Fantasía medieval

Brave

Brave (2012), de Mark Andrews, Brenda Chapman y Steve Purcell

Por Paco Montalban

Escocia en algún año de la Edad Media. La princesa Mérida es un espíritu libre que ha salido a su padre, el rey Fergus, batallador, juguetón, de buen corazón y muy valiente, a quien un oso le había arrancado una pierna y que gobierna sobre cuatro condados. Pelirroja de larga y rizada melena, es feliz al aire libre, cabalgando sin silla su caballo, disparando su arco -de la que es una virtuosa-, trepando por las rocas de las montañas, bebiendo en manantiales donde solo los dioses habían posado sus labios y transitando la espesura de los bosques de la región. Pero el tiempo pasa y, a medida que crece, su madre la reina Elinor –en contra de la voluntad de su hija- debe buscarle marido para asegurar la dinastía. Para ello convoca a los otros tres clanes escoceses y organiza una competición donde los tres hijos candidatos deben demostrar sus habilidades con el arco para ser el elegido. La princesa, después de vencerles, huye al bosque donde, guiada por los fuegos fatuos, se encuentra con una bruja a la que pide un hechizo para que su madre cambie de opinión y así modificar su destino. Pero el hechizo tendrá un efecto demoledor sobre su madre.

Película de animación de la factoría Pixar-Disney con una calidad exquisita en las figuras, imágenes, objetos y personas digitalizadas en 3D. Paisajes míticos, cascadas exuberantes, bosques densos, lagos cristalinos, ríos transparentes y fluyentes plagados de peces, describen una naturaleza poco alterada por el hombre, que convive con factores antrópicos como castillos junto al mar o monumentos megalíticos –cromlech, dómenes-, y con un vestuario escocés seleccionado con sus típicas faldas y boinas, completado con las gaitas. No falta el toque mágico con los fuegos fatuos, hechizos, brujería y una leyenda que se perpetúa con el paso del tiempo y que no está muy alejada de la realidad. Aunque ambientada en el medievo, se trasladan a esa época situaciones actuales, como una parodia al modo de un contestador telefónico. La consideración del rey como primus inter pares entre los otros tres lores del territorio, el cuestionamiento de la tradición como pauta del comportamiento femenino o la afirmación de la capacidad de la juventud para encontrar su propio destino al margen de la voluntad de sus padres, son mensajes que aparecen en el film y proporcionan un esbozo de modernidad a esa época que narra.

El choque madre-hija está latente desde el principio y el periplo de ambas por el espeso bosque con el hechizo a cuestas, les servirá para quererse y comprenderse más y mejor, así como para contrastar los diferentes puntos de vista que sostienen: libertad frente a tradición; educación frente a naturalidad asalvajada; reflexión frente a instinto. Pueblan la película todo tipo de planos, desde los más generales hasta los de detalle, con picados, contrapicados, tomas cenitales y destacan los precisos movimientos de cámara en las distintas secuencias, con sus zoom y travelling incluidos. Esta es una de las ventajas de la animación en 3D, que posiblita la simulación de volúmenes para ser proyectados en imágenes bidimensionales, que agudizan el tratamiento de la iluminación y sus efectos asociados.

La californiana factoría Pixar había sido creada por George Lucas en 1979 como compañía de modelización en 3D, pero Steve Jobs la compró siete años más tarde y en 1995 produjo su gran éxito Toy Story -primera película realizada totalmente en ordenador-; diez años más tarde fue adquirida por Disney. El film está dedicado a Steve Jobs (1955-2011), quien falleció un año antes de su estreno. Cuenta con una banda sonora de muy marcado acento céltico y los personajes están doblados por actores de primera fila, como la propia Emma Thompson, quien presta su voz a la reina Elinor. Obtuvo tres premios en 2012 de la envergadura del Oscar, el Globo de Oro y el Bafta a la mejor película de animación. Un soplo de aire fresco para el tórrido verano y un canto a la libertad y al buen hacer de cualquiera de las tecnológicas factorías de Jobs.