Un nuevo futuro

Termi2

Crítica

Terminator Génesis (2015), de Alan Taylor

Por Pablo Álvarez

Cuando James Cameron dirigió en 1984 la cinta de ciencia ficción de serie B Terminator, probablemente no imaginó que supondría el pistoletazo a su exitosa carrera como realizador y el inicio de una de las sagas más famosas del séptimo arte. Desde entonces, la franquicia continuó con la magistral secuela Terminator 2: El juicio final, las infravaloradas Terminator 3: La rebelión de las máquinas y Terminator Salvation y la serie de televisión Terminator: The Sarah Connor Chronicles. Ahora llega a las carteleras el último capítulo, cuya mejor baza es contar con el beneplácito del propio Cameron.

El argumento nos sitúa en el año 2032. La guerra entre las máquinas y la resistencia humana se recrudece cada día. Para poner fin al conflicto, el líder John Connor enviará al soldado Kyle Reese de vuelta al pasado. Sin embargo, cuando llegue a esa época comprobará que las cosas no sucederán como estaba previsto y tendrá que hacer frente a peligros inesperados.

La ventaja que ofrece una película que aborda las paradojas espacio-temporales, es que cabe la posibilidad de modificar sus elementos dando pie a infinitas variaciones de una misma trama. Los guionistas Laeta Kalogridis y Patrick Lussier plantean en esta ocasión ideas interesantes, reescribiendo algunos de los instantes más míticos de la primera entrega y jugando con la nostalgia y los conocimientos del espectador conocedor de la saga. De este modo el director curtido en la ficción catódica Alan Taylor recrea de forma mimética y con gran fidelidad instantes de aquel film durante la primera mitad de la cinta, introduciendo nuevos añadidos que resultan estimulantes y mantienen el interés ante lo que acontece en pantalla. No obstante, a partir de un determinado punto, la película decide tomar su propia ruta con una historia que, si bien no resulta especialmente innovadora, mantiene un ritmo trepidante en el que las set pieces se suceden con pocos intervalos para el descanso. Taylor demuestra un buen pulso al planificar unas secuencias de acción en las que destacan especialmente los enfrentamientos cuerpo a cuerpo entre las máquinas, caracterizados por su espectacularidad y devastador nivel de destrucción.

Uno de los mayores atractivos que ofrece esta nueva entrega es la posibilidad de volver a ver al actor Arnold Schwarzenegger en uno de sus papeles más célebres. El veterano intérprete de origen austriaco demuestra que a pesar del paso del tiempo sigue resultando igual de carismático e icónico, suponiendo de lejos lo mejor de la cinta. Sin embargo, tanto Jai Courtney como Emilia Clarke no consiguen mostrarse igual de convincentes en la piel de Kyle Reese y Sarah Connor respectivamente. El problema se debe más a la forma en la que están escritos los personajes en esta ocasión que en las actuaciones, de modo que apenas lograrán evocar la imagen de Michael Biehn y Linda Hamilton. Por otro lado Jason Clarke da vida a un John Connor que se distancia bastante del personaje tal y como lo conocíamos hasta ahora, mientras que los siempre magníficos Byung hun-Lee y J.K. Simmons muestran su buen hacer a pesar de que sus apariciones en pantalla resulten más breves de lo deseado.

Lo mejor que puede decirse de este nuevo capítulo de Terminator es que consigue ser lo suficientemente respetuoso con las entregas precedentes, a la vez que supone un punto de partida para lo que podría derivar en una nueva saga si los resultados de taquilla son los esperados, tal y como han expresado sus responsables. A estas alturas cabría pensar que la historia no daba mucho más de sí, sin embargo la película incluye suficientes planteamientos que suscitan la curiosidad de ver hacia dónde podría evolucionar este enfoque. Su reflexión acerca de la dependencia de las nuevas tecnologías en la sociedad actual y los peligros que esto podría entrañar resulta acertada, a pesar de contar con ciertos aspectos negativos que empañan el resultado final, como son algunos instantes de humor inoportunos. De cualquier modo la película se presenta como una buena opción para aquellos que busquen dos horas de puro entretenimiento, disfrutando de la inestimable presencia en pantalla de una de las mayores estrellas del cine de acción.