La artista está presente

Marina Abramovic

“Art must be beautiful” by Marina Abramovic

Crítica

La artista está presente (2012), de Matthew Akers

Por Angeles García

En medio de un desdeñoso silencio mediático y ausencia promocional, este fin de semana se ha estrenado en España (salas Verdi de Madrid y Barcelona) un espléndido documental sobre Marina Abramović (Belgrado, 1946), artista esencial para entender la importancia de la performance y una de las más importantes del arte contemporáneo en su conjunto. Producido por HBO, el documental, dirigido por Matthew Akers, se estrenó el 20 de enero de 2012 en Sundance y en el festival de Berlín fue considerado el mejor documental para el público. En España se proyectó en la última edición del festival de Valladolid.

“The Artist is Present”es una obra en la que de manera valiente se plantea la eterna pregunta sobre lo que es arte  y ,de manera específica, si las ya míticas performances de Abramović lo son. La respuesta y la confirmación de su autenticidad llega de manera emocionante a lo largo de los 106 minutos de duración de la película.

Matthew Akers utiliza la gran retrospectiva que el MoMa dedicó a Abramović en 2010, para contar la historia de esta radical creadora. Bajo el título de La artista está presente la exposición recogía una selección de las performances más importantes protagonizadas por Marina desde 1960, interpretadas por jóvenes artistas y se reservaba para ella la pieza que da titulo a la exposición y al documental. Durante 90 días, en el centro del atrio del museo,  Abramović permaneció sentada mirando de frente a los setecientos cincuenta mil espectadores que uno a uno se fueron sentando frente a ella.

En la película participan personajes fundamentales en la vida de la artista y a través de ellos, Akers completa su perfil artístico y personal. Ella misma, con toda su poderosa fuerza y vitalidad, va recordando ante la cámara partes cruciales de su vida. Hija de dos partisanos antifascistas, héroes de la Yugoslavia de Tito, Marina reconoce que el férreo sentido de la disciplina le fue impuesto en su niñez. No recuerda ni un beso o abrazo materno. Si recuerda, en cambio, que la madre era capaz de despertarla para que colocara correctamente las mantas de la cama.

The Artist is Present MOMA 2010

The Artist is Present MOMA 2010

Pionera del arte de la performance en su país natal, a mediados de los 70, Abramovic se marcha a Amsterdam y allí conoce a Ulay, otro performer al que se une en lo personal y en lo artístico durante 12 años, una relación tan intensa que ambos quedaron extenuados, pero durante la que realizaron la mayor parte de las piezas más agresivas y provocadoras de aquellos años.

Con Ulay, que colabora de manera activa en la película y con el que se reencuentra por primera vez desde la ruptura de ambos, (1985), se perciben algunas de las aristas más desconocidas de Abramovic. La gran crisis entre ellos se produce durante el desarrollo de la performance  Night Sea Crossing (1982) durante la que ambos permanecieron sentados y en ayunas durante semanas. En ese tiempo sin comer ni beber, él llega a perder 11 kilos. Decide tierar la toalla y se levanta. Ella no solo decide proseguir sola, sino que comenta que “los yoguis aguantan más sin sentir dolor en los huesos” . La entrega mútua se rompe (habían vivido 5 años en una pequeña furgoneta) y deciden hacer un viaje purificador sobre la muralla china comenzando cada uno por un extremo opuesto. En el punto de encuentro llega el final definitivo. La versión de él es que ella le ha sido infiel con un amigo común. La de ella, que él se había entregado a las drogas y, sobre todo a la traductora de chino que le acompañaba en el recorrido y a la que había dejado embarazada.

Night Sea Crossing (1982)

Night Sea Crossing (1982)

A partir de ahí Marina vuela sola y se convierte en la artista de fama internacional que es ahora. El documental muestra sus lujosas viviendas en Estados Unidos, su decisión de no renunciar al lujo de la alta costura, “porque me lo merezco” y su afán de sacar a la performance de los circuitos exquisitos pero semicladestinos en el que hasta entonces se movía.

Lo consigue. La exposición del MoMa es histórica para el museo, para la performance y para ella. El documental podría haber indagado algo más en sus temas artísticos, en sus obsesiones personales. pero el resultado no desmerece. La emoción que siente la artista durante su representación es la misma que el espectador se lleva a casa después de haber contemplado esta película imprescindible.