La pasión de la sangre

Only-lovers-left-alive

Crítica

Sólo los amantes sobreviven (2013), de Jim Jarmusch

Por Sara Méndez (Londres)

Jim Jarmusch es uno de esos cineastas indies americanos que se ha mantenido fiel a un estilo a lo largo de su carrera. Conocido por Stranger Than Paradise (1984), Dead Man (1995) o Coffee and Cigarettes (2003), Jarmusch intenta sintetizar el cine europeo y japonés con el cine hollywoodiense creando historias originales donde la música es protagonista.

Sólo los amantes sobreviven es su último trabajo presentado en el Festival de Cannes. Protagonizado por los británicos Tom Hiddleston y Tilda Swinton, quienes dan vida a Adam y Eve, Sólo los amantes sobreviven es una historia de amor entre dos vampiros cargada de melancolía.

Ambientada entre la desolada ciudad de Detroit y Tánger, el film plasma, desde un punto de vista artístico, la decadencia de la sociedad moderna y plantea preguntas interesantes sobre el ser humano, la cultura y la ciencia.

Los personajes son verdaderamente auténticos. Adam es un compositor de rock con talento frustrado con la vida y los “zombis” (palabra que utilizan para referirse a los humanos), que vive recluido entre discos de vinilo, guitarras antiguas y objetos de siglos pasados. Preocupada por el estado mental de su marido, Eve abandona Tánger para ir a su encuentro, pero su plácida relación pronto se ve alterada por la inesperada aparición de Ava (Mia Wasikowska), la alocada hermana de Eve, cuyo estilo de vida nada tiene que ver con el de los sofisticados enamorados. El reparto lo completa el fantástico John Hurt, quien da vida a un vampiro con el nombre de Christopher Marlow, y el joven Anton Yelchin.

Este es un film donde sucede poco pero donde la belleza está presente en cada plano, en cada canción, en cada palabra. A través de los diálogos, Jarmusch nos acerca a épocas pasadas y crea una realidad donde los vampiros tienen sus propios ritos, desconocidos para nosotros. Y es que hay muchos aspectos abstractos en la historia que el cineasta deja sin aclarar, lo cual contribuye al misterio de ese mundo que tanto nos fascina.

Adam y Eve viven por la noche, beben sangre y son inmortales, pero sus vidas y sus ideas acerca del mundo varían mucho de lo preestablecido en las historias de vampiros. Los detalles que componen la vida de los personajes convierten el film en una auténtica obra de culto alejada de este género con el que nos han bombardeado en los últimos años.

Por su parte, la música (supervisada por Jozef van Wissem) proporciona un aura de misticismo y nostalgia que se ve complementada por la fantástica producción artística. Sin duda, Jim Jarmusch ha creado una pequeña joya cinematográfica cargada de poesía, cuyo ritmo pausado es una alegoría de la vida eterna de sus protagonistas.