Paco de Lucía: La búsqueda

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 Genio y figura hasta la sepultura

Por Luis Perdices de Blas

Paco de Lucía fallecía el pasado 25 de febrero de 2014 en México y algunos medios de comunicación y las redes sociales nos inundaron con comentarios superficiales del difunto, como suele ser habitual, sobre todo en televisión. Lo único relevante fue que se recordó un programa de TVE (1976), a cargo de Jesús Quintero, en el que aparecía un Paco de Lucía en su plenitud vital y musical, y en el que participaron artistas tan variados como Camarón de la Isla, Manuela Carrasco, Marifé de Triana, Ravi Shankar, Victoria de los Ángeles y Paul Mauriat.  Por cierto, ahora nos parecería pusilánime la polémica que suscitó una frase del guitarrista al final de este programa y que muestra las susceptibilidades durante la transición del franquismo a la monarquía parlamentaria. Ante la pregunta de si era más importante la mano derecha o izquierda a la hora de tocar la guitarra, Lucía contestó: “La izquierda es la que hace música, es creativa. La izquierda es inteligente. Luego, la derecha es la que ejecuta”.

Afortunadamente, el documental que reseñamos estaba casi terminado antes de su fallecimiento, lo que ha permitido tener una imagen del guitarrista más ecuánime y que subsana tanta verborrea mediática. El que el director del documental, Curro Sánchez, sea su hijo, en los créditos de producción y guion aparezcan los nombres de su primera mujer y sus dos hijas y que en los noventa minutos de metraje se respire la supervisión de Lucía, no ha dado lugar a un subjetivismo que derive en hagiografía. Ha permitido, en cambio, que el guitarrista se mostrase relajado y tal como era, muy tímido. Le gustaba e incluso añoraba la soledad. En la cinta se cuenta la anécdota de que él y  Camarón de la Isla conectaban cuando estaban en un estudio de grabación, pero como los dos eran tan retraídos, fuera del ámbito musical se quedaban “bloqueados”.

El documental comienza mostrando el talento del artista ya desde su niñez y su primera adolescencia en un ambiente dominado por su padre y que tuvo como referencia al guitarrista sevillano Niño Ricardo y a Marifé de Triana. Todavía siendo menor de edad se embarcó en una gira por los Estados Unidos acompañando a José Greco, el bailador de origen italiano y afincado en Nueva York. En esta ciudad precisamente conocería a Sabicas, unos de sus grandes ídolos, que desde su exilio estadounidense contribuyó a la internacionalización del flamenco. El virtuoso navarro quedó impresionado por el joven Lucía, pero le recomendó que un buen guitarrista tenía que interpretar sus propias composiciones, consejo que el principiante no echó en saco roto. Por lo tanto, hay que tener en cuenta que la carrera del guitarrista gaditano desde el principio tuvo proyección internacional.

Paco de Lucia

Después de Estados Unidos vinieron sus primeras grabaciones discográficas en Phillips, como protagonista o acompañando a artistas muy populares de aquella época, como Bambino. Pero de este periodo sobresale su colaboración con Camarón. En el primer encuentro de ambos no pasó nada, pero en una noche de juerga, Lucía quedó fuertemente impactado por la forma de interpretar de un cantante que parecía de “otro planeta”, un “revolucionario”. Aquí tenemos otra faceta de Lucía, el de descubridor de talentos, pero también la de artista que sabía apreciar la valía de otros y era capaz de hacer crítica constructiva con la finalidad de sacar el mayor provecho al talento, una cualidad que la Naturaleza ha repartido con tacañería. Así también, aconsejó al bailador Farru que trabajase con metrónomo para perfeccionar su taconeo.

Un punto de inflexión en su carrera fue la publicación de Fuente y caudal en 1973, que incluía la rumba Entre dos aguas, un ejemplo de su fructífera maestría a la hora de improvisar. Hasta este momento era conocido dentro y fuera de España en los círculos restringidos del flamenco, pero a partir de ese álbum se hizo popular, como Raphael u otras estrellas internacionales del pop español. Llegó incluso a actuar en el templo de la música clásica madrileña y como resultado editó Paco de Lucía en vivo desde el Teatro Real  (1975). Pero lo más importante fue que aprovechó su éxito para experimentar y abrirse a otros tipos de músicas, sobre todo al jazz. Quiso experimentar, navegar entre dos aguas, para enriquecerse e incorporar lo aprendido al flamenco. Fueron memorables sus colaboraciones con Al Di Meola y John McLaughlin y, el fruto de las mismas, Friday Night in San Francisco (1980), un álbum que vendió más de un millón de ejemplares. Profundizó en su búsqueda de nuevos caminos cuando empezó su trabajo en común con el grupo de fusión jazz-rock Dolores bajo la etiqueta Paco de Lucía Sextet. Este sexteto, por poner un ejemplo de sus innovaciones, popularizó en España un instrumento de percusión, de origen peruano, que ahora es imprescindible en el mundo del flamenco: el cajón. Todos estos ensayos y tanteos fueron criticados por los puristas, como era de esperar, aunque finalmente elogiaron la maestría de Paco de Lucia. Sabicas, que nunca llegó a entender sus coqueteos con el jazz, reconoció finalmente que Lucía era su mejor discípulo.

El documental, por lo tanto, no solo nos presenta al guitarrista como una persona con talento natural, sino como un maestro muy trabajador, metódico y perfeccionista. Era tal su nivel de autoexigencia que le provocaba una cierta amargura la posibilidad de no estar siempre a la altura que se había marcado. El talento, el trabajo y el método le permitieron que su improvisación fuera creativa y queda claro en el documental que  no todo son juergas, alcohol y drogas en los ambientes flamencos. No todo es una “chufla”, por emplear la palabra del virtuoso de la guitarra.

Por último, de este documental, en el que intervienen artistas como Pepe de Lucía, Alejandro Sanz, Farru, Carlos Benavent, Jorge Pardo, Johnn McLaughlin, Chick Corea, Santana, Ruben Blades o Estrella Morente, hay que subrayar su edición en  DVD con un texto de la periodista Amelia Castilla y dos discos recopilatorios de los principales hitos de la carrera como compositor e intérprete de Paco de Lucía.