Ópera en Madrid

Los Cuentos de Hoffmann en el Teatro Real de Madrid. Foto Javier del Real

Los Cuentos de Hoffmann en el Teatro Real de Madrid. Foto Javier del Real

Por Luis Perdices de Blas

El Teatro Real de Madrid, inaugurado en 1850, inició una nueva andadura en 1997 y desde esta fecha ha intentado consolidar su programación con la intención de tener una proyección internacional. No solo han pasado prestigiosos escenógrafos, orquestas y cantantes por el coliseo madrileño, sino que se han recuperado piezas de compositores españoles poco representadas o inéditas, se ha apostado por producciones propias y estrenos mundiales como The Perfect American de Philip Glass en 2013, Brokeback Mountain de Charles Wuorinen en 2014, y en el presente año El Público de Mauricio Sotelo, con libreto de Andrés Ibáñez basado en la obra homónima de Federico García Lorca, y La ciudad de las mentiras de Elena Mendoza, con libreto de Matthias Redstock basado en cuatro relatos del escritor uruguayo Juan Carlos Onetti.

El Real acaba de finalizar una etapa que ha introducido nuevos aires en la escena madrileña, pero no exenta de polémica a cargo del director artístico belga Gerard Mortier, entre 2010 y 2014. Su actual director artístico, Joan Matabosch, ha llegado al Real en tiempos revueltos, tras la destitución de Mortier, con dos temporadas programadas por éste y restricciones presupuestarias. Intentando superar estos grandes obstáculos y no queriendo destruir el legado de la anterior etapa, de hecho Matabosch se declaró “un mortierista acérrimo” cuando fue nombrado (El País, 12 de septiembre de 2013),  el director catalán en la próxima temporada 2015-2016 – ya bajo su plena responsabilidad-  tiene que mostrar cuál es su proyecto para el anfiteatro madrileño y, lo más importante, cuál es su estrategia para situarlo como un centro de referencia mundial. En un primer vistazo a la nueva programación se puede percibir que ha optado por contentar a todos los públicos, desde los amantes del belle canto, hasta a los wagnerianos, pasando por aquellos interesados en conmemorar la muerte de dos grandes de la literatura universal, Cervantes y Shakespeare.

Joan Matabosch, en primer lugar, propone cinco óperas de reconocidos compositores como la Flauta Mágica de Mozart,   I Puritani de Bellini,  Luisa Miller y Rigoletto de Verdi,  y Parsifal de Wagner. Sobre todo espera hacer caja con Rigoletto, con tres repartos diferentes en plena estación navideña. También cabe destacar cuatro óperas menos populares, pero de grandes compositores como Alcina de Händel, Roberto Devereux de Donizetti, La prohibición de amar de Wagner y la versión concierto de Due Foscari de Verdi.

En cuanto a óperas contemporáneas destacan tres del periodo de entreguerras mundiales, con la tragedia judía del Holocausto como telón de fondo, dirigidas a aquellos melómanos que buscan nuevas propuestas: El emperador de la Atlántida o El Rechazo de la muerte del polaco Viktor Ullmann, Brundibár del checo Hans Krása, y Moisés y Aarón del austriaco Arnold Schönberg.  La cuarta ópera contemporánea es Written on Skin de George Benjamin,  estrenada recientemente en el Aix-en-Provence Festival de 2012, y que contará con el propio compositor británico a la batuta.

La oferta de compositores españoles está constituida por tres producciones que conmemoran el cuarto centenario de las muertes de Cervantes y Shakespeare: El retablo de Maese Pedro de Manuel de Falla, inspirada en un episodio de la segunda parte del Quijote; El caballero de la triste figura de Tomás Marco, utilizando textos entresacados de las obras de Cervantes; y 2 Delirios sobre Shakespeare de Alfredo Aracil, protagonizada por Próspero, de la Tempestad, y por una Julieta sobreviviente al intento de suicidarse.

Son dignos de destacar, tanto algunos directores de escena (Barrie Kosky y David McVicar), directores musicales (Nicola Luisotti y Semyon Bychkov) y cantantes (Gregory Kunde, Mariella Devia, Placido Domingo, Ainhoa Arteta, Leo Nucci y Olga Peretyatko) de reconocido prestigio mundial en los mencionados montajes, como la apuesta por tres óperas del periodo de entreguerras y por la rareza La prohibición de amar de Wagner. No obstante, quizá lo mejor de la programación está en los conciertos protagonizados por Juan Diego Flórez, Renée Fleming y Susan Graham, entro otros. Tampoco hay que olvidar la programación de danza a cargo de la Compañía Nacional de Danza, la Staatsballett de Berlín y la  Sasha Waltz and Guests; y el muy entretenido y ameno programa pedagógico, dirigido a niños y adolescentes, en el que sobresale Dido y Eneas. A Hipster Tale, una representación montada a partir de la ópera de Henry Purcell, y actividades relacionadas con las obras de Falla, Mozart o Krásar representadas en el programa principal.

Es injusto comparar continuamente a Matabosch, que cuenta con una brillante carrera en el Liceo de Barcelona, con Mortier, pero a la vista de la programación de la temporada 2015-2016 el nuevo director artístico todavía tiene un arduo trabajo por delante si quiere situar al Teatro Real entre los grandes centros operísticos de reconocido prestigio internacional.


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