Marvel presenta signos de agotamiento

AntMan

Crítica

Ant-Man (2015), de Peyton Reed

Por Pablo Álvarez

Tras el estreno de Los Vengadores: La era de Ultrón el pasado Abril, Marvel vuelve a convocar a los espectadores a las salas con un nuevo film que aumenta el vasto universo cinematográfico que han conformado. En esta ocasión el superhéroe escogido para cobrar vida en la gran pantalla ha sido Ant-Man y lo hace en una producción que no ha estado exenta de cierta polémica desde antes de que empezara a filmarse.

Scott Lang es un ladrón profesional experto en infiltrarse en los lugares con más seguridad sin dejar huella. Sin embargo, sus actividades delictivas le llevarán por un camino que le distanciará de aquellos a los que más quiere. Cuando conozca al Dr. Hank Pym, éste le descubrirá los secretos  de su mayor invento, que podría suponer su oportunidad de redimirse y de mostrar al héroe que lleva dentro.

En un primer momento lo que más trascendió acerca del proyecto fue la salida del director Edgar Wright, quien llevaba desarrollándolo desde hacía ocho años. Al parecer surgieron ciertas diferencias creativas con el estudio que justificaron su marcha y no se tardó en encontrar a un sustituto. De este modo Peyton Reed, cuya filmografía está conformada por comedias como A por todas o Separados, fue el escogido para sentarse en la silla del director. A pesar de que el nombre de Wright permanece en los créditos junto al de su colaborador Joe Cornish como guionistas, viendo el resultado final se deduce que ha sido poco lo que se ha conservado de la visión de ambos. Y es que conociendo la historia previa del film, resulta difícil eludir el hecho de que la obra que ha llegado a las salas hubiera sido muy distinta de haber permanecido el realizador originalmente ligado a la misma. No obstante, al obviar este detalle tratando de que condicione en la menor medida la valoración final, lo que queda es un producto convencional y genérico con puntuales pinceladas de genialidad. Las características de la historia ofrecían la posibilidad de dar forma a una película que se distanciara de las otras del estudio, creando algo que resultara original a la vez que remitiera a otras cintas como El Increíble hombre menguante o Cariño he encogido a los niños. Marvel ha optado por mantener la línea habitual de la mayoría de sus productos, lastrando lo que podría haber supuesto una entretenida aventura, con un sentido del humor que ha ido degenerando progresivamente, pasando de resultar ingenuo a directamente pueril. Los pocos instantes inspirados que presenta el film se contrastan  con un tono en general desganado, lo cual hace que no resulte muy complicado atribuírselos a aquellos con más talento  que estuvieron involucrados en el mismo. Dichos instantes son los relativos principalmente a la concepción de los poderes del héroe y su némesis y el mundo agrandado en el que se desenvuelven, magníficamente recreados mediante unos más que convincentes efectos visuales.

Otro aspecto reseñable del largometraje es su acertado reparto. Paul Rudd da vida al protagonista haciendo gala de su característica vis cómica y transmitiendo la simpatía que suele despertar en sus papeles. El veterano Michael Douglas es el encargado de insuflar de carisma al film, a la vez que comparte los momentos más emotivos del mismo junto a la siempre eficiente Evangeline Lily. Corey Stoll interpreta al villano de la función, en un papel tan reiterativo que le impide desplegar todo su potencial, mientras que a Bobby Cannavale le sucede algo similar como inspector de policía. Por su parte Michael Peña intenta mostrar su indudable talento interpretativo, siempre y cuando las persistentes bromas se lo permiten.

En general Ant-Man se traduce como una oportunidad perdida de ofrecer algo distinto por parte de un estudio que a base de repetir insistentemente la misma fórmula, empieza a transmitir una cierta sensación de déjà vu. En esta ocasión parece que se ha preferido apostar por un trabajo que no se distanciara en exceso del resto de sus producciones, en lugar de arriesgarse confiando en la visión de un autor, anteponiendo el negocio a la creatividad. De momento resulta innegable que este método resulta efectivo de cara a conseguir un buen resultado en taquilla, al menos hasta que la mencionada fórmula empiece a mostrar signos de agotamiento.