Huir hacia adelante

Crítica

Anochece en la india (2014), de Chema Rodríguez

Por Rau García

Emprender un viaje por carretera, desde España hasta la India, puede ser una aventura para cualquiera que se lo proponga, pero, sin duda, lo es aún más para una persona parapléjica y en mal estado de salud. Pero más allá de la fortaleza física, que en este caso el personaje protagonista, aún estando muy enfermo, tiene de sobra, esta película habla sobre la fortaleza mental, que es el motor que pone en marcha todo lo demás. A pesar de su situación, Ricardo, al que da vida el actor Juan Diego, todavía tiene fuerzas para cumplir su último deseo antes de morir: ir a la India, país al que fue en varias ocasiones cuando era joven (y hippie). Nada ni nadie podrá impedirle realizar este viaje.

Anochece en la India, de Chema Rodríguez, coproducción española, rumana y sueca, es una road movie dura, pero con destellos de optimismo y sentido del humor, a pesar de lo que le sucede a Ricardo, de su tragedia interior, un personaje inspirado en la historia de una persona real sobre la que el cineasta escribió en 2003 el libro “Anochece en Katmandú”. Como en las buenas películas de este género, no se trata tanto de llegar al destino, sino de lo que ocurre durante el trayecto (al ritmo de la música de Micah P. Hison y Marcus Doo and the Secret Family). A pesar de que el solitario Ricardo, distanciado de su familia, arisco y al mismo tiempo entrañable, desee morirse debido a su sufrimiento, que soporta gracias al consumo de opio, y a no poder llevar la intensa vida que llevaba cuando era joven, antes del accidente, la película trata sobre la superación ante la adversidad y el coraje con el que enfrentarse a los obstáculos para conseguir lo que se desea. El mensaje puede resultar contradictorio, pero a veces la vida se presenta así. Es una huida hacia adelante.

Juan Diego, uno de los mejores actores que tenemos en España, cuya contundente voz rasgada es parte fundamental en la construcción de sus personajes, se deja la piel en este papel por el que ganó el premio al Mejor actor en el 17 Festival de Málaga 2014 (la película también se llevó el premio a Mejor montaje). Destaca el gran esfuerzo físico que tuvo que realizar en silla de ruedas, visible también en su aspecto delgado y aparentemente débil. Junto a él, la actriz rumana Clara Voda coprotagoniza la película, en la que interpreta a Dana, su cuidadora, y en un papel secundario aparece Javier Pereira (Stockholm). El director, guionista y productor Chema Rodríguez viene sobre todo del documental (Estrellas de la Línea, Coyote, El abrazo de los peces) y se nota, incluso en sus trabajos de ficción como en La gran final (2006) o en ésta, sin ir más lejos, que escribió con la ayuda de Pablo Burgués y David Planell.

Hace poco pudimos ver otra estrecha relación entre asistente y enfermo en Intocable (2011), de Olivier Nakache y Eric Toledano, o en Las sesiones (2012), de Ben Lewin, que aborda un tema que Anochece en la India también toca con crudeza en una de sus escenas: la apetencia sexual de este personaje con parálisis de cintura para abajo. Dana, la cuidadora, esconde un problema que le atormenta, algo que no se puede comparar con lo que le pasa a Ricardo, pero gracias a ello empiezan a establecer una conexión más allá de la mera amistad. Una complicidad que obligará a Dana a intentar comprender y aceptar la difícil decisión de Ricardo, pues, en principio, ella piensa que decidir morirse es un acto de cobardía, y más teniendo motivos por los que merezca la pena vivir y soportar el dolor, y así se lo recrimina. Pero Ricardo demostrará su valentía en esta aventura. La eutanasia es uno de los temas principales, igual que en otra película, italiana, que se estrenó curiosamente el mismo día: Miel, de Valeria Golino. Un viaje emocional sobre el valor de la vida y el presente.

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