Toute la mémorie d’Alain

Ilustración: Anabel Perujo

Alain Resnais (1922 – 2014)

Por Laura del Moral

A través de su  juego de experimentación, su imaginación impredecible y alejado de convenciones, Alain Resnais construyó un trabajo innovador creando siempre nuevas posibilidades. Poseedor de una obra multifacética que incluye documentales y ficción, cine-ensayo, adaptaciones literarias, teatrales y musicales, así como trabajos de índole política. Interesado en la relación entre arte, cine, lenguaje, historia y sociedad, contemporáneo de la Nouvelle Vague sentía más afinidad con el grupo de la Rive Gauche (especialmente con Chris Marker y Agnès Varda). Resnais trabajó desde guiones originales escritos por novelistas como Marguerite Duras, Alain Robbe-Grillet y Jorge Semprún, y  más tarde adaptó obras de Alan Ayckbourn o Jean Anouilh.

Su marca fue romper la estructura de la narrativa tradicional a favor de una compleja composición con diferentes espacios y tiempos. Mientras que hasta el final de los 60 sus trabajos examinaban la guerra y la complicada relación entre el pasado y el presente, entre el olvido y la memoria, a partir de los 80 comienza a examinar la artificialidad teatral y su impacto en el cine. Adopta una forma muy personal de anti realismo y su interés en lo “trivial” va creciendo a partir del material de teatro, de la literatura y de la música.

Comenzó su carrera con el cine documental, algunos de ellos dedicados a la pintura como Van Gogh (íd., 1948), un retrato sobre el pintor en el que muestra su vida y su obra a través de sus pinturas. Mediante la exploración de fotos en blanco y negro de los originales, retrata la vida interior del artista. Guernica (íd., 1950) es unfilm ensayo en el que examina la monumental pintura cubista de Picasso. Gauguin (íd., 1950), fue también, paradójicamente, rodada en blanco y negro. Cuenta con un texto escrito por el propio Gauguin.

Chris Marker y Alain Resnais en 1954. Photograph: Getty Images/Gamma-Keystone

Chris Marker y Alain Resnais en 1954. Photograph: Getty Images/Gamma-Keystone

Junto a Chris Marker destaca por su análisis estético y por su sensibilidad, Les Statues meurent aussi (Las estatuas también mueren, 1953), documental sobre el arte africano en los museos europeos. Construyen esta meditación anti racista y anti colonial, examinan como las escultura africanas están expuestas en museos etnográficos y  el tratamiento de los artefactos culturales, del arte y de la historia. Nuit et brouillard (Noche y niebla, 1956), con crudeza pero con una gran delicadeza, muestra las políticas de deportación y exterminio puestas en marcha por el Tercer Reich, combina material en color de los campos de concentración  10 años después del final de la guerra con material documental en blanco y negro. El escritor y superviviente del holocausto Jean Cayrol escribió el texto y le acompaña la música de Hanns Eisler.

Toute la memoire du monde (Toda la memoria del mundo, 1956) es una exploración de la vida interna de la Biblioteca Nacional de Paríss, que centra su actividad en la memoria, en clasificar, catalogar, conservar, transportar, reproducir. Revistas, periódicos y catálogos son mostrados acompañados por música de Maurce Jarrel, un texto lírico con una mirada hacia la memoria de la humanidad.

Hiroshima mon amour (íd., ,1959) rompe la estructura narrativa utilizando cortes, y diferentes niveles temporales, siguiendo una estructura no lineal con elocuentes diálogos escritos por Marguerite Duras, es una innovadora reflexión sobre el recuerdo y el olvido. L´année dernière à Marienbad (El año pasado en Marienbad, 1961) basada en novela de Alain Robbe-Grillet, un trabajo audaz, con conversaciones elípticas, flashbacks y caracteres ambiguos, confronta fragmentos del pasado que la protagonista (Delphine Seyrig) intenta recordar con el presente, “sueño o fantasía”, un pasado que quizá nunca existió, un laberinto narrativo fascinante. Revela en estas dos obras un gusto por un ejercicio de estilo y por los objetos insólitos al servicio de una gran sinceridad y  de un profundo estudio psicológico. Los juegos de forma de Resnais mezclan constantemente la imaginación y la realidad, son una expresión de un estilo original pero también una atenta reflexión sobre la complejidad del pensamiento humano.

La línea de su obra va conduciendo al cineasta hacia una reflexión desencantada sobre las guerras perdidas (Muriel ou le temps d´un retour, 1963), un intenso examen del pasado de la guerra en Algeria y la tragedia de unas vidas construidas sobre la auto decepción y las medias verdades dando lugar a un film de compleja estructura, para después ir descubriendo universos paralelos en Je t´aime, j´te aime (Te amo, te amo– 1968) donde los brillantes y confusos efectos de montaje van marcándo los diferentes niveles temporales. Descubre una parte más personal en Providence (1977), primera película en inglés con Dirk Bogarde, John Gielgud y Ellen Burstyn, una reflexión sobre el origen del arte, el proceso artístico, el envejecimiento, la muerte y la violencia, La vie est un roman (1983) o Mon oncle d´Amerique (Mi tío de América, 1980).

Mélo (1986), “melo” es el diminutivo de melodrama, un drama con música,  que adapta de una pieza de Henri Berstein donde Resnais une cine y teatro, sabiendo siempre colocar y mover la cámara para destacar el centro emocional. En On connait la chanson (1997),  las situaciones, la psicología y la metafísica forman la materia de un ejercicio intelectual no exento de humor. Coeurs (Asuntos privados en lugares públicos, 2006) es una danza de corazones solitarios, que se encuentran y se pierden unos a otros, una tragicómica adaptación de la obra de Alan Aykbourb. Algunas puertas se van abriendo, otras se van cerrando, pero al final de todo parece que siempre estamos solos. Les herbes folles (Las malas hierbas, 2009) es un film lleno de brillo, de colores intensos, rojos y verdes, azules y naranjas. Aquí se toma todas las libertades posibles en la narrativa, incluye múltiples referencias al cine, escenas de conversaciones que revelan su amor hacia este arte.

Merci pour tant de moments.

Y nos deja una película que aún está por estrenarse: Amar, beber y cantar.

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