T2: Trainspotting

THE END

Por María Solá

Parece que fue ayer cuando miles de personas tomaron las librerías de todos los países preguntando si por casualidad había llegado Porno. Sucedió concretamente en 2002, siete años después de que se estrenara Trainspotting; el film que dirigido por Danny Boyle encarnaría la primera novela de Irvine Welsh, convirtiendo esta historia de yonquis en una trascendente película de culto. Tiempo después Welsh se propone finalizar la saga y para ello regresa al lugar en el que empezó todo. Pone en marcha la máquina del tiempo y retrocede unos treinta años para escribir Skagboys y despedirse así para siempre de los capullos más admirados de la historia del cine.

Unos expectantes, otros ilusionados. Unos fascinados y otros anhelantes… Todos teníamos nuestra forma  personal de esperar esta película. El regreso de ese Renton cuya picardía psicopática permitía sonreír a la luna del vehículo que acababa de atropellarle… A nadie nunca le quedó tan bien salir de un váter, eso no se discute. Cuando parecía que ser un canalla estaba demasiado infravalorado llegaron Irvine Welsh y Danny Boyle, colocaron un bebé gateando por el techo y el lema de una campaña antidrogas de los 80´s y crearon así una maravilla que inserta en la jeringa adecuada provocó en millones de personas el efecto deseado. Algunos se tiñeron el pelo como Sick Boy y otras intentaron imitar el monólogo de Diane (“…a little bit crazy, a little bit bad.”) o rememorar el mítico beso del taxi. Iggy Pop fue la motivación subliminal de diferentes clases sociales y luego llegó el aro en la oreja izquierda, los pitillo sucios y las converse, el verdadero significado de la canción “Perfect Day” y el famoso fotograma viral: “And with that Mark Renton had fallen in love.”

Porno (“T2; Trainspotting”, cómo han decidido llamarla para no dar lugar a malentendidos) comparte muchas características con su antecesora. Aunque Boyle decidiera ir un poco por libre y suprimir algunas de las escenas que en el manuscrito se consideran clave, por lo general, ha gustado. Una cantidad exagerada de guiños le dan el toque dulzón a un presente gris, nostálgico y preocupante. Es terrorífica por momentos, pero espontánea y divertida a más no poder en sus pequeños clímax. T2 nos enseña que las cosas cambian, pero no tanto. Que las personas seguimos siendo las mismas y los lugares siguen estando ahí; lo que cambia es la perspectiva. Si ya la obra maestra de las sátiras tenía planos inolvidables, T2 no se queda indiferente. Cuenta con planos y ángulos perversamente buenos, movimientos de cámara sorprendentes y una perfectamente lograda dirección de arte.

T2 no es la continuación de Trainspotting, sino su final. Es una despedida con guiños, planos halagadores y una banda sonora que consigue (una vez más) transportarnos a este “mundo caótico, lleno de personajes que se enfrentan a una realidad que está siempre en su contra”.

Si hay algo que define la prolongación de una obra maestra es la palabra nostalgia. Y sobre todo después de tantos años. T2 no son nuevas aventuras, T2 es una calada de placer. Es comprobar cómo nuestros personajes también crecen. Que Rent Boy es Mark y Sick Boy, Simon. Que muchas veces tenemos que conformarnos con una última palabra. T2 no es la continuación de Trainspotting, sino su final. Es una despedida con guiños, planos halagadores y una banda sonora que consigue (una vez más) transportarnos a este “mundo caótico, lleno de personajes que se enfrentan a una realidad que está siempre en su contra”. Es divertida, emotiva, nostálgica, melancólica, aterradora y bizarra.

Elige la vida. Elige mirar por última vez, elige retomar todas esas cosas que dejaste atrás, elige una última canción, elige qué es lo que marcará tu fracaso. Elige avanzar de manera desigual. Elige ser tú mismo en otro tiempo o una versión desmejorada de ti. Elige un trabajo que manche tu historial, elige algo que convierta tus aspiraciones en desgana. Elige no mirar a los ojos o mirar con otros ojos que no sean los tuyos. Elige engañar. Elige sabores amargos, variaciones inconexas de espacio-tiempo. Elige lamentarte. Elige querer recuperarte. Elige haber vivido. Elige escribirlo todo… Han pasado 20 años. Nuestros personajes se han despedido uno por uno, Rent Boy el último. Lo hemos visto todo, lo hemos aceptado y también sabemos que lo echaremos de menos. Pero el cine es cine y podemos permitirnos cerrar un ciclo, sentir morriña y garabatear en nuestros cuadernos “Choose life” a la par que rezamos un “¡Ojalá haya precuela!”.

Para todos los que esperábamos impacientes, para aquellos que arquearon una ceja en las librerías cuando preguntamos por la novela de Welsh, para los que eligieron ser jodidamente grandes y tener un empleo, una carrera, una familia y un televisor que te cagas. Para los que eligieron lavadoras, coches, equipos de compact-disc y abrelatas eléctricos… Y ahora parece que también para los que eligen Facebook, Twitter, Instagram y esperan que alguien, en algún sitio, se preocupe por ellos;

“Si eres un adicto, eres un adicto. Pero engánchate a otra cosa. Elige a quien te quiere. Elige tu futuro. Elige la vida.”

Título original: T2: Trainspotting (2017) 

Duración 117 min.

País: Reino Unido

Director: Danny Boyle

Guión: John Hodge (Novela: Irvine Welsh)

Fotografía: Anthony Dod Mantle

Música: Rick Smith

Reparto: Ewan McGregor, Robert Carlyle, Jonny Lee Miller, Ewen Bremner, Kelly Macdonald,Shirley Henderson, Steven Robertson, Anjela Nedyalkova, Irvine Welsh

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