Entrevista: John Hawkes

El amable secundario

John Hawkes es uno de esos tipos a los que saludarías por la calle de lo mucho que te suena. No tienes claro de qué, si de verlo en la frutería o en Perdidos, pero te suena. Esa sensación puede que desaparezca a principios del próximo año si, como vaticinan todas las quinielas, Hawkes es nominado al Oscar a mejor actor principal por su papel en Las Sesiones. Es cierto que ya lo ha estado anteriormente, por Winter’s Bone, pero también lo es que su oscuro papel de tío de la protagonista quedó oculto por el descubrimiento de la, posteriormente, estrella de Los Juegos del Hambre.

 John Hawkes nació en Minnesota en 1959. A mediados de los 80 comenzó a trabajar como actor muy secundario en películas y series de televisión. Con el tiempo sería recordado como el Lennon de Lost, el Sol Star de Deadwood o el hermano de Kenny Powers en Eastbound and Down. Sin embargo, se convirtió en el ojito derecho del cine independiente en 2005 cuando co-protagonizo el debut en la dirección de la artista Miranda July, Me, You and Everyone We Know. Su plano de hombre con el corazón destrozado que acaba quemándose una mano pasará a los anales de los momentos bizarros del indie norteamericano. Además de hacer eso, le robó el corazón al festival de Sundance, en donde la película ganó el Premio Especial del Jurado.

 Sin embargo el idilio de Hawkes con el festival de Utah dio frutos de verdad en 2010, cuando se presentó como el pariente rarito y un tanto adicto a la metanfetamina de la adolescente interpretada por Jennifer Lawrence en Winter’s Bone, película dirigida por Debra Granik, ganadora aquel año del Gran Premio del Jurado y que sería nominada a cuatro Oscar en 2011, entre ellos ambos actores. Su papel de Teardrop, cordero con piel de lobo, contrastaría con su bebé en Sundance al año siguiente, Patrick, líder de la secta de la que la protagonista de Martha Marcy May Marlene quiere escapar, un lobo con demasiada piel de cordero.

Viéndolo en papeles así o como el padre de tres hijos en Arcadia, que se los lleva a cruzar Estados Unidos entero sin que haya rastro de la madre, una imagina que el hombre detrás de los personajes, aunque puede que no viole a los fieles de su secta o se meta drogas en el garaje, algo raro ha de tener. Sin embargo, como dice Ben Lewin, director de Las Sesiones, “cuando conoces a John te das cuenta de que se parece mucho más al Mark O’Brien de mi película”. El tal Mark, enfermo de polio y necesitado de un pulmón de acero para respirar al menos veintiún horas al día, inmóvil y paralizado de cabeza para abajo, es, a pesar de sus circunstancias, un hombre amable, generoso, divertido e irónico. Y así se nos presenta John Hawkes en San Sebastián, como un tipo de la calle, que teme que esta película le quite parte de su anonimato y le cambie la vida que tiene, que es la que le gusta. “Me pone nervioso, yo quiero seguir siendo desconocido porque es difícil ser creíble como actor cuando la gente sabe mucho sobre ti. Pero si la alternativa es ser famoso y que la gente vea Las Sesiones, pues lo tengo claro.” Las Sesiones, esa película que se lleva premios del público como churros.

Lo logró en Sundance este año (lo de Hawkes con Robert Redford va para largo), lo logró en San Sebastián, y ahora va camino de llevarse por delante unos cuantos premios en la temporada pre-Oscars, lo que en Estados Unidos se conoce como “Award Season” o la “estación de los premios”.

De acuerdo con la historia pasada, tiene más posibilidades de ganar ahora que interpreta a un discapacitado físico que antes como adicto a sustancias varias. “Supongo que siempre se habla de eso, tal ver por premiar a aquellos por los que sentimos lástima. Yo no quería mostrar a un discapacitado como si fuese una víctima o un santo, sino como un ser humano completo: amable, cabreado, como fuese. Físicamente fue un reto, probablemente muy pequeño comparándolo con cómo se siente la gente con esos problemas reales, pero creo que me sentí tan frustrado como debía de sentirse Mark, lo cual me ayudó mucho a entenderle. A veces en el rodaje, mientras cambiaban las luces o el decorado, me dejaban allí y se olvidaban de mí, hasta el punto de que colocaban focos y cajas sobre mi cuerpo.” Hawkes se ríe y nos contagia la risa. Al preguntarle por su vinculación con el cine independiente, desde casos como los de Sundance hasta películas hechas con amigos como On Holiday o Everything Will Happen Before You Die, replica que “el cine independiente es muy importante para mí. Los estudios parecen estar más interesados en dibujos para niños o en cosas que explotan. Hace años había un mercado de películas de presupuesto mediano, pero ya no existe y las películas independientes han de encargarse de llenar ese hueco. Y es difícil conseguir dinero para una película independiente. Así que espero que Las Sesiones contribuya a que eso mejore.”

Tras confesarnos que no ha visto casi nada de San Sebastián porque lleva dos días encerrado en una habitación del hotel María Cristina, dando entrevistas, su jefa de prensa nos indica que se nos ha acabado la charla. Hawkes nos da la mano, nos agradece nuestra presencia y nos despide sonriendo y minimizando los dolores de espalda que le ha causado el papel de Mark: “Uno llega a una edad en la que no puedes saber si es por los esfuerzos de rodaje o porque te haces viejo.”

No sabemos aún si Las Sesiones le ha allanado el camino a alguna producción independiente. Lo que seguramente ha hecho es convertirle en una cara más familiar, a lo que tal vez ayudará también su presencia en Lincoln, el nuevo monstruo de Steven Spielberg sobre uno de los presidentes estadounidenses más famosos de la historia. Sin embargo, viendo los proyectos que tiene acumulados, una no duda en que volverá a la senda del cine independiente, ese lugar en el que todos nos alegramos que exista gente como él.