Un Bogdanovich entretenido

Jennifer Aniston & Rhys Ifans

Jennifer Aniston & Rhys Ifans

Crítica

 She’s funny that way, 2014, de Peter Bogdanovich

Por Joan Colás

Inside Out ya no es la única película en pantalla que apela a la nostalgia con sentido del humor. Tras 13 años desaparecido, Peter Bogdanovich vuelve con She’s funny that way (Lío en Broadway) una comedia que bebe ya no sólo de las screwball comedies sino de las comedias de enredo.

Con actores cómicos populares como Jennifer Aniston y Owen Wilson, el cineasta estadounidense hace un homenaje a esas comedias del cine clásico donde el azar, la confusión y la dinámica de los personajes en pantalla son el motor de la comedia. Más allá de diálogos ingeniosos.

En tan sólo hora y media el protagonista, Arnold, pasa de su tranquila vida como director mujeriego que contrata a chicas de compañía a todo un entramado de historias entre bambalinas caóticas en las que se ven envueltos guionistas descontentos, actores celosos y actrices wannabe.

Por mucho que esto se pueda leer como una crítica a la hipocresía que se vive en el mundo del espectáculo She’s funny that way tiene un mensaje mucho más inocente y nostálgico que despierta una sonrisa. Con una simplicidad absoluta Bogdanovich pone en escena situaciones desmadradas sin estridencias, controlando los tiempos necesarios para crear los gags más eficaces fruto de la puesta escena. Una mise-en-scene controlada al detalle, clara pese a todo lo que sucede frente a la cámara demostrando porqué en su día el cineasta fue uno de los más venerados del nuevo Hollywood.

Bogdanovich no engaña a nadie, adora el cine clásico. El mantra sexual clave del personaje de Owen Wilson, “dar ardillas a las nueces”, está sacado de una comedia de Ernst Lubitsch de 1946 que, además, cierra la película. Un cineasta que situó la comedia en un lugar privilegiado en la historia del cine. No hay nada como una comedia blanca, transparente, que hace un canto al cine de entretenimiento inocente sin más intención de divertir.

Tal vez Lío en Broadway no convencerá a los espectadores más acostumbrados a las comedias actuales con frases ácidas e ingeniosas o de gags escatológicos cuando no sexuales, pero vale la pena recordar que este género que tanto gusta al público tuvo una época de esplendor con un cuidado detalle de la puesta en escena y lo que primaba era más como se llegaba a la situación cómica que conseguir la risa fácil, que quería entretener, no buscar sólo la taquilla ni pensar en posibles secuelas. Puede que Bogdanovich no haya hecho la gran película de su carrera, pero este acto de presencia tras 13 años de inactividad nos ha recordado una cosa: por muchas pretensiones que tengan grandes autores, el cine también es entretenimiento y, gracias a directores como Lubitsch y Bogdanovich (entre otros) “it’s funny that way”.