“Todos somos más disfuncionales de lo que parecemos”

Nora Navas en Todos queremos lo mejor para ella

Nora Navas en Todos queremos lo mejor para ella

Entrevista con Mar Coll, Nora Navas y Pau Durà, directora y actores de Todos queremos lo mejor para ella

Por Claudia Lorenzo

Tras su paso por la Seminci, Todos queremos lo mejor para ella, segunda película de Mar Coll, llega hoy a las salas. La historia de Geni, una mujer que se recupera de un traumatismo mientras intenta redescubrirse, nos trae a una Nora Navas omnipresente y también a Pau Durà interpretando al marido agotado y sacrificado. La historia nos coge un año después de la causa del trauma.

“Parto de mis preocupaciones más hondas. Me interesa mucho la imagen que proyectamos al exterior, cómo nos condiciona y cómo intentamos controlarlo”, explica Mar Coll. “En general todos somos más disfuncionales que lo que parecemos, damos una imagen más tranquila, más controlada, de los miedos que pueden surgirnos en un momento determinado. Ese desfase me interesa. El comienzo de la escritura coincidió con el hecho de que un par de amigos cercanos sufrieron un traumatismo y les vi esforzarse por tener el control, por volver a aprender a disimular. Ese esfuerzo, aunque torpe, me conmovió profundamente. Así que este conflicto lo ejemplifico de forma muy clara con un personaje que ha perdido la referencia de su identidad. Su forma de seguir es interpretar la imagen que otros tienen de ella. Pero es un esfuerzo abocado al fracaso, porque ella ya no es esa persona.” “A un año del accidente parece que tienes que ser la que eras, que ya has tenido tiempo de estar deprimida”, comenta Navas. “Ella hace esfuerzos por hacerlo, pero no puede.”

El punto de giro de la historia viene dado por el reencuentro de Geni con Mariana (Valeria Vertucelli), su amiga de la infancia. A través de Mariana, Geni redescubre quién era ella en “la época en la que más seguro estás de tu identidad, la adolescencia“, explica Coll. “Se hubiera cogido a un clavo ardiendo”, añade Navas. “La amiga es la única que le dice que está igual, cuando todo el mundo hace hincapié en lo mucho que ha cambiado tras el accidente”. Mariana ha viajado por el mundo, cometido locuras, se ha enamorado y desenamorado y, ahora, de vuelta a Barcelona, simplemente busca trabajo. “Todos queremos lo que no tenemos. Mariana, aunque no lo admita, quiere la vida que Geni tenía”, cuenta Durà. Geni se da cuenta, al mirar a su amiga, de que lo que Mariana ha pasado es “la vida que a ella hubiese gustado tener y lleva veinte años sin darse cuenta”, añade Navas.

Pero a la hora de dar marcha atrás, Geni no sabe cómo hacerlo. “Cuando llevas tantos años montándote una identidad, ¿qué cambias? Si cambias tú ha de cambiar el entorno. O implosionas o cómo te liberas”, se pregunta Navas. “Cuando el marido le dice que no hay mil opciones, en el fondo está diciéndole: No hay opciones. Y es que el marido también lleva un año muy mal.” “Él quiere a su mujer y la caga, como la gran mayoría de los humanos, con esta cultura que nos lleva a aguantar, a estar ahí”, explica Durà. “Creo que todos somos un poco torpes, queremos una cosa pero las emociones nos llevan a hacer otra. Dani sacrifica lo que quiere por estar ahí con Geni”, dice Mar. “De entrada parece algo noble, pero es algo totalmente equivocado porque a ella no la va a ayudar nada. A veces la vida nos pasa por encima y nosotros no reaccionamos de la mejor manera. En la película creo que se ve que la vida es un aprendizaje, que hay ocasiones en las que no sabemos qué hacer. Y es comprensible. Mi mirada con respecto a esto no es ponerme por encima de estos personajes sino comprenderlos. Creo que de verdad todos quieren lo mejor para ella, otra cosa es que no sepan hacerlo o que combinen algo que también quieren ellos. No creo que una situación genere un solo sentimiento.”

“Si al principio de la película ella dijese “Me quiero ir”, no habría película”, reflexiona Durà. “A mí me gusta verla a ella en conflicto, en lucha con los demás y con ella misma.” “Ella es incapaz de decir qué quiere”, puntualiza Navas, “y entonces quiere ser lo que los otros le piden que sea. Lo difícil del amor en estos casos es simplemente acompañar. Pero eso casi nunca lo hacemos.”

“La misión de Geni es imposible”, puntualiza Coll. “La película comienza con una bifurcación entre la cara que pone ante la gente y lo que le pide el cuerpo. El personaje tiene que darse cuenta de que la única salida que tiene es aceptar el cambio y fluir.” “Yo le veo esperanza, la veo optimista”, añade Navas. “Geni es alguien que vuelve a tener ilusiones, que se plantea la vida, y eso es mucho más real que vivir una mentira.”

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