La comodidad de lo encantador

Crítica

“Populaire” (2013), de Régis Roinsard

Por Claudia Lorenzo

Uno de mis profesores de guión solía decir que, a pesar de ser un género últimamente denostado, la comedia romántica era un lugar común muy seguro. No importa qué película sea, incluso las peores (o casi las peores, “Noche de fin de año” no creo que cuente), entretienen gracias a su estructura básica pero sólida. Y las otras, las grandes, las mejores, nos hacen reflexionar sobre las relaciones y sus particularidades mientras nos provocan risa. Piensen en “Annie Hall” o “Cuando Harry encontró a Sally”. ¿Qué más se puede pedir?

La francesa “Populaire” (Régis Roinsard, 2012) no es ni una ni otra. Situada en Normandía a finales de los años cincuenta, cuenta la historia de una chica “moderna” (Déborah François), una secretaria nefasta con un don extraordinario para la mecanografía, a quien su nuevo jefe (Romain Duris) inscribe en la competición regional de ídem, con visos de convertirla en estrella. Entre medias, la personalidad fuerte y competitiva de él, obsesionado con entrenar a su pupila en el noble arte de aporrear teclas, y la dulzura y fortaleza de ella, tendrán que convivir en un caserón y… bueno, se lo imaginan.

“Populaire” no es una película que nos vaya a poner el mundo patas arriba. Combinación de “Abajo el amor” y “Mad Men”, no descubre el plutonio aunque si nos acerca esa época tan revisitada últimamente al viejo continente. En los años en los que España andaba a lo suyo, y Francia aún no se había revolucionado, lo que más llama la atención de la película es el machismo imperante en la sociedad, y las propiedades que tiene la historia de reírse de sí misma, aunque siempre con humor amable. Al fin y al cabo, queremos sonreír sin pensar que la protagonista y su mentor son unos raros. Queremos divertirnos a través de sus ojos, no a causa de ellos.

Romain Duris, uno de esos actores guapos-feos que enamoran a la cámara desde hace años con su físico de hombre de la calle y con su buen hacer, encarna a un duro de pacotilla, un tipo con el corazón roto desde hace tiempo, por culpa de su amiga Marie (Bérénice Bejo). La belga Déborah François, protagonista hace años de “El niño”, de los hermanos Dardenne, hace de Marie un personaje adorable, sencillo pero tridimensional, algo con mucha más sustancia de lo que la sinopsis puede dar a entender. Una mujer con aspiraciones y sueños, que no se arredra ante las dificultades y que tampoco quiere dejar de ser quien es.

“Populaire” no revolucionará las comedias románticas, ni siquiera las francesas, pero para una tarde de sábado en la que apetezca ver una película escrita, dirigida e interpretada con saber hacer, y que encima nos deje con una sonrisa en la boca, no hay nada mejor.