Un año más,un Goya más

Ewan Mcgregor con J.A.Bayona

Ewan Mcgregor con J.A.Bayona

Por Claudia Lorenzo

Blancanieves, Grupo 7, Lo imposible y El artista y la modelo. Que se levante y tire la primera piedra aquel que crea que son películas deleznables. No lo son en absoluto. Blancanieves es un ejercicio cinematográfico que debería haber llegado mucho más lejos que The Artist. Grupo 7 es un thriller a la española con interpretaciones impresionantes y mucho pulso en la dirección. Lo imposible es nuestra apuesta más hollywoodiense, un prodigio técnico encabezado por una matriarca con agallas protagonizada por Naomi Watts. Y El artista y la modelo es la unión de Trueba y Carrière, una obra pausada y contemplativa que ensalza la belleza y los pequeños placeres de la vida. El problema de los Goya este año es, como el año pasado y el anterior, su monotonía. Los Goya siempre son más de lo mismo.

La sensación que dejan los premios de nuestra academia, una vez más, es que en este país en el que subvencionamos muchas más películas de las que la demanda admite, al final cuentan cuatro o cinco. El público tiene razón. Nosotros mismos nos tiramos piedras contra nuestro propio tejado demostrando que sí, que sólo creemos que merecen la pena media docena. Me diréis que los Oscar son igual, y os responderé que no. Claro que la Academia de Hollywood premia siempre a los mismos, y se ven sus futuras decisiones a la legua. Pero los Oscar se complementan con muchísimos otros premios que se dan en Estados Unidos y que sacan a relucir lo mejor del año en diferentes disciplinas, incluso en diferentes estilos de cinematografía (no hay más que ver las críticas que le llovieron a los Independent Spirit Awards el año pasado cuando premiaron The Artist, porque todo el mundo entendió que esos galardones no estaban para apoyar ese tipo de cine).  En cambio los Goya, que deberían englobar toda nuestra cinematografía, sólo hacen caso a una parte y siempre a la misma, con los mismos nombres y las mismas caras (Penélope estará maravillosa en Venuto al mondo, pero la película es horrible).

Si queremos que la gente apoye el cine español y, más importante aún, si queremos que la gente vaya a ver cine español, necesitamos darle un empujón a los nuevos, a los espectáculos más arriesgados, a las comedias, a todo ese cine que no parece verse. Hay que colocar al nivel de las cuatro nominadas a todas las demás, y si la calidad falla, que se mejore. Entonces escuchar las nominaciones de los Goya no será tan soporífero ni, aunque justo, predecible.