La dimensión desconocida

Un autor genuinamente americano.


Rod Serling tiene un aire a Don Draper, el personaje protagonista de la mítica Mad Men (2007 -2015). Ambos personifican el prototipo de hombre estadounidense nacido en los años 20 en algún pueblo a las afueras de una gran ciudad americana que acaba triunfando en la década de los 50 en una metrópoli como Nueva York, San Francisco o Los Ángeles, normalmente, después de haber participado y sobrevivido a la Segunda Guerra Mundial. A primera vista son tipos duros, recios. Es fácil imaginarlos tomando un whisky en la barra de un bar elegante de Manhattan aferrados a un paquete blando de cigarrillos sin filtro. Con la mirada perdida, hartos de las presiones comerciales de su trabajo y de los corsés que les impiden desarrollar hasta el final su salvaje talento creativo. Son también, y sobre todo, hombres con una sensibilidad extraordinaria y una capacidad de trabajo fuera de lo común. Serling llegaba a dedicar jornadas de 18 horas seguidas a la escritura de sus guiones para televisión. Llegó a escribir alrededor de 250, de los que 92 fueron para “The Twilight Zone” (La Dimensión Desconocida).

Puede decirse que Rod lo hizo todo en televisión. Su ambición y su capacidad de trabajo desbordaban las expectativas de cualquier cadena. Esquivó siempre que pudo la censura y se resistió a ceder ante las presiones comerciales de los patrocinadores. Un crítico de televisión le definió como: “a living-room Bertolt Brecht” y es que Serling supo trasladar sus ideales políticos a la pantalla sin resultar nunca tedioso o doctrinario en un tiempo en el que las ideas progresistas seguían resultando sospechosas a ojos de millones de estadounidenses que habían sido hipnotizados por la caza de brujas anticomunista liderada por el senador Joseph McCarthy.

El nacimiento de la televisión en EEUU

A comienzos de la década de los 50, Serling comienza su andadura en el medio con el encargo de llenar las primeras horas de televisión con obras de teatro pensadas para la televisión y siempre patrocinadas por una gran empresa (Kraft Television Theater, The Philip Morris Playhouse, The Motorola Television Hour). Los grandes profesionales seguían dedicados a los espectáculos de Broadway o las producciones de Hollywood. Nadie quería arrastrase hasta los estudios de televisión. Esto provoca que ese espacio lo ocupen los jóvenes y amateurs que pronto demostrarían su enorme talento. La televisión será la escuela de los mejores técnicos, intérpretes y guionistas del cine de las décadas posteriores.

Rod Serling fue uno de esos pioneros del medio. Si en 1948 tan solo el 2% de los hogares de EEUU tenían un televisor para el año 1956 el porcentaje había crecido hasta el 70%. En esos ocho años de crecimiento Rod Serling se convierte en un guionista experimentado y en octubre de 1959 se emite el primer episodio de The Twilight Zone (La Dimensión Desconocida).

Los inicio de la serie

¿Dónde mejor que en una serie de ciencia ficción para hablar de los temas sociales relevantes del día a día?. Cansado de tener que dar demasiadas explicaciones a censores y directivos de televisión sobre el contenido y las ideas de sus programas, Serling encuentra en el género un espacio mucho menos vigilado que le permite hablar de lo que quiere. A pesar de todo, no pudo esquivar algunas trabas al lanzamiento del primer episodio ,en 1959. El piloto original que escribió Serling se llamaba «The Happy Place», y en él hablaba de una sociedad en la que las personas eran ejecutadas al llegar a los 60 años al considerar que habían dejado de ser útiles. Un alto ejecutivo de CBS William Self rechazó la historia por considerarla demasiado oscura. Serling cedió y escribió «Where is everybody?», episodio que pasaría a la historia como el piloto de la mítica serie. En él, un hombre aparece en medio de una carretera vacía y no recuerda quién es ni dónde está. Perdido y desesperado llega a un pueblo cuyos habitantes parecen haber desaparecido como por arte de magia. Como curiosidad cabe destacar que el episodio tenía al célebre locutor Westbrook Van Voorhis como narrador pero por problemas de agenda Voorhis no estuvo disponible para episodios posteriores por lo que Serling retomó la narración del piloto y decidió hacer él mismo toda la serie. Su voz y su personalidad forman parte del atractivo The Twilight Zone y cuesta imaginar a alguien más introduciendo los episodios y explicando las moralejas de cada historia.

