Los estragos del amor

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Escena de “Antes del anochecer”, con Ethan Hawke y Julie Delpy

Crítica

“Antes del anochecer” (2013), de Richard Linklater

Por Sara Méndez

En 1995 el cineasta Richard Linklater presentaba al mundo “Antes del amanecer”, una historia de amor entre dos jóvenes, Jesse (un aspirante a escritor americano) y Celine (una activista francesa), que tras conocerse en un tren con destino a París  deciden pasar un día juntos en Viena. Interpretada por Ethan Hawke y Julie Delpy, el film resultó ser algo especial. Nueve años después, Linklater nos traía la secuela, “Antes del atardecer”, en la cual los protagonistas se reencuentran en París, donde Jesse va a presentar su primer libro basado en aquel remoto día en Viena. Tras otro maravilloso día juntos, Jesse (casado y con un hijo) y Celine deciden dar una oportunidad a su amor.

“Antes del anochecer” nos sumerge una vez más en la vida de estos personajes, ahora con dos niñas gemelas. La trama se desarrolla en Grecia, donde Jesse está pasando el verano junto a su familia y su hijo adolescente Hank (Seumus Davey-Fitzpatrick), quien vive en Chicago con su madre. Tras dejar a Hank en el aeropuerto, Jesse menciona la posibilidad de trasladarse a Estados Unidos para estar más cerca de su hijo, lo cual genera una espiral de críticas y reproches entre la pareja. Y es que pasado el primer encuentro, donde el amor está a flor de piel y un rencuentro en el que Jesse y Celine deciden dejar florecer su amor, nos encontramos con los estragos de su relación.

El guión, escrito por Linklater junto con Hawke y Delpy, rezuma frescura y espontaneidad. Caracterizado por escenas interminables que te hacen sentir presente, nos vemos absorbidos en sus conversaciones sobre política, moralidad y cultura, y ahora más que nunca, somos cómplices de sus recuerdos, sus bromas y sus sueños.

La discusión en la habitación de hotel, escena central del film, es tan intensa y real que es imposible para cualquiera que haya estado en una relación no sentirse identificado con los protagonistas. La sutileza con la que se desarrolla la conversación es realmente sorprendente y cuesta creer que no esté pasando en ese preciso momento. La naturalidad en las palabras, en la forma de pasar de un estado de ánimo a otro en cuestión de segundos es sin duda, lo que hace de esta historia algo verdaderamente especial. Y quizás porque muestra lo que la mayoría de las películas no muestran, es decir, lo que le sucede a una pareja después de años de relación. Esos momentos genuinos son los que consiguen que “Antes del anochecer” sea incluso mejor que sus predecesoras.

Así mismo, la confianza e intimidad que se ha creado entre Hawke y Delpy a lo largo de los años es palpable en sus interpretaciones. Sus peleas nos tocan el corazón porque les conocemos y sentimos por ellos, por su amor, y porque sin quererlo, el director nos hace partícipe de lo que les sucede. Y también secretamente, porque anhelamos que su relación se mantenga viva para que Linklater nos pueda seguir mostrando pequeños retazos de su vidas hasta el final de los días.