Un año más, un festival más

El equipo de "Pelo malo" presentando su película en San Sebastián

El equipo de “Pelo malo” presentando su película en San Sebastián

Crónica del 61 Festival de San Sebastián

Por Claudia Lorenzo

Cuando miras la lista de películas en una Sección Oficial y ninguna salta a la cara, puede haber dos problemas. Uno, que todas sean obras maestras y no sepas por dónde empezar, o dos, que el nivel sea un tanto mediocre. Dejamos al lector que juzgue este caso. Digo desde el principio que dos de los grandes filmes presentes en las quinielas de la prensa a mí no me dio tiempo a verlas. La primera, “Enemy”, porque no estaba aún en Donosti cuando la pasaron. La segunda, “La Herida”, por incompatibilidad de horarios (aunque se estrena ya y que subsanaré el error). Así no puedo sumarme a los llantos de todos aquellos que esperaban que Denis Villeneuve, director de “Enemy”, se llevase algo. Y bien que quisiese gritarlo yo también, porque tras ver “Prisioneros”, otra con su firma tras la cámara, no me queda otra que admirarle.

Ha sido, sin embargo, el cine en español el que ha triunfado. Con la excepción de Jim Broadbent, maravilloso como siempre en la mona pero olvidable “Le week-end”, y de Bertrand Tavernier, Antonin Baudry y Christophe Blain, ganadores del premio al mejor guión por “Quai d’Orsay”, todos los demás galardones de Sección Oficial han ido a manos hispanas. Repasemos.

Pau Esteve Birba se ha llevado, por “Caníbal”, la mejor fotografía. Gustase más o menos el argumento, todo el mundo estuvo de acuerdo en la belleza de las imágenes de la película protagonizada por Antonio de la Torre, así que no ha habido discusiones en el tema. Hay que quitarse el sombrero ante quien hace bonito (en la ficción) el acto de matar y comerse humanos.

La película de Tavernier, como hemos dicho, ganó en el apartado de guión, probablemente un galardón en el que pesó más el furor del dialogo y la sátira que impregna la historia que el argumento en sí (por eso de que da la sensación de que nunca te lleva a ninguna parte). Personalmente, sentí que David Trueba no se llevase éste por “Vivir es fácil con los ojos cerrados”, una comedia de esas que, al dejarnos con buen sabor de boca, se alejan de los premios a velocidad directamente proporcional. Una pena, porque el dibujo de los personajes y el argumento de Trueba se merecían algo más. Se merecían algo.

“La herida”, que no he visto, ha conseguido dividir opiniones entre público y crítica. Hay quien la tacha de pretenciosa y soporífera y hay quien defiende su interés y su excelencia. De lo que nadie duda es del hecho de que Marian Álvarez hace un trabajo magnífico, así que nos fiaremos del clamor popular en eso. La crítica de la película aparecerá en cuanto la veamos y podremos discutir entonces si era merecedora del otro galardón de la noche, el Premio Especial del Jurado.

Jim Broadbent, oscarizado por “Iris” y actor de edad indefinida, que tanto sirve para un roto como para un descosido, es lo mejor de la prescindible “Le week-end“, una historia de amor ya gastado que podría haber dado mucho más de sí con algo más de definición en sus personajes. Él se llevó el premio que ya cantábamos nacional, o para Antonio de la Torre o para Javier Cámara. Sin embargo, no pudo ser.

Club Sándwich”, otra de las películas con opiniones encontradas, se llevó el premio al mejor director para Fernando Eimbcke. Con este da la sensación de que el jurado no supo qué hacer. Me explico; personalmente “Club Sándwich” me pareció un trabajo tedioso a más no poder, que se beneficia de que sus últimos diez minutos dejan con mejor sabor de boca que el resto de la película. Sin embargo, sus actores están muy bien, y de haber querido repescarla en premios, mejor hubiese sido apostar por ellos. La dirección, sin embargo, es casi inexistente, y las decisiones que se han tomado previamente no funcionan. A pesar de no haber visto “Enemy”, yo hubiese apostado por Villeneuve en este premio. También por Trueba, o por Mariana Rondón (aunque cotas más altas alcanzaría ella). Desde luego, no por Eimbcke.

Rondón, sin embargo, se alzó con la Concha de Oro por “Pelo malo”, la historia de Junior, un niño de nueve años con el cabello rizado que sólo quiere alisárselo y parecerse a los cantantes extranjeros. Tras su manía capilar se esconde una identidad sexual aún no definida pero que apunta hacia la homosexualidad, para horror de su madre, incapaz de aceptar o querer a un hijo así. Siendo la historia destructiva, lo más llamativo de la misma es que ocurre con la Venezuela actual como telón de fondo, un país destruido, desolado y que vive en el puro caos económico y social. La intolerancia a la que se enfrenta Junior en casa es extrapolable a aquello a lo que tendría que hacer frente en el mundo real en el que vive. Estremece pensarlo y por eso, aunque sea una película “chiquita”, en palabras de su directora al recoger el premio, tiene algo de justicia poética. El hecho de que una historia arriesgada, aunque imperfecta, se reconozca en un gran festival es de agradecer.

