La creación y la ruina

Por Claudia Lorenzo

Nunca he querido abrazar tanto a un director de cine como ayer a Paulette Douglas. Los problemas tecnológicos siempre son un suplicio cuando interrumpen proyecciones, pero si encima eres uno de los escasos filmes de un festival eminentemente teatral, el asunto frustra mucho más. Y sin embargo, a pesar de su preocupación, corriendo sala arriba, sala abajo, cuando la película se interrumpió, pidiendo incesantemente perdón y agradeciendo nuestra paciencia, hay que decir que Douglas ha hecho un documental tan inspirador y mágico que las pausas en la oscuridad importaron bien poco.

“The TEAM makes a play” es la historia del grupo independiente de teatro neoyorquino The TEAM, formado por antiguos alumnos de la New York University. Tras el éxito de sus anteriores montajes, muchos de ellos presentes en el Fringe de Edimburgo (“Give Up! Start Over!”, “A Thousand Natural Shocks”, “Particularly in the Heartland” o “Architecting”), estamos en 2009 y los jóvenes comienzan su nuevo proyecto, “The Great American Capitalism Project”. El documental se cuela en cada una de las fases de su desarrollo y sigue los viajes, talleres e incluso los cambios de reparto, hasta que el proyecto acaba siendo la obra “Mission Drift”, estrenada en 2011 en Lisboa, y traída al Fringe de Edimburgo aquel mismo año, con un rotundo éxito de público y crítica además de premios.

“The TEAM makes a play” no es un documental que cuente sólo las partes bonitas de desarrollar una idea y de trabajar en algo que apasiona. Los integrantes del grupo, una organización que basa sus creaciones en la colaboración de todos los miembros en cada una de las etapas de las obras, no viven de su arte y le cuentan a la cámara lo arruinados que están, los tres o cuatro trabajos que combinan con los ensayos, lo difícil que es vivir en Nueva York con semejante estilo bohemio e incluso, en un momento hilarante, cómo tienen que ingresar el dinero de la colada, monedas de un dólar o veinticinco peniques, para poder pagar el alquiler del mes. En ningún momento la película huye de lo duro que es levantar una obra de teatro de la nada, pero precisamente por eso, porque Douglas (cámara además de directora) está presente en las escenas como si fuese una más, nosotros nos sentimos parte del grupo y de su historia, y cuando logran acabar la pieza, presentarla y triunfar, la sensación de trabajo bien hecho traspasa la pantalla y alcanza a cualquier miembro de público.

Ya lo comentamos con Gagglebabble e incluso con anteriores espectáculos, el nivel artístico del Fringe epata. Entre más de 2.000 puestas en escena seguro que hay alguna para olvidar, pero ver cómo artistas de todo el mundo se dejan los cuernos por sacar adelante sus proyectos inspira hasta al ser humano más soso. “The TEAM makes a play”, a pesar de centrarse en un grupo en concreto, va más allá y nos deja ver a todos los demás, por un agujerito, cómo se llega a Edimburgo. Como testimonio teatral, es una joya. Como película, impresionante.

Y de cine de verdad a cine del de antes. Tomek Borkowy dirige a Ian Watt en un texto de Michael Alamaz: “Cut!”. En esta obra de teatro, una vez más con un actor volando solo, conocemos a Posterkrantz, sosias de Erich von Stroheim, que ve cómo su carrera en el primer Hollywood, el mudo, se desmorona ante sus ojos gracias a su tremenda egolatría. En un monólogo en el que el público es testigo y parte de lo que ocurre, Posterkrantz nos revela sus relaciones con las estrellas y magnates de la época y nos deja ver por qué, después de todo, puede que Samuel Goldwin tenga razón cuando decide despedirle. Ian Watt, impecable como dictador cinematográfico, interactúa con el maniquí que representa a su cámara, maltratada mano derecha, y echa balones fuera hasta que no le queda ninguno por echar. El espectáculo resulta divertido y, cuando los espectadores son capaces de pillar las referencias, tremendamente curioso como visión de lo que debía ser el primigenio sistema de estudios.

Como sigo con “The TEAM makes a play” en la cabeza, lo único que puedo recomendaros es que intentéis asistir a alguna de las representaciones de la compañía. “Mission Drift” estuvo en Londres hasta hace un par de meses pero en octubre estrenan en Nueva York su próximo proyecto: “RoosevElvis”. Mejor que muchas otras super-producciones teatrales a nivel mundial, The TEAM nos deja claro que el espectáculo debe, siempre, continuar.