Sabor de casa

Surrender

Isabelle Stoffel en un momento de La rendición

Por Claudia Lorenzo

Una siente una punzada de orgullo patrio (no, no sólo asoma con las selecciones) cuando la gente se parte de risa a causa de la obra de teatro “Interrupted”, creada por la compañía Teatro en Vilo. Ejemplo del drama más joven que España puede dar y, a la vez, de las grandes ideas que podemos exportar, en “Interrupted” sus cuatro actrices (Fiona Clift, las españolas Andrea Jiménez y Noemí Rodríguez, y Philippa Hambly) interpretan la historia de Anabel, mujer al borde del colapso, que vive sus días en el extranjero a velocidad de la luz. Las chicas presentan un texto original a partir del teatro físico, dándole una forma bellísima a un contenido ya de por sí potente. La sincronización de los movimientos le da una fluidez a la historia que encaja perfectamente con lo que nos quieren contar. La crisis, el estrés y las prisas, además de la emigración, asoman como temáticas de base mientras que, en la mejor tradición española, el montaje no huye, más bien se alimenta, de la comicidad de muchos de sus elementos. Y si no que se lo digan al público que me acompañó en la representación (detalle: más de cincuenta personas), que chillaba, literalmente chillaba, de risa. Bravo por estas mujeres capaces de no salirse del personaje en semejantes circunstancias, porque en ocasiones parecía imposible.

En la puesta en escena, Jiménez se encarga de Anabel, a la que dota de una pizca justa de chifladura, otra de humor y mucha ternura, mientras que todas las demás interpretan una ristra de personajes con quienes la protagonista interactúa, personajes muchas veces hilarantes pero también intensos. Merece la pena mencionar a Noemí Rodríguez interpretando al jefe, Rafael, en una caracterización extremadamente divertida, y también a la limpiadora, alguien que pone la nota emocional al ambiente acelerado del trabajo. Fiona Clift, encargada de Jessica, la secretaria de Anabel, arranca carcajadas entre la audiencia, igual que Philippa Hambly hace con el compañero de trabajo, secretamente enamorado de la protagonista, cuando cree que ha llegado su momento de la suerte.

Teatro en vilo está formado por Clift, Jiménez y Rodríguez, y la compañía disfrutó de una Residencia artística en el Centre D’art La Rectoría durante tres meses de 2012, en los que comenzaron a desarrollar el proyecto. En el último Talent! Festival en Madrid ganaron el premio a la mejor pieza teatral y yo, personalmente, estoy rezando para que se lleven algo del Fringe. No por españolas, sino por buenas. Debe ser que después de ver el documental sobre cómo montar una obra de teatro, cada pieza me parece más llena de talento y valor.

Y del Assembly Checkpoint al Gilded Ballroom en diez minutos. Menos mal que solo tenía que cruzar una calle y atravesar una plaza llena de entusiastas festivaleros. En el Gilded me esperaba el Centro Dramático Nacional y su montaje de “La rendición” (“The Surrender” para escoceses), un texto que adapta la novela del mismo nombre de Toni Bentley, cuya escritura e interpretación está a cargo de Isabelle Stoffel que, atención, es capaz de hacer la obra (y traducirla) de pe a pa en español, inglés y alemán. Sí, señor. Asimismo, las chicas de Teatro en vilo también tienen una versión castiza y una anglosajona. Algo se huele en el futuro del teatro, y es que las compañías deberían ser, por lo menos, bilingües.

“La rendición” es un monólogo en el que una mujer nos confiesa que, buscando a Dios a través de su sexualidad, lo encontró gracias a la sodomía. En un texto en el que las cosas se llaman por su nombre (culo es culo, polla es polla y follar es follar), Stoffel consigue que miremos más allá de lo que vemos y nos adentremos en ese viaje suyo a través de diferentes etapas de su vida y diferentes amantes, hasta llegar a aquel que un día le dio por detrás y le abrió las puertas a un nuevo mundo (sin bromitas). Las risas honestas del público se mezclan durante toda la representación con las risitas nerviosas de quien está escuchando más de lo que querría oír. Sin embargo, “La rendición” ya entra de lleno en su temática en las primeras líneas, describiendo con precisión tamaño y longitud del miembro en cuestión del que la penetró. Para que luego la gente diga que no les avisan. Irónica, divertida, hipersexualizada y un tour de force tremendo para la actriz, “La rendición” es el primer trabajo en escena del director de cine Sigfrid Monleón. El drama, como tal, no será apto para paladares sensibles, pero sí para todos aquellos que busquen la valentía, la irreverencia y, sobre todo, el humor honesto a partir de los actos sexuales. Tras pasar por España, la obra volverá a Barcelona y Valencia en otoño, y también visitará México D.F. y Buenos Aires.

Edimburgo sigue llena de gente que arropa las terrazas del centro, a pesar de que el verano escocés no es como el español. La ciudad y los turistas se vuelcan con este incesante despliegue de talento, inspiración y creatividad. A veces pienso que, si mucha de la gente que decide sobre presupuestos, actividades culturales y otros sectores parecidos, pasase una semana de agosto en esta ciudad, volverían a casa llenos de ideas.

De hecho, a veces pienso que todo el mundo se merecería pasar, al menos una vez en la vida, una semana en el Fringe de Edimburgo.