Mustang

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Crítica

Un sueño…Estambul

Por Genoveva Santiago

Llega el verano en un pueblo turco a orillas del mar. Acaba la escuela, y Lale (Günes Sensoy) y sus cuatro hermanas lo celebran jugando y riendo con sus amigos. Un juego y unas risas que tendrán consecuencias terribles para ellas. Escándalo. Golpes. ¿Qué dirán? Inquietud. Miradas furtivas. Presión, represión. Y prisión.

Los mustang son los caballos salvajes, duros y fogosos, que corren indomables y libres como el viento. Todo un poema a la libertad, esta película de resistencia es un turbador homenaje a la feminidad.

Érase una vez cinco princesas encerradas en un castillo custodiado por un malvado ogro. Érase también un hada madrina, esta vez en camioneta. Pero el príncipe debió tener problemas para domar a su caballo, porque no aparece por ninguna parte. Ni falta que hace. Las chicas son insumisas, impetuosas, valientes, dotadas de esa fuerza bruta que mueve a los caballos que trotan en libertad.

Esta es la historia de una prisión, la de las tradiciones ancestrales turcas en una época ambivalente donde dicho conservadurismo contrasta con la modernidad y agitación de la gran ciudad. Estambul. El estallido de vida de estas cinco adolescentes choca frontalmente con las tradiciones rurales, la casa se convierte en un encierro, y el cuerpo de las niñas preciosas se cubre de telas color mierda.

Y en la mente un sueño… Estambul.

Para atajar el problema, pronto se imponen los matrimonios forzados, rituales macabros que no son tanto celebraciones como ejecuciones públicas. Asfixiadas por la presión, las hermanas sueñan con huir, dejar todo aquello atrás y alcanzar la liberación… Estambul.

 Turquía fue uno de los primeros países en instaurar el voto femenino, en 1934, cuando aún ni siquiera existía en Francia.

La película está rodada con gran talento y sensibilidad. Las imágenes de intimidad de las niñas nos desvelan su fuerte carácter a través de sonrisas que desafían la autoridad, juegos prohibidos que las unen en su clandestinidad forzosa. Unas escenas rodadas con maestría, ya sea en contrapicados o en travelling circular, pero retratando admirablemente esa belleza fraternal y salvaje de cabellos al aire y cuerpos mezclados. La historia está narrada desde la mirada de Lale, la más joven y audaz de las hermanas, lo que la dota de dinamismo y luz. La directora ha sabido respetar la individualidad de cada hermana, con destinos muy diferentes, y ha resuelto con maestría el ahogo de una historia de encierro gracias al carisma de las protagonistas.

El guión es vivaz y enérgico, tratando a través de temáticas como la insumisión, el aprendizaje y el aislamiento la cuestión fundamental de la mujer. Pocos saben que Turquía fue uno de los primeros países en instaurar el voto femenino, en 1934, cuando aún ni siquiera existía en Francia. La directora acierta con un guión elegante y sutil que coescribe con Alice Winocour, y también con la magnífica fotografía de David Chizallet y la sobrecogedora banda sonora de Warren Ellis, que al final culmina con absoluta grandeza. Y, sobre todo, con unas intérpretes luminosas que mediante su férreo carácter trasmiten luz y vida.

Encontraremos ecos de películas como Fuga de Alcatraz de Don Siegel o Las vírgenes suicidas de Sofia Coppola. Y sobre todo, en España, se nos revolverá en el estómago La casa de Bernarda Alba de Lorca. Pero no dejará de sorprender la audacia y belleza singulares de este apasionado himno a la esperanza.

 

Título original: Mustang (2015)

Duración 97 min.

País: Francia

Director: Deniz Gamze Ergüven

Guión: Deniz Gamze Ergüven, Alice Winocour

Fotografía: David Chizallet, Ersin Gok

Música: Warren Ellis

Reparto: Erol Afsin, Ilayda Akdogan, Doga Zeynep Doguslu, Elit Iscan, Ayberk Pekcan, Günes Sensoy, Tugba Sunguroglu

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