Excusas

Misericordia2

Crítica

Misericordia. Los casos del departamento Q (2013), de Mikkel Nørgaard

Por Joan Colás

El recientemente fallecido Vicente Aranda decía que detestaba toda película cuya “intención era sacarle un euro a cada ciudadano de mundo”. Este tipo de películas son las que abundan en nuestras salas y, encima, algunas las presentan en forma de saga, ya sea porque así era la novela original, el cómic o, directamente, para hacer más dinero.

Por si no había suficiente con las sagas que vienen de la industria hollywoodiense ahora llega a nuestras salas una danesa: Misericordia. Los casos del departamento Q. Un film policíaco que bebe del éxito literario de una saga literaria de éxito en Dinamarca.

Con el más puro estilo Steve Larsson, el film nos presenta a un inspector en horas bajas, relegado de su cargo por su conflictivo carácter y pasado, que es incapaz de quitarse del medio y decide rescatar casos archivados. Él solo los tiene que clasificar, pero, su sentimiento de culpa y ego son más fuertes que él y decide abrirlos. Así las cosas, empieza a sospechar de que un caso de suicidio de una política danesa esconde algo más e impulsa a su compañero a lanzarse a una investigación de lo más pantanosa.

Mikkel Nørgaard intenta darle un estilo propio, jugar con una atmósfera oscura y algo asfixiante gracias al juego de luces y tonalidades que aunque funcionan no son suficiente para sacar adelante una trama de lo más previsible. Y por si eso fuera poco, la historia de la victima, con algún toque desagradable, no hace más que dar más pistas al espectador que apenas le queda más que esperar a que acabe el film, con esperanza de que algún giro de guión le sorprenda.

Puro cine de entretenimiento, con algún recurso bien ideado pero insuficiente al que el cineasta quiere dar entidad afirmando que su influencia es ese breve y original movimiento danés llamado Dogma 95. Una tomadura de pelo.

Vicente Aranda, a lo mejor, tacharía Misericordia. Los casos del departamento Q como detestable. Igual no es para tanto. De acuerdo, el cineasta ya ha adaptado a la pantalla la segunda novela de la saga, pero no tiene más maldad que sus excusas para defender su film. La película está dentro de la media de este cine pensado para consumir rápidamente y ser olvidado con la misma velocidad. Y seguramente su presencia en la cartelera será igual de fugaz.