Luchar para vivir

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Crítica

Sufragistas (2015) de Sarah Gavron

Por Sara Méndez

Sufragistas es de esas películas que te hacen pensar, que te sacude como a una muñeca de trapo y te hace cuestionarte cuál es tu cometido en la vida, qué importancia o repercusión tiene lo que haces. Te preguntas cómo debía ser vivir sin derechos, maltratada por la ley, y de repente te das cuenta de que aún hay muchas mujeres que no pueden votar, que no son dueñas de sus vidas, de que eso que ves no es una cosa del pasado.

La cineasta británica Sarah Gavron ha dado vida al guión de Abi Morgan (autora de Shame y La mujer de acero) con emotividad y sencillez pero sin caer en sensiblerías. Los personajes son mujeres fuertes gracias a las heridas, que luchan por su libertad y por sus derechos. Al frente de la batalla se encuentra Maud Watts (interpretada con arrojo por Carey Mulligan), una lavandera que se mantiene al margen de las revueltas sufragistas, perseguidas por el inspector Arthur Steed (Brendan Gleeson), para evitar problemas.

Explotada por el director de la lavandería en la que trabaja desde que era niña y relegada a segundo plano por un gobierno regentado por hombres, Maud se ve forzada a ver la realidad; una realidad en la que las mujeres son tratadas como propiedad de los hombres y del sistema.

La indiferencia de Maud no tarda en convertirse en fervor. Involucrada en la causa casi por casualidad, la joven se une a Edith (la magnífica Helena Bonham Carter), a Violet (Anne-Marie Duff) y a la propulsora sufragista Emmeline Pankhurst (a quien da vida brevemente Meryl Streep) en la lucha por el voto de las mujeres. Su rebelión traerá consigo todo tipo de consecuencias, desde la encarcelación hasta el repudio de su marido Sonny (Ben Whishaw), un hombre sin espíritu incapaz de salirse de los moldes establecidos por la sociedad. Será la separación de su hijo George lo que marque la vida de Maud, quien muy a su pesar no puede evitar luchar por aquello en lo que cree.

Filmada de forma sencilla pero elegante, con una fotografía sutil y unos escenarios bellos, Sufragistas es una historia excepcional donde realidad y ficción se entremezclan para recrear el Londres de 1912 en el punto álgido de las revueltas femeninas. Un cóctel perfecto de emotividad y acción, de lágrimas y gritos victoriosos, de frustración y esperanza.