La magia del pasado

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Crítica

El árbol magnético (2013), de Isabel de Ayguavives

Por Claudia Lorenzo

(Publicada originalmente durante la 61 edición del Festival Internacional de Cine de San Sebastián)

Benditos Nuevos Directores. O, en este caso, nueva directora. La gallega Isabel de Ayguavives escribe y dirige su primera película, El árbol magnético, una co-producción entre Chile y España en la que se analiza el poder de los recuerdos. A través de un viaje de vuelta, el que hace Bruno (Andrés Gertrúdix) desde España a su hogar chileno, la historia explora el pasado y el presente de una familia, de una casa y de las relaciones que se establecen entre los presentes en su desalojo. Si bien la llegada del primo pródigo es catalizadora, quien nos muestra la historia es la prima Marianela, interpretada por una Manuela Martelli que no sólo enamora a la cámara sino que su presencia llena de luz la historia.

El árbol magnético no es una película enorme, que muestre grandes dilemas de nuestra humanidad. Es una película pequeña, costumbrista, muy real, que habla de todo lo que queda atrás y del poder que tiene para nosotros la forma en la que recordamos nuestro pasado. Es un homenaje a la memoria, pero también intenta ser un empujón, un resorte que nos haga mirar hacia delante, pensar que siempre habrá tiempos mejores o, por lo menos, igual de buenos. La narración nos introduce en la casa en la que todos se reúnen y nos hace partícipes de las interacciones familiares. La cámara no juzga y es testigo de todos los secretos que la familia oculta.

Todos tenemos momentos en la vida, o relaciones, que siempre están latentes, que nunca se descubren ni se hablan ni se analizan. Todos tenemos secretos entre dos personas que nadie más percibe ni comparte. Esas relaciones son tesoros guardados que no se sacan a la luz para no estropearse, para que no se vean. No se quiere hacerlas patentes, ni falta que hace. El árbol magnético nos cuenta eso, alaba un tipo de diálogo con texto, subtexto y muchas miradas. Su ritmo pausado viene determinado por la historia, y es en estos casos cuando la lentitud no sólo se tolera sino que se celebra. Está llena de talento y yo me alegro de haberla visto.

Entrevista con Nico Casal, compositor de la música de la película, aquí.