Además de los guiones de Serling, The Twilight Zone fue una plataforma para presentar el trabajo de un grupo de jóvenes guionistas que ya se movían con soltura en el medio como Charles Beaumont, Richard Matheson, Earl Hamner Jr o George Clayton Johnson. Hay episodios escritos por nombres como Ray Bradbury o Reginald Rose, autores que gozaban de un enorme prestigio y popularidad.

De todos ellos, la de Charles Beaumont es una de las historias que más llama la atención. Murió con 38 años de una enfermedad rara que podría tener relación con un tipo de Alzheimer. Pasó los últimos cuatro años de su vida agobiado por los múltiples encargos que recibía y cada vez más introvertido. Amigos cercanos describen que en esa última época Beaumont tenía el físico de un hombre anciano. Escribió ficción para la revista Playboy, guiones para televisión y cine y novelas. En su corta vida inspiró historias fantásticas que serían desarrolladas por creadores de la talla de Roger Corman. La quinta entrega de la segunda temporada lleva su firma, “The Howling Man”, un clásico que presenta al diablo como protagonista de la historia. Un buen episodio para iniciar el recorrido por la obra de Beaumont.

Kim Hunter (Zira) y Rod Serling durante el rodaje de El Planeta de los Simios (1968)

La Guerra Fría

En 1961 el presidente Kennedy animaba a las familias a construir refugios nucleares en sus hogares y en las escuelas se practicaban simulacros de bombardeos. La ciencia ficción que proponían las historias de la serie conectaban muy bien con un público que vivía en plena Guerra Fría y que vivió varios episodios de alta tensión entre los EEUU y la URSS que estuvieron a punto de provocar la aniquilación de la humanidad a través de la guerra nuclear. Un escenario social y político de gran incertidumbre, miedo y ansiedad que Serling aborda de forma constante en los episodios de la serie. El público estaba preparado para más historias fantásticas que les ayudaran no tanto a imaginar un futuro mejor sino a entender el complejo presente en el que vivían. En los guiones de Serling, Beaumont y los demás guionistas se defienden y reivindican unos valores universales que consisten en la defensa de la sociedad frente a los abusos de los poderosos, la igualdad entre negros y blancos, la solidaridad entre todos los hombres. Existe un deseo detrás del trabajo de Rod Serling de conseguir una sociedad mejor, más justa. Eso es lo que diferencia a la serie original de versiones posteriores y de obras contemporáneas como Black Mirror. Hay en la obra original una clara intención de ayudar al espectador a desarrollar la empatía con los demás. Un punto de vista esperanzador, optimista e incluso algo naïf.


The Twilight Zone cuenta con cinco temporadas. 156 episodios de media hora cada uno, excepto los de la cuarta temporada en la que alargaron cada capítulo duraba una hora. La colección completa tiene distintas ediciones en formato físico y, lamentablemente por el momento, ninguna plataforma tiene los derechos de emisión en nuestro país. Merece la pena hacerse con la colección y descubrir este mundo único de historias fantásticas. The Twilight Zone es una extraordinaria obra audiovisual cuya temática y estilo siguen teniendo todavía hoy una gran relevancia.

Y para los que se queden con ganas de más Serling, no está de más recordar que fueron él y Michael Wilson los que se encargaron de adaptar para la gran pantalla la novela de Pierre Boulle El Planeta de los simios. Un clásico que bien podría considerarse el mejor capítulo jamás filmado de The Twilight Zone.


Entrevista de Mike Wallace a Rod Serling en 1959.

Colección completa de THE TWILIGHT ZONE en formato Blu-Ray

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