La violencia como arte

® Macall Polay

Mia Wasikowska Photo by Macall Polay

Crítica

“Stoker” (2013), de Chan-wook Park

Por Sara Méndez| Los Angeles

El aclamado cineasta surcoreano, Chan-wook Park, director de la película de culto “Oldboy” (2003), nos trae a la gran pantalla su debut en inglés, “Stoker”, un desgarrador drama psicológico escrito por el actor Wentworth Miller y protagonizado por la actriz australiana Mia Wasikowska, más conocida por su papel en la producción de Tim Burton de “Alicia en el país de las maravillas”.

Influenciado por grandes directores como Hitchcock o Lynch, el cine de Park tiene ciertas semejanzas con las películas de Tarantino, donde la violencia y la venganza son protagonistas.

Conocido por la brutalidad de sus films, Park nos sumerge una vez más en un mundo corrompido por mentes enfermas donde la violencia es intrínseca e inevitable, y donde no todo tiene respuesta. Sin embargo, Stoker es ante todo, una historia sobre relaciones familiares. Tras la repentina muerte de su padre el día de su dieciocho cumpleaños, India (Wasikowska) se ve obligada a convivir con su distante madre, Evie (Nicole Kidman) y su, hasta ahora, desconocido tío Charlie (Matthew Goode), cuyas misteriosas intenciones se convierten en objeto de fascinación para la joven.

El comienzo de la película plasma claramente la calidad, tanto artística como visual, de un director sutil, meticuloso y con gran talento.

Inquietante y sórdido, “Stoker” es un film intimista donde los personajes se mueven como de puntillas de una habitación a otra, espiándose los unos a los otros. Aunque el tempo de la historia resulta en ocasiones pausado, las revelaciones sobre el pasado y sobre quiénes son estos personajes, son tan sobrecogedoras que nos cautivan.

La interpretación de la joven Wasikowska, intensa y turbadora es  digna de ser alabada. A pesar de la frialdad y la inestabilidad emocional de los personajes, Park es capaz de mostrar la humanidad de los protagonistas, cuyo único anhelo es conseguir el amor y el reconocimiento de sus seres queridos.

La música y la mezcla de sonidos cobran especial importancia en el film, mientras que los movimientos de cámara, desconcertantes e intrusivos, resultan en ocasiones demasiado presentes. Sin embargo, la fotografía (realizada por su habitual cinematógrafo, Chung Chung-hoon) y la gama de colores utilizada tanto en el diseño de producción como en el vestuario, crean un estilo visual penetrante y evocador que hacen de esta película una auténtica obra de arte.

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