Rompiendo el silencio

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Crítica

La historia de Marie Heurtin (2014) de Jean-Pierre Améris

Por Sara Méndez

¿Cómo es vivir en la oscuridad total y el silencio absoluto? Eso es lo que se pregunta la hermana Marguerite, la joven monja que acoge a Marie Heurtin, una niña de catorce años ciega y sorda que vive de una forma salvaje en su mundo impregnado de olores. Considerada como una discapacitada mental, su padre decide llevar a su hija a un convento de Larnay que se encarga de educar a niñas sordomudas. Tras conocer a ese alma rebelde, Marguerite se encomienda al cuidado y educación de Marie con paciencia y un ápice de locura, pero la tarea no resulta fácil. Marie se rebela con violencia contra las normas establecidas que Marguerite se empeña en enseñarle bajo la mirada escéptica de la Madre Superiora. Adiestrar a Marie y enseñarle el lenguaje de los signos es una labor agotadora y que requiere mucha fe, cosa que a Marguerite no le falta. A base de tesón, la alumna y su mentora establecen con el paso del tiempo una relación entrañable, pero Améris no duda en mostrar con franqueza las dificultades a las que se enfrenta la religiosa, sus dudas y debilidades.

La historia se asemeja sin duda a la de Helen Keller, contemporánea de Heurtin, y cuya vida resulta más conocida. También sordociega de nacimiento, Keller aprendió a comunicarse a través de signos gracias a la ayuda de su tutora Anne Sullivan y se convirtió en autora de renombre. Aunque su historia fue plasmada por Arthur Penn en El milagro de Ana Sullivan en 1962, Améris quería llevar a la pantalla una vez más la vida de Keller, pero los derechos de su biografía resultaban demasiado caros, por lo que buscó historias parecidas hasta que dio con la de Marie Heurtin.

La fotografía, teñida de un azul intenso, contrasta con el mundo tenebroso en el que se encuentra inmersa la protagonista. Como si de un rayo de sol se tratase, la luz se va colando poco a poco en la vida de Marie y tras la desesperación que sentimos durante la primera mitad de la película, somos testigos del milagro que supone poder comunicarse para una persona como ella.

A pesar del fondo religioso en el que se desarrolla la historia, la película se centra en la humanidad de la hermana Marguerite y en su labor sin entrar en ideologías, lo cual resulta reconfortante.

La actriz Isabelle Carré, quien ha trabajado con Améris anteriormente, hace una interpretación impecable. Tras aprender el lenguaje de signos durante varios meses, Carré  se mete en la piel de la religiosa con tal naturalidad que su relación con Ariana Rivoire, quien da vida a Marie, sordomuda pero no ciega en la vida real, desprende sinceridad.

A pesar del drama de la situación, La historia de Marie Heurtin está cargada de optimismo y momentos cómicos que hacen de ella una película fácil de ver, interesante a la vez que divertida.