Haciendo un recuento rápido del resto, la islandesa “Of Horses and Men” de Benedikt Erlingsson se llevó el premio Nuev@s Director@s, la brasileña “O Lobo Atrás Da Porta” el de Horizontes Latinos, el documental “Asier y yo” el premio Irizar al Cine Vasco, “Jeune et jolie”, de Ozon, el Premio TVE Otra Mirada, la holandesa “Wolf”, de Jim Taihuttu, el Premio de la Juventud, la japonesa “Like Father, Like Son”, de Hirokazu Kore-eda, ya galardonada con el Premio del Jurado en Cannes, se llevó el Premio del Público a la Mejor Película y la británica “About Time”, de Richard Curtis, el Premio del Público a la Mejor Película Europea. Detalles, al final.

El joven y prodigioso T. S. Spivet

El joven y prodigioso T. S. Spivet

Hablemos ahora brevemente del hombre que tiene la imaginación y la visión del mundo que a mí me gustaría tener, Jean-Pierre Jeunet. Tras escribir y dirigir esa obra maestra del cine y la felicidad que es “Amelie”, nada fue lo mismo para él (ni para su protagonista, la casi desconocida en aquel entonces Audrey Tatou). Su última película titulada “El extraordinario viaje de T. S. Spivet” clausuró el 61 Festival de San Sebastián.

Mudándose a los territorios estadounidenses de Montana, en vez de seguir en Europa, Jeunet nos cuenta la historia de un niño prodigio, “el Mozart de la ciencia” le llaman, que vive con su familia en un rancho hasta que un día le comunican que ha ganado el prestigioso premio Baird del Instituto Smithsonian, localizado en Washington D.C. Sin decirle una palabra a nadie, T.S. se embarca en un viaje en tren que cruza Estados Unidos para hacer en persona el discurso de agradecimiento.

Podríamos decir que, inaugurando con “Futbolín” de Campanella y clausurando con T. S. Spivet, al Festival de San Sebastián le ha entrado antojo por el cine más familiar. Y cuidado, que no criticamos el género, hay verdaderas obras de arte en él. La película de Jean-Pierre Jeunet es una de esas que te dejan con la lagrimilla cayendo y la sonrisa en la boca. No tiene la profundidad ni la magia de su heroína parisina, pero sí que tiene esos trucos visuales, marca de la casa, y una saturación de color que hacen que veamos la belleza de Estados Unidos en su más perfecta forma. Podría decirse que las imágenes de Montana y del viaje en tren del niño son de tal atractivo que salvan los aspectos más imperfectos de la cinta, y nos encanta rescatar a Helena Bonham Carter haciendo de alguien que no lleve corsé, sea excéntrica, esté chiflada, o las tres anteriores. Cine familiar, sí, pero cine familiar del bueno.

Con esto se acaba San Sebastián y La Crítica sigue en el Festival de Cine de Nueva York. Entre las alabadas y pendientes, añado la de Kore-eda y la despedida animada de Miyazaki, “The Wind Rises”. Entre mis recomendaciones os dejo “Gravity”, “Vivir es fácil con los ojos cerrados”, “El árbol magnético”, “Dallas Buyers Club”, la flamante ganadora de la Concha de Oro “Pelo malo” y, sin lugar a dudas, “Prisioneros”.

Ya saben, sigan yendo al cine.

Palmarés completo de la 61 edición del Festival de San Sebastián

Concha de Oro a la Mejor Película: “Pelo malo”, de Mariana Rondón (Venezuela-Perú-Alemania).

Premio Especial del Jurado: “La herida” de Fernando Franco (España).

Premio al Mejor Director: Fernando Eimbcke por “Club Sándwich” (México).

Concha de Plata a la mejor actriz: Marian Álvarez por “La herida”, de Fernando Franco (España).

Concha de Plata al mejor actor: Jim Broadbent por “Le week-end”, de Roger Michell (Reino Unido).

Premio al Mejor Guion: Bertrand Tavernier, Antonin Baudry y Christopher Blain por “Quai d’Orsay”, de Bertrand Tavernier (Francia).

Premio a la Mejor Fotografía: Pau Esteve Birba por “Caníbal” de Manuel Martín Cuenca (España).

Premio Horizontes Latinos: “O lobo atrás da porta”, de Fernando Coimbra (Brasil).

Premio Kutxa Nuevos Directores: Benedikt Erlingsson, por “Of horses and men” (Islandia-Alemania)

Fipresci: “Quai d’Orsay”, de Bertrand Tavernier (Francia).

Premio del Público: “Like Father, Like Son”, de Hirokazu Kore-eda (Japón)

Premio del Público a la Mejor Película europea: “About Time”, de Richard Curtis (Reino Unido)

Premio de la Juventud: “Wolf”, de Jim Taihuttu (Holanda)

Premio Signis: “The Railway Man”, de Jonathan Teplitzky (Reino Unido, Australia)

Menciones especiales Signis: “Pelo malo”, de Mariana Rondón (Venezuela-Perú-Alemania) y “October, November”, de Gótz Sielmann (Austria)

Premio de la asociación de donantes de sangre de Guipuzkoa: “Mon âme par toi guérie”, de François Dupeyron (Francia)

Premio Sebastiane: “Dallas Buyers Club”, de Jean-Marc Vallée (Estados Unidos)

Mención especial Sebastiane: “Pelo malo”, de Mariana Rondón (Venezuela-Perú-Alemania)

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