trágicos del relato y dosificando los esporádicos instantes de acción. Los elementos relativos al descubrimiento científico y sus consecuencias cobran especial relevancia a lo largo de la trama, dejando que sean estos los que marquen el desarrollo de la misma. Trank citaba al director David Cronenberg como una de sus influencias durante la producción y esto queda patente en las escenas en las que se cuenta el origen de los protagonistas. Los instantes que muestran la metamorfosis que experimentan, adoptan un cariz siniestro que se aproxima al cine de terror alejándose de la candidez de otros títulos. La cinta avanza de forma pausada, pero manteniendo el interés, explorando las repercusiones que implican las habilidades extraordinarias de unos personajes condenados al exilio o a convertirse en monstruos de laboratorio. No obstante el principal problema del film surge por un cambio en su estructura, que se refleja en un tercer acto que llega de forma algo acelerada. El ritmo que mantenía la historia cambia repentinamente ofreciendo el obligatorio clímax que, a pesar de resultar funcional, contrasta con el resto del metraje.

Al margen de la controversia inicial que surgió cuando se anunció el casting, por cuestiones bastante prosaicas, el reparto está integrado por jóvenes intérpretes de gran talento. Miles Teller resulta el personaje más interesante al sentirse responsable del destino que correrá el resto del grupo, mientras que Kate Mara, Michael B.Jordan y Jamie Bell ofrecen unas reacciones convincentes e intensas ante lo que les acontece. Por su parte Toby Kebbell da vida al amenazador Dr.Doom, realizando un trabajo correcto.

Resulta difícil eludir las conocidas desavenencias que surgieron durante el rodaje de la película entre el realizador y el estudio, a la hora de hacer una valoración de la misma. El propio Josh Trank declaró en el momento del estreno, que el producto que llegaba a las salas difería del que él tenía ideado en un principio. No obstante y aun teniendo en cuenta estos condicionantes, el resultado es un film que a pesar de tener aspectos mejorables, ofrece una alternativa dentro del género con una propuesta distinta y arriesgada. Sólo por eso, merece mucho más reconocimiento del que un público cada vez más escéptico ha estado dispuesto a concederle.