Las voces de nuestras vidas

20pasos

Crítica

A 20 pasos de la fama (2012), de Morgan Neville

Por Claudia Lorenzo

“Es un paseo complicado”, dice Bruce Springsteen. “Ese camino al centro del escenario es más largo de lo que parece.” Así comienza A 20 pasos de la fama. Dicen que es el nuevo Searching for Sugarman, y no es así. Pero, en cierta manera, da igual. Dirigido por Morgan Neville, el documental cuenta la historia de algunas de las coristas de los grandes cantantes de las últimas décadas. Sin una narrativa especialmente innovadora, ni siquiera extremadamente lógica en algunos momentos, tiene unos personajes carismáticos, encantadores, complejos y tridimensionales. Son ellos (o más bien ellas) quienes abren la boca y producen esas voces, esos sonidos, el trasfondo de cualquier canción legendaria que hayamos escuchado en nuestra vida pero también su esencia. Neville coge la cámara y, en vez de situarse frente a Mick Jagger, Stevie Wonder o Sting, pivota sobre sí mismo y pone el foco en ellas, en las chicas que están detrás de “la fama”. La música envuelve la historia y, mientras canten, no nos importa dar vueltas una y otra vez sobre el mismo tema.

“Christmas (Baby Please Come Home)” es un clásico tema de las navidades americanas. Producida por Phil Spector y escrita específicamente para las Ronettes, fue finalmente Darlene Love quien la grabó y la convirtió en el mito que es hoy en día. Tras convertirse, con su grupo de coristas The Blossoms, en una de las voces del “sonido” Spector, sufrió altibajos profesionales que la acabaron sacando de la profesión. No duró mucho lejos del mundillo. Decidió volver a hacer lo que amaba (y para lo que tenía talento de sobra) después de escuchar una de sus canciones en la radio, mientras trabajaba limpiando casas. Su interpretación como solista de “Lean On Me” en el documental es de esas que ponen los pelos de punta. Love ingresó en el Rock and Roll Hall of Fame en 2011. Al presentarla, Bette Midler dijo “y ya iba siendo hora”.

Pero, como dice Springsteen, el salto y el reconocimiento no son fáciles. “Sentía que, si ponía mi corazón en aquello que estaba haciendo, sería automáticamente una estrella”, dice la “diva” Merry Clayton. Comenzó como corista de Ray Charles y acompañó grabaciones históricas como el “Gimme Shelter” de los Rolling Stones o el “Sweet Home Alabama” de Lynyrd Skynyrd pero siempre, como muchas de las protagonistas del documental, con los ojos puestos en una carrera en solitario, algo que nunca llegó a despegar del todo.

Tampoco le ocurrió eso a Claudia Lennear, originalmente una Ikette (corista de Ike y Tina Turner), que acompañó a los Rolling y también a David Bowie en giras, y que dicen que inspiró sus canciones “Brown Sugar” y “Lady Grinning Soul” respectivamente. “Estaba muy buena”, menciona Jagger, sin cortarse un pelo. “Ser una sex symbol no fue nunca mi idea”, apunta Lennear. “Pero apareciste desnuda en Playboy”, le responde el director del documental. Lennear duda, mira a cámara y suelta una carcajada. Hoy en día es profesora de español y francés y se arrepiente de no haber peleado más por su carrera musical. El punto de melancolía que sugiere la película contrasta con su mirada, con su voluntad. Lennear, que se descubrió como auténtica devota de Ana María Matute en una de sus últimas visitas a España, parece seguir teniendo soul sin importar la profesión. Es un misterio cómo las grandes voces no triunfan.

Lisa Fischer, una mujer que ilumina la pantalla sin ni siquiera abrir la boca, no tenía sin embargo las ansias o el ego necesarios para perseguir una carrera en solitario. O eso dicen en el documental. Su opinión es que le gusta demasiado ser corista. Entre carcajada y carcajada se distingue que, a pesar de ese rechazo, Fischer tiene un Grammy a mejor interpretación femenina de R&B por su canción “How Can I Ease the Pain”, incluida en su único álbum en solitario, So Intense. Desde 1989 acompaña, entre otros, a los Rolling Stones en sus giras. “Si no sería sólo yo, yo, yo y a veces Keith, que no deja de ser otro tío”, dice Mick Jagger. La impresionante voz de Fischer les ofrece un abanico de posibilidades tan amplio que, pese a ser corista, es casi un número fijo. En la interpretación en directo de If On a Winter’s NIght…, disco de Sting en el que ella participó, se ve cómo en un momento dado el cantante da la orden de que el foco se coloque sobre la corista y le den libertad para “que se desate”. Y eso hace, dejar que el torrente de voz que tiene, probablemente el más impresionante de la película, y ya es decir, viaje sobre los asistentes al concierto y sobre el público en la sala.

http://www.youtube.com/watch?v=SFK-Q45zL_o

Contratada como corista y cantante de dúos junto a Michael Jackson para aquella gira This Is It que nunca se materializó, Judith Hill llamó la atención de público y audiencia interpretando “We Are the World” en el funeral-homenaje a Jackson celebrado en el Staples Center angelino. Centrada en su carrera en solitario, Hill intenta huir desde hace tiempo de su trabajo como corista. “Puede ser maravilloso para despegar pero corres el riesgo de quedarte ahí atrapada”, reflexiona. Concursante de La Voz en Estados Unidos en 2013, Hill fue eliminada sin llegar a la final para incredulidad de un país entero y sobre todo de Adam Levine, su mentor, que se cabreó tanto en su expulsión que murmuró “Odio este país” lo suficientemente alto como para que Estados Unidos entero le acusase de antipatriótico y comunista. De mezcla japonesa y afroamericana, Hill, según auguraban todos los miembros del jurado del concurso, está destinada al estrellato, y para eso trabaja, escribe, canta y, a veces, hace coros. Al final también hay que comer.

Estas mujeres, otras muchas y algún hombre aparecen entrevistados en A 20 pasos de la fama. El formato de documental tradicional, con historias que van hacia delante y hacia detrás que a veces hacen confusa línea temporal de los hechos, no innova como filme, pero nos presenta a unos personajes fascinantes, y nos introduce en una realidad desconocida para muchos hasta el momento. No hay duda de que son sus voces las que hacen de la película algo extraordinario porque, pese al revuelo generado, A 20 pasos de la fama no ofrece un guión sólido y misterioso como Searching for Sugarman, ni una reflexión sobre el poder del documental como Stories We Tell. Si encima de mostrarnos lo que nos muestra hubiese experimentado con el formato, Neville hubiese hecho una obra maestra. Pese a todo, ha conseguido un filme que nos deja con una sonrisa en la boca y la voluntad de cantar al salir de la sala. Y eso tampoco está mal.