La película del verano

Tiburón

Jaws (Tiburón) (1975), de Steven Spielberg

Por Heider Tunarrosa

El año era 1975 y, en ese verano, Spielberg decidió arruinar la infancia de todos, y cuando digo “arruinar” indirectamente digo “mejorar” porque el sinónimo de vacaciones de verano siempre fue ir a la playa y dejar que el sol y el helado y tus amigos te permitieran pasar esos maravillosos tres meses haciendo nada.

Pero cuando Universal anunció el lanzamiento de una película en la cual un tiburón ataca a los residentes de un pequeño pueblo, tanto el público como los críticos estaban algo escépticos. Es casi imposible extender por dos horas o más una trama tan simple, pero Spielberg, el genio que es, decidió contarnos una historia acerca del miedo y los traumas y cómo el pasado te busca hasta encontrarte. El cine de los 70, especialmente el americano, marcó el cambio en el uso de arquetipos. Los malos no siempre eran malos y los buenos tienen defectos, y cuando se vienen haciendo películas tipo “Chinatown”, “Taxi Driver”, y “Network” se entiende que los estudios están hablando de temas humanos, pero cuando Universal estrenó “Jaws” su productor, Richard Zanuck, y su director, Spielberg, estaban tomando un riesgo muy grande. Se adentraban en  un terreno delicado molestando las tradiciones de  las familias americanas. Desde un principio el estudio no tiene fe en el proyecto. Pero Spielberg venía de ganar en Cannes por “The Sugarland Express” y tenía un presupuesto limitado, pero una capacidad creativa ilimitada.

Hablar de la trama del filme es algo que no vale la pena. No hay mejor sensación que ver “Jaws” por primera vez. Tiene muchos elementos que cambiaron la idea del cine: el villano a duras penas aparece en pantalla, y la audiencia es torturada psicológicamente por medio de un tenebroso arreglo musical realizado por John Williams.

“Jaws” es la película que define el cine de verano porque además, al ser estrenada rompió el récord en taquilla. Se creó el término de blockbuster, porque la gente hacia una fila tan larga que cruzaba la calle. “Jaws” fue el filme que inventó el concepto de película de verano por su trama simple y sus complejos personajes. La gente pagaba para ver cómo el tiburón devoraba gente, pero los críticos estuvieron encantados por como Spielberg creó un sentido de paranoia en el público. Es una película que sucede en una temporada que simboliza tranquilidad y descanso, pero después de ver “Jaws” el público se quedaba con una mezcla de miedo al mar y terror a los animales. Es una película que nunca se podrá olvidar.

“Jaws” nunca va a envejecer, y nunca dejará de atemorizar porque esta hecha de una manera tan real que te deja una sensación de duda el saber si la próxima vez que vayas a la playa, un tiburón te atacará o no.