Persecución en la Costa Azul

to catch a thief

Atrapa a un ladrón (1955) de Alfred Hitchcock

Por Paco Montalbán

Riviera francesa, verano de 1955. En las espectaculares y plácidas ciudades mediterráneas de Cannes, Niza o Montecarlo, una serie de robos de joyas mantiene atemorizada a toda la región. Los hoteles de lujo y las mansiones costeras son el centro de atracción. Tras cada robo nocturno, la imagen de un gato negro caminando lenta y sigilosamente por los tejados, preludia la de una señora gritando atemorizada y con su joyero vacío. Toda la policía se moviliza y las sospechas recaen sobre John Robie El Gato (Cary Grant), un antiguo ladrón de joyas retirado del oficio durante la segunda guerra mundial y que se había rehabilitado apoyando a la Resistencia francesa ante la invasión nazi. Ante la presión policial a Robie, quien vive dedicado al cultivo de flores y uvas en una finca agraria de las montañas del interior, no le queda más remedio que intentar la captura del verdadero ladrón para probar su inocencia. Para ello se alía con el delegado (John Williams) de una compañía de seguros inglesa quien le proporciona información sobre las joyas aseguradas, lo que le lleva a contactar con una adinerada viuda, la señora Stevens (Jessie Royce Landis) y su impresionante hija Frances Stevens (Grace Kelly) ricas propietarias de una explotación petrolífera en Estados Unidos. A partir de aquí la película da un giro y el título se vuelve ambivalente, puesto que la señorita Stevens sospecha de Robie.or, no le queda más remedio que intentar la captura del verdadero ladrón para probar su inocencia. Para ello se alía con el delegado (John Williams) de una compañía de seguros inglesa quien le proporciona información sobre las joyas aseguradas, lo que le lleva a contactar con una adinerada viuda, la señora Stevens (Jessie Royce Landis) y su impresionante hija Frances Stevens (Grace Kelly) ricas propietarias de una explotación petrolífera en Estados Unidos. A partir de aquí la película da un giro y el título se vuelve ambivalente, puesto que la señorita Stevens sospecha de Robie.

Comedia de intriga, con el tema recurrente del falso culpable, de elegancia y sofisticación muy medidas, con un elevado sentido del humor, diálogos con doble sentido y un ritmo que, sin llegar a ser vertiginoso, mantiene una viveza sin interrupción. El ambiente de los ociosos adinerados en los hoteles de lujo de la Riviera, las espectaculares edificaciones, las muy cuidadas playas, los restaurantes de infinitos tenedores junto al mar, esos paisajes montañosos costeros, las mansiones clásicas y, sobre todo, la intensa luz mediterránea, están plasmados con una exquisita naturalidad. Si a esto se añade la distinción e imponente prestancia de Cary Grant, la fresca belleza de Grace Kelly y la genial interpretación de los actores secundarios, se obtiene un conjunto armónico de alto valor artístico. Los elegantes interiores de los hoteles y las mansiones y la belleza de los paisajes exteriores, se complementan con la cuidada selección del vestuario de Kelly. Y es que a ella le sienta divinamente cualquier color, como el bañador amarillo que luce al principio, los azules claros en una toga greco-latina, esa combinación blanco y negro con amplia pamela blanca o el espectacular vestido blanco largo palabra de honor con el que cena con Grant en su habitación. Porque Kelly, aunque interpreta a una americana en esta película, parece una mujer inglesa, fría como el hielo por fuera, pero un volcán en erupción por dentro, tal y como se refleja en el beso en el pasillo.

cary grant

A lo largo del tiempo ha quedado como secuencia paradigmática la persecución que sufren la señorita Stevens y Robie delante de la policía por esas carreteras montañosas de la Costa Azul francesa. Con un sutilísimo sentido del humor, las imágenes de la carrera con el mar al fondo, sobre una vía plagada de curvas y contracurvas, donde están a punto de atropellar a una anciana y a una gallina y donde los primeros planos de las manos seguras de Stevens al volante contrastan con las de Robie intentando frenar en sus rodillas, han pasado a la posteridad. La escena se resuelve con el choque del vehículo de la policía contra el pretil de la carretera y la parada a comer de los perseguidos –con el coche situado en una empinada ladera con vistas al mar-, con unos diálogos muy divertidos y en buena parte improvisados, con el pollo, la cerveza y la sal como elementos de apoyo.

Algunos conceptos de esta película han sido utilizados en muchas otras más adelante. Así la fiesta de disfraces final en la que se descubre al verdadero Gato fue más tarde recreada por Blake Edwards en la primera entrega de ‘La pantera rosa’ (1963) con Peter Sellers, David Niven y Claudia Cardinale; los fuegos artificiales que acompañan a la cena en la habitación del hotel de Stevens, de marcado acento sexual, se utilizaron en una de las sagas de ‘Agárralo como puedas’ (1988) de Lesley Nielsen; el primer plano de la cara de Cary Grant cuando está en el tejado atrapando al verdadero nuevo Gato y le enfocan desde abajo marcó una pauta y ha sido usado regularmente por otros creadores.

Tenía Grace Kelly 26 años cuando rodó esta película y ya había colaborado en obras tan emblemáticas como “Solo ante el peligro” (1952), western con Gary Cooper, y “Mogambo” (1953), película de safaris africanos junto a Clark Gable y Ava Gardner; también había trabajado con Hitchcock en “La ventana indiscreta” (1954) de corte teatral y cuya acción básica transcurre en una habitación, junto a James Stewart y en “Crimen perfecto” (1954) con Ray Millan, thriller auténtico del que se han hecho varios versiones posteriores. Al año siguiente de rodar “Atrapa a un ladrón”, Grace Kelly se convirtió en princesa de Mónaco al casarse con Rainiero de Mónaco y cuando el director británico le propuso rodar “Los pájaros”, no pudo contar con ella por la negativa de su esposo. En 1982 Kelly encontró la muerte precisamente circulando en automóvil por esa carretera de la película –paradojas del destino-, donde sufrió un accidente acompañada por su hija Estefanía.

Por su parte, Cary Grant ya había trabajado con Hitchcock en “Sospecha” (1941), “Encadenados” (1946) y “Con la muerte en los talones” (1948), por lo que la sinergia entre ambos estaba garantizada.

La película fue galardonada en 1956 con el Oscar a la mejor fotografía (Robert Berks). “Atrapa a un ladrón” es una deliciosa comedia de intriga que se cierra con un final que subraya la ambigüedad del título “Así que esta es tu casa… –y sentencia Kelly- a mi madre le encantará”. Los dos ladrones atrapados.

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