Neill Blomkamp: Enfant terrible del sci-fi.

Neil BlomkampPor José David Rachadell

Peter Jackson jugaba grabando su propia versión de King Kong en Super 8. Steven Spielberg jugaba a grabar choques de trenes de juguete en secuencias de acción, y Neil Blomkamp jugaba a crear bichos 3D en su casa. Es un clásico ver a gigantes del cine como Jackson o Spielberg y escuchar que sus precoces inicios fueron en su casa jugando a crear lenguaje audiovisual. Quizás sorprenda más que lo mismo se pueda repetir en los años 90 cuando la cultura del do it yourself apenas empezaba a surgir en el mundo de la postproducción. Blomkamp (Johannesburgo, 1979,sí ¡1979!) hacía postproducción durante su adolescencia en un PC regalo de su amigo y futura estrella Sharlto Copley. No es muy diferente al rechoncho de Peter destruyendo Nueva York en el salón de su casa. Dale un pianito al niño Mozart y te hará llorar, Dale un ordenador con Maya al niño Blomkamp y te hará llorar de miedo.

Después de pulirse en el 3D y de mudarse a Canadá, Neill se abrió camino en el mundo de la publicidad y los cortometrajes. La estética de sus renders y de su trabajo en general era algo que no había sido logrado aún: se trataba de una unión imperceptible de planos híper realistas, (prácticamente caseros) con integraciones de 3D. El resultado es sobrecogedor, es la ciencia ficción más visceral, la que no parece ficción.

Para los  que buscamos un hueco en el mundo audiovisual la historia de Neill es inspiradora. No, borra eso, es una historia que saca ¡las peores envidias en nosotros! Nominado al Óscar con 30 años, Blomkamp tomó por sorpresa a Hollywood, y es que fue tan ágil y tan directo su ascenso que no es incorrecto aplicar el burdo adjetivo de “meteórico” reservado para estrellitas patea balones. Después una trilogía de cortos en 2007, llegó la hora de brillar: El ojo de Saur… de Peter Jackson no descansa nunca, y ya se había posado en Neill tras ver su trabajo publicitario en un demo reel. Jackson quería que Blomkamp dirigiera el largo del videojuego Halo, pero cuando se cayó la financiación el afable Peter en su mejor imitación del genio azul le dijo: Aquí hay $30 millones ¡Make a wish! Pues resulta que uno de esos cortos de esa trilogía era “Alive in Johannesburg “, un documental de ciencia ficción (no iba a ser de pingüinos) que Blomkamp siempre quiso expandir, así que canjeó su deseo y se puso manos a la obra con su primer largometraje: “District 9” (2009).

'Robocop' de Paul Verhoeven (1987)

‘Robocop’ de Paul Verhoeven (1987)

Young Verhoeven

Cuando ves “District 9”, durante todo el metraje estás sintiendo una cosquillita en la parte de atrás de la cabeza, es ese hilito eléctrico que se enciende con determinadas experiencias. A mi me recuerda al tendón con sonido de guitarra eléctrica que se corta James Franco en “127 Horas”. No puedes dejar de mirar la pantalla porque deseas estimularlo, pero quisieras poder mirar a otra parte. Esa sentimiento sólo lo pueden provocar en mi opinión dos directores: Blomkamp y Paul Verhoeven, es algo que se le escapa a los Carpenters y a los Cronenbergs con mis respetos.

'Elysium' de Neill Blomkamp

‘Elysium’ de Neill Blomkamp

Así que, ¡es con el mayor sentido de la exaltación que decreto a Neill Blomkap como el Verhoeven de nuestros tiempos! Un double bill de “Robocop” y “Elysium” tendrá que ser un evento indispensable en mi vida. Solo ellos pueden dominar el arte del taladro en la cabeza tan efectivamente. Y más allá del gore, el cyberpunk o como queramos calificar algunas de esas imágenes está otro punto en común entre los dos: La sátira, que está presente siempre. Ya sean los informativos más ácidos que sangre de Alien de “Robocop” (1987) o “Starship Troopers” (1997) o en la agria ironía de los sudafricanos de color aplicando su propio apartheid a los alienígenas (prawns despectivamente) de “Distrito 9”, la sátira y la crítica social están siempre presentes y, en el caso de la obra de Blomkamp se nos muestra con un realismo tal que no podemos sino comparar nuestro propio mundo con el suyo, haya naves espaciales o no. Entonces, no todo es forma sin fondo, este pichón de Verhoeven nos hace pensar y sentir cosas poderosas, eso sí, sin sutilezas. Taladro en la cabeza recuerden. Recién estrenada, “Elysium” es la progresión natural de Blomkamp y está claro que su primer fin de semana en la parte de arriba de la taquilla no hará más que cimentar su carrera aún más (¿Le hace falta a día de hoy?) Su próximo proyecto será una película más pequeña, “Chappie”, una cuasi comedia de ciencia ficción protagonizada por Ninja y Yolandi Vi$$er de la Dupla Die Antwoord . Ya lo dijo Yolandi en la canción Baby´s on Fire: Neill Blomkamp´s making me a movie star! Y eso señores, no se lo puede perder uno.