La juventud española

EstosDias

Fotograma de Estos días (2014), de Diego Llorente

Crítica

Estos días (2014), de Diego Llorente

Casting (2013), de Jorge Naranjo

Por Claudia Lorenzo

Hay una cosa que me presta por la vida de Otros días y que se menciona en una escena de Casting. “Prestar”, en el Norte, quiere decir gustar, emocionar, agradar… Es una mezcla de sensaciones, todas ellas buenas, que se resumen en esa frase, “me presta”. A mí me presta verme identificada en Otros días gracias a los acentos de los actores y al cielo de la película. Escribo esto de vacaciones en Asturias y al mirar por la ventana encuentro el color gris y plomizo que me lleva acompañando desde que nací, el color de mi tierra, la España que yo conozco y que tan poco se representa en la gran pantalla. Y le agradezco de corazón a Diego Llorente que haya decidido sacar Pola de Siero en un filme, no por mi vinculación con ella – básicamente ninguna- sino porque España no es la del acento neutro que le piden a la actriz canaria en Casting, sino que está formada por múltiples Polas de Siero que se ven beneficiadas por su identificación fílmica. Que Asturias, sus verdes prados, sus perennes nubes y sus “qué ye ho” permanentes sean el contexto de una historia hace mucho por el lugar real. Crea referentes. Y me encanta que no sólo Madrid, Barcelona o Sevilla sean el centro del mundo cinematográfico de nuestro país.

Dicho esto, la ópera prima de Llorente es un cortometraje alargado. Representa de forma veraz el tedio de un joven veinteañero en paro, que vive en la inercia de una relación de instituto y que está cómodo con su rutina, con su novia de toda la vida y sus amigos de siempre. Hasta que la chica se cansa, literalmente, y rompe con él. Llorente pone tanto empeño en mostrarnos con honestidad los hechos y el día a día de la juventud de este momento que se olvida del drama que todo filme debe tener para enganchar al espectador, para que se interese por unos personajes y para que quiera seguir frente a la pantalla aunque implique esfuerzo, porque interesa qué va a pasar. La ruptura, a ritmo de Stockholm – una película que, curiosamente, sí que fuerza el drama costumbrista con un giro algo excesivo al final-, no supone ningún punto de inflexión en lo que se cuenta, sino que simplemente ocurre y es tema de conversación sin producir conflicto.

El riesgo de colocar la cámara sobre los actores, en especial en este caso en el que tanto David Cuetos como Alazne Castaño debutan en el largo, merece admiración, porque en ningún momento rechina. Sin embargo la película parece carecer de dirección a seguir y eso se resiente mucho a medida que pasan los minutos. Cabe preguntarse si la historia no hubiese sido igual de efectiva y más dramática si se hubiese reducido su duración hasta convertirla en cortometraje. Aún así, y como siempre, merece la pena destacar el trabajo de los jóvenes cineastas que saltan a la calle con cuatro duros a rodar historias de este país, haciendo del mapa nacional algo mucho más amplio de lo que vemos normalmente.

Casting

Fotograma de Casting (2013), de Jorge Naranjo

Y del Norte otra vez a Madrid. Casting, dirigida por Jorge Naranjo, se llevó los premios a mejor actriz y actor secundario en el Festival de Málaga 2013 a compartir entre todo el elenco que conforma la película. Y es que ésta se estructura, sobre todo, alrededor de distintas formaciones de parejas que se conocen esperando el momento de entrar a un casting para una película española. El argumento del susodicho filme es lo de menos y el casting mismo es un macguffin para establecer relaciones entre diferentes tipos de personajes y diferentes formas de entender la juventud. Así conocemos a Javi (Javier López), un aspirante a actor que no es capaz de llorar ante la cámara y que sospecha que su chica se la está pegando con un amigo. Una vez llega tarde al casting dichoso, conoce a Esther (Esther Rivas), actriz y mujer de esas que intenta ver la vida de color de rosa, que tiene que esperar todo el día para volver a presentarse ante el comité de selección porque su anterior apariencia no les agradaba demasiado. Ken Appledorn es un americano, de Michigan, que habla español con acento andaluz y que conoce a Nay (Nay Díaz), un chaval un tanto honesto y torpe que intenta que se relaje antes de actuar. Ruth (Ruth Armas) también espera su turno, mientras tiene que enfrentarse al hecho de que ha posado para Interviú y el resultado la tiene poco satisfecha, aunque le ha dado dinero para mantenerse.

El retrato de la profesión, sobre todo para el que empieza, es lo más interesante del filme. Desconozco si los castings son de verdad tan tremendos como aparecen en la película, pero se agradece que Naranjo se lo tome a risa. La precariedad del oficio es otra de las constantes, y merece alabanzas la frescura de sus intérpretes, destripada de ínfulas artísticas o deseos de trascendencia y dedicada a lo más básico: a ellos les gusta actuar pero también desean ganarse el pan.

Casting no es una película que pretenda dejar más huella de la que deja en el instante de verla, y tiene algunos diálogos forzados que suenan extraños en boca de los actores. Pero salvando esos -escasos- momentos, son ellos los que mantienen la película viva, llenando de ilusión y honestidad la pantalla y, sobre todo, provocando que nos interesemos por la conclusión de sus historias, por mínimas que sean.

Estos días y Casting pueden verse hasta el 27 de abril en el Atlántida Film Fest de Filmin.