La pasión de los sabores

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THE HUNDRED-FOOT JOURNEY

Crítica

Un viaje de diez metros (2014), de Lasse Hallström

Por Sara Méndez

Un viaje de diez metros es una historia que nos deleita con recetas exóticas cocinadas con pasión y que nos abre el apetito con la belleza de los platos, por ello es preferible ir a verla con el estómago lleno. Como la memorable Chocolat (2000), ésta es una película narrada por su protagonista, Hassan (Manish Dayal), un joven de Mumbai que tras perder a su madre en un incendio se traslada junto a su Papa (Om Puri) y hermanos a un pequeño pueblo de Francia. Enamorado de la cocina y bendecido con talento por los dioses, Hassan se pone al frente del restaurante que abre su padre situado justo enfrente de un clásico francés con una estrella Michelin liderado por la ambiciosa Madame Mallory (Helen Mirren).

A pesar de los obstáculos que Madame Mallory pone en sus caminos, Hassan y su familia consiguen que el restaurante salga adelante con el carisma de Papa, que no duda en usar todos sus encantos para atraer a nuevos clientes. Pero las cosas no resultan fáciles y entre la rivalidad y las disputas, Hassan encuentra refugio en la joven Marguerite (Charlotte Le Bon), una chef que aspira a llegar a lo más alto en el restaurante de Madame Mallory. Es ella quien enseña al joven cocinero los secretos de la cocina francesa y quien sin darse cuenta le abre las puertas hacia un mundo desconocido. Pero no todo es dulce como la miel en este cuento de amor culinario.

Tras algunos fracasos, Lasse Hallström, director de ¿A quién ama Gilbert Grape? (1993), Las normas de la casa de la sidra (1999), la mencionada ChocolatCasanova (2005) o Un lugar seguro (2013), sorprende con este film donde la fotografía, colorida y a la vez sutil, cobra gran importancia. Sin duda cabe destacar la interpretación de la británica Helen Mirren, ganadora de un Óscar, quien da vida a la infatigable rival de Papa (Om Puri), otro gran actor conocido por sus apariciones en filmes como East Is East (1999). La pareja nos deleita con su talento y acapara gran parte de la historia, aunque las interpretaciones de los jóvenes Dayal y Le Bon (que se da un aire a Winona Ryder) son más que admirables.

Con apetitosos primeros planos de la comida y una narrativa cargada de encanto, Un viaje de diez metros nos va embriagando poco a poco, lo que ayuda a perdonar un tercer acto demasiado largo que decae por momentos pero que termina con buen sabor de boca.

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