Retrato de familia

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Crítica

Agosto (2013), de John Wells

Por Sara Méndez

Basada en la galardonada obra de teatro August: Osage Country de Tracy Letts, quien se ha encargado de escribir el guión cinematográfico, Agosto retrata a una familia disfuncional, quebrada por el egoísmo, la humillación y el victimismo.

Tras la muerte de Beverly (Sam Shepard), poeta y alcohólico empedernido, la familia Weston se reúne en Oklahoma en la casa familiar. Atormentados por Violet, una matriarca déspota y corroída por la adicción (interpretada por la maravillosa Meryl Streep, quien una vez más ha sido nominada al Oscar a mejor actriz), el rencor del pasado brota a la superficie para descubrir los secretos familiares más escabrosos.

El elenco de personajes es de lo más variopinto, lo cual proporciona un retrato familiar muy interesante más propio del teatro que del cine, donde el diálogo es preponderante en exceso.

Gran parte del éxito proviene sin duda del excelente reparto. La novia de América, Julia Roberts (a quien la Academia ha nominado a mejor actriz de reparto), nos sorprende interpretando a una mujer separada que se enfrenta sin miedo a su madre a la vez que lucha por salvar su matrimonio con Bill (Ewan McGregor), con el que tiene una hija adolescente (Abigail Breslin, la adorable protagonista de Pequeña Miss Sunshine). Las otras dos hijas de Violet, Karen (Juliette Davis) y Ivy (Julianne Nicholson), su cuñado (Chris Cooper), su hermana (Margo Martindale) y el hijo de estos, Little Charles (a quien da vida el británico Benedict Cumberbatch) completan la escena, cada uno con su tormentosa historia a cuestas. El resultado es una explosión emocional desgarradora y sincera, donde la crueldad es protagonista.

El mayor error de la película radica en que Agosto es claramente una obra teatral. Parte del problema puede que sea el hecho de que el propio Letts haya adaptado su obra, pero también es posible que el fallo provenga de John Wells, director de series de televisión, cuyo estilo cinematográfico está poco definido. A pesar de todo, el resultado es admirable tanto por el talento con el que los actores dan vida a estos personajes, como por la maestría con la que cada historia es contada y entrelazada con el resto. Y es que el trasfondo de la trama es tan agrio como la vida misma. Llevado a los extremos, Agosto plasma los entresijos familiares, los efectos que una madre tiene en sus hijos a lo largo de sus vidas y retrata claramente la enfermedad y los estragos de la adicción. Sin duda, la familia Weston lo abarca todo y es eso, precisamente, lo que la hace especial.

Para los que hayan visto la obra original representada en el teatro es posible que el film les resulte decepcionante pero a pesar de sus fallos, Agosto merece ser vista aunque sólo sea para ver en acción a la gran Meryl Streep.