Superhéroes post 11-S

Robert Redford como "Alexander Pierce" y Chris Evans como "Steve Rogers" (el Capitán América) en "Captain America: The Winter Soldier". Foto: Zade Rosenthal. © 2014 Marvel. All Rights Reserved.

Robert Redford como “Alexander Pierce” y Chris Evans como “Steve Rogers” (el Capitán América) en
“Captain America: The Winter Soldier”. Foto: Zade Rosenthal. © 2014 Marvel. All Rights Reserved.

Crítica

Capitán América: El soldado de invierno (2014), de Anthony y Joe Russo

Por Pablo Álvarez

Tras el gran éxito comercial que supuso Los Vengadores en 2012, los estudios Marvel dieron paso a un nuevo plan de producción conocido como “Fase 2”, compuesto por nuevas entregas individuales de los personajes, que culminará con la secuela de ésta en 2015. Hasta ahora, las películas pertenecientes a dicha fase habían resultado decepcionantes por un lado (Iron Man 3) o simplemente entretenidas y livianas por el otro (Thor: El mundo Oscuro). Esto, unido al escepticismo que despertó en un primer momento la elección de los directores de la cinta que nos ocupa, especializados en el género de comedia en cine y televisión, contribuyó a tomar cierta cautela antes de entusiasmarse excesivamente por el proyecto. Sin embargo, las buenas sensaciones transmitidas por el primer trailer del film, consiguieron infundir optimismo entre los aficionados. Una vez vista la película, puedo confirmar aliviado que no sólo es que no decepcione, sino que supera ampliamente todas las expectativas.

Tomando como base el arco argumental guionizado por Ed Brubaker e ilustrado por Steve Epting, la trama presenta a Steve Rogers como un héroe perteneciente a un tiempo pasado, que sigue intentando adaptarse al presente mientras desempeña misiones como miembro de la organización SHIELD. Cuando se desencadene un complot que podría poner en peligro al mundo entero, Steve deberá aprender en quién confiar, mientras hace frente a una nueva amenaza conocida como El Soldado de Invierno.

La anterior entrega de las aventuras del Capitán América (El primer vengador), se diferenciaba del resto de producciones del estudio por presentar una identidad propia, caracterizada por un tono deliberadamente retro, remarcado por su ambientación en la II Guerra Mundial. En esta ocasión la historia sitúa al personaje en la actualidad, algo que ya sucedía en Los Vengadores, pero que en aquella ocasión no quedaba suficientemente explorado al tener que compartir el tiempo de pantalla con el resto de héroes. De este modo, la película profundiza en la forma en la que repercute pasar de un tiempo en el que se distinguían con facilidad los buenos de los malos, a otro en el que la diferencia entre ambos resulta mucho más ambigua. Al igual que sucedió en los cómics, la versión cinematográfica muestra la evolución del héroe desde que surgió como una mera herramienta propagandística al servicio de la patria, a un soldado capaz de cuestionar la moralidad de las acciones y órdenes de sus superiores. Y es que, si hay un aspecto que distingue a la película, es el cuidado que se ha puesto en el desarrollo de todos sus personajes alejándolos de la unidimensionalidad con la que a veces se les retrata en producciones similares. La personalidad y las motivaciones que impulsan las acciones de cada uno de ellos quedan perfectamente definidas, consiguiendo una mayor implicación emocional por parte del espectador. Así pues, los viejos conocidos como el Capitán, La Viuda negra (Scarlett Johansson) o Nick Furia (Samuel L. Jackson) resultan más interesantes que nunca, a la vez que se incluyen otros tan carismáticos como El Halcón o El Soldado de Invierno que da título a la cinta.

Diseño de Ryan Meinerding para “Capitán América: el soldado de invierno”
Marvel – The Walt Disney Company

Los realizadores Anthony y Joe Russo, han declarado en más de una ocasión que una de sus referencias a la hora de desarrollar el proyecto, fueron los thrillers políticos surgidos durante la década de los 70. Esto queda patente al haber incluido en el reparto al veterano intérprete Robert Redford, protagonista de Los tres días del Cóndor (Sydney Pollack, 1975) o Todos los hombres del presidente (Alan J.Pakula, 1976), en uno de los papeles principales. No obstante, si en aquella década los films se originaron a partir de la paranoia colectiva derivada del escándalo de Watergate, en esta ocasión la reflexión surge de la obsesión por la vulnerabilidad y protección de Occidente, a raíz de los fatídicos atentados del 11 de Septiembre de 2001. En este sentido, la película cuestiona la efectividad de los planes de defensa desplegados para garantizar la seguridad de la nación, que a la larga pueden llegar a constituir una amenaza mayor que la que pretenden eludir. Los directores consiguen transmitir la sensación de peligro constante durante todo el metraje, optando por un tono mucho más rudo en contraste con el resto de producciones anteriores del estudio. Esto se debe en parte a la fisicidad de sus escenas de acción, recurriendo al uso de efectos digitales únicamente cuando estos son indispensables, sin prescindir por ello de la espectacularidad característica del género.

Diseño de Ryan Meinerding para “Capitán América: el soldado de invierno”
Marvel – The Walt Disney Company

Capitán América: El Soldado de Invierno, resulta un blockbuster modélico que demuestra que cuando se quiere, es posible conjugar un entretenimiento con un gran sentido del espectáculo, unido a un argumento en el que el interés jamás decae, sin descuidar una buena construcción de personajes. Nos encontramos sin duda, ante la mejor película producida por Marvel hasta la fecha y una de las mejores adaptaciones cinematográficas de cómics jamás realizadas.