El vacío del sueño americano

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Crítica

Revolutionary Road (2008), de Sam Mendes

Por Sara Méndez

Basada en la novela del gran escritor americano Richard Yates, Revolutionary Road (2008) es una exploración del alma humana y de los convencionalismos de la vida en los años cincuenta en Estados Unidos.

Dirigida por Sam Mendes y protagonizada por Kate Winslet y Leonardo DiCaprio (a quienes ya vimos juntos en Titanic), el film relata la historia de Frank y April Wheeler, una pareja aburrida de las banalidades de la vida suburbana. Tras quedarse embarazada, los Wheeler se mudan a una apacible urbanización en Connecticut para formar una familia, pero atormentada por la desesperanza de una existencia vacía, April le propone a su marido mudarse a París. Lo que en principio parece una idea absurda, poco a poco va tomando forma en la vida de la joven pareja, pero un cambio de circunstancias pone a prueba su amor.

Revolutionary Road es un retrato amargo del sueño americano; una crítica desgarradora de la artificialidad de una sociedad cuya estabilidad se basa en el dinero, el trabajo y la familia, convencionalismos a los que los Wheeler han sucumbido. A pesar de llevar una vida que desprecian, April y Frank se creen superiores y aquellos que les rodean les consideran especiales. Sin embargo, April no es capaz de aceptar una vida regida por las apariencias y el conformismo, y su disposición por encontrar la felicidad en algún otro lugar resulta devastadora para la pareja.

El único que parece entender la desesperanza de April es John Givings (interpretado por el fantástico Michael Shannon), un matemático internado en un psiquiátrico, hijo de unos vecinos que tienen en gran estima a los Wheeler. Con violenta sinceridad, John desvela los defectos y los miedos de cada uno de los personajes, a la vez que pone a prueba la aparente estabilidad del matrimonio.

Mientras Frank es cómplice de las fantasías de su mujer, los Wheeler parecen tener una oportunidad para volver a ser feliz pero cuando a Frank le ofrecen un ascenso en el trabajo, el castillo de naipes se derrumba para dar lugar a una tormenta de odio y reproches.

Ahogados por la claustrofobia de la sociedad que les rodea, que también se hace sentir en la mano del cineasta, Mendes nos descubre las miserias de una pareja rota sin sentimentalismos, tal y como lo hizo Yates en su novela. Las maravillosas actuaciones de DiCaprio y de Winslet, nos hacen sentir el dolor y la desesperación de los protagonistas. Sus besos, sus gritos y sus lágrimas son reales gracias a la pasión y el desgarro con que interpretan a sus personajes y a la capacidad que ambos actores tienen para transmitir el sufrimiento psicológico que corroe sus almas. Lo cierto es que Frank y April no son personajes agradables, sino que están llenos de faltas, pero a pesar de todo, al final de la película no podemos sentir más que pena por ellos.