La Gran Apuesta

la gran apuesta
Crítica

Un órdago contra Wall Street

Por Ángeles García

Cada libro que publica el escritor, periodista y ex bróker Michael Lewis (Nueva Orleans, 1960) se convierte en best-seller. Así ha sido durante los últimos veinte años con títulos que, sin tardar, han sido llevados al cine. La fama le llegó con con El póquer del mentiroso (Alienta, 2011), una obra en la que contaba su experiencia en el banco de inversión Salomon Brothers. Allí hablaba con todo lujo de detalles de despiadada codicia desmesurada que vivió Wall Street en la década de los ochenta. El la gran pantalla hemos visto The Blind Side, Moneyball, o Boomerang.

En La gran Apuesta (publicada en España por Debate) Michael Lewis sitúa la escena  en el otoño de 2008, cuando la economía estadounidense se hundió, arrastrando con ella a la mayor parte del llamado primer mundo y originando una crisis de la que no solo no se ha salido sino que son muchas las voces que auguran que todo puede empeorar. En su libro, Lewis plantea una pregunta que sirve de base a la película que dirige Adam McKay: ¿quién se dio cuenta del riesgo que suponía dar por sentado que los precios del sector inmobiliario seguirían siempre al alza?. Parece ser que muchos y lo averiguamos a partir de la operación que deciden hacer cuatro peculiares tipos, fuera del sistema pero profundos conocedores de él, que deciden lanzar un órdago al corrompido sistema financiero y descubrirán su lado más oscuro y despiadado.

La terminología económica que utilizan estos tipos es, de hecho, un idioma creado para no ser entendido

Contada en clave de comedia negra está protagonizada por unos actores extraordinarios: Christian Bale, Brad Pitt, Steve Carell, Ryan Gosling, Melissa Leo, Marisa Tomei y Karen Gillan.  Producida por  Brad Pitt, el cuarteto va desentrañando la falta de escrúpulos con la que se construyó la falsa pirámide financiera basada en las hipotecas que se concedían sin garantía ni control a personas que no tenían con que pagar. “Son clases bajas y emigrantes que se mueren por firmar cualquier papel que les haga creerse propietarios”, se asegura en un momento de la película. Cuando el trabajo empieza a fallar, la pirámide se derrumba, algo que sabían los bancos, las agencias de calificación a sueldo de ellos y los periodistas especializados que prefirieron no meterse en problemas.

Con un ritmo trepidante, al espectador se le bombardea con terminología supuestamente especializada pero creada para confundir al ciudadano medio, esa lenguaje de brujos creada con la intención de excluir para engañar. Pero el espectador se va aclarando de lo esencial y para lo que no el director recurre a la cuarta pared. Con gran sentido del humor, personajes como Margot Robbie o Selena Gómez hacen de ellas mismas para explicar al espectador de qué estamos hablando. En una entrevista reciente, Ryan Gosling, quien también se dirige a cámara en varias ocasiones, explicaba que la terminología económica que utilizan estos tipos es, de hecho, un idioma creado para no ser entendido. “El objetivo es alienarte para que, como consumidor, te sientas estúpido y no preguntes.”

Con la pirámide por los suelos y las víctimas de la codicia multiplicándose por todo el mundo, esta extraordinaria película, nos pone en 2016 y ante la evidencia que de todos aquellos delincuentes solo uno entró en la cárcel y, lo peor, que como anuncian muchos expertos, no solo no se ha salido de la crisis, sino que todo puede empeorar porque sus reglas del juego han vuelto a reinar en los mercados. Y ahora, con menos escrúpulos aún que antes. 

Título original: The Big Short (2015)

Duración 123 min.

País: Estados Unidos

Director: Adam McKay

Guión: Adam McKay y Charles Randolph sobre el libro de Michael Lewis

Fotografía: Barry Ackroyd

Reparto: Christian Bale, Steve Carell, Ryan Gosling, John Magaro, Finn Wittrock, Brad Pitt, Hamish Linklater, Rafe Spall, Jeremy Strong, Marisa Tomei, Melissa Leo, Stanley Wong, Byron Mann, Tracy Letts, Karen Gillan, Max Greenfield, Margot Robbie, Selena Gomez, Richard Thaler, Anthony Bourdain

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