El tren del fin del mundo

Snowpiercer1

Critica

Rompenieves (2013) de Bong Joon-ho

Por Pablo Álvarez

A lo largo de su historia, el género de ciencia ficción ha demostrado poder conjugar por un lado el relato de evasión y fantasía y, por el otro, un discurso implícito sobre temas trascendentes relativos a la condición humana. En la literatura han sido muchos los autores, como Phillip K.Dick, Isaac Asimov, Ray Bradbury o George Orwell, que ambientaban sus obras en escenarios distópicos y realidades alternativas para reflejar hacia donde podría encaminarse la sociedad. El cine también ha servido como medio para mostrar este tipo de narraciones, a la que pertenece la película que nos ocupa.

La historia de Rompenieves nos sitúa en un futuro apocalíptico, en el que toda forma de vida sobre el planeta ha sido aniquilada tras la llegada de una nueva era glacial, provocada por un invento fallido creado para combatir el calentamiento global.  Los únicos supervivientes a la catástrofe permanecen dentro de un enorme tren en constante movimiento, que separa a sus pasajeros en jerarquías, acentuándose las diferencias entre las distintas clases establecidas. A consecuencia de ello, los desfavorecidos ocupantes del último vagón planean sublevarse.

El realizador surcoreano Boong Joon-Ho (Memories of Murder) afronta en esta ocasión el proyecto más ambicioso de su carrera, una superproducción que se ha publicitado como la película más cara de su país de origen. El director ha contado con todos los medios a su disposición para llevar a cabo esta lujosa adaptación del cómic de culto Le Transperceneige, escrito por Jacques Lob y dibujado por Jean-Marc Rochette, cuya factura técnica poco tiene que envidiar a la de los blockbusters provenientes de Hollywood. Para ello también ha reunido a un elenco repleto de estrellas internacionales, encabezado por un convincente Chris Evans (Capitán América) como líder revolucionario, al que acompañan intérpretes como Tilda Swinton (Tenemos que hablar de Kevin), quien parece haberle cogido el gusto a aquellos papeles que la obliguen a caracterizarse bajo gruesas capas de maquillaje, el siempre excelente John Hurt (Alien), Jamie Bell (Billy Elliot) o el actor fetiche del director, Kang Ho-Song (Thirst).

No obstante, a pesar de contar con un presupuesto mucho más holgado, Joon-Ho mantiene las señas características que lo definen como autor, incluyendo distintos instantes de humor negro y un tratamiento visualmente estilizado en las escenas más violentas. Además de esto, lo que diferencia a la película de otras obras similares es el perfecto equilibrio que consigue entre el espectáculo trepidante de acción y la crítica mordaz hacia las desigualdades existentes entre los distintos estratos de la sociedad de clases. De este modo, el microcosmos que se encuentra en el interior del tren sirve como metáfora del mundo actual, en el que la opresión de los más débiles contrasta con los privilegios de una clase alta cada vez más distanciada e indiferente a los problemas de los demás.

La trama avanza de forma fluida a medida que los protagonistas atraviesan los distintos vagones que conforman el tren, dando pie a situaciones variadas que consiguen que el ritmo y el interés no decaigan a pesar de su largo metraje. El director se sirve de un excelente diseño de producción y de una fotografía con cambios constantes en su gama cromática para enmarcar un espectáculo visualmente estimulante en el que también destacan sus cuidados efectos especiales. Es cierto que hay determinados instantes que desafían la lógica interna de la narración y otros que pueden desconcertar si se desconoce el peculiar estilo mostrado en los anteriores trabajos del realizador. Sin embargo, estos aspectos no influyen a la hora de hacer la valoración final de una cinta con tantos aciertos como esta.

Rompenieves es una de las películas de ciencia ficción más interesantes estrenadas en los últimos años. Una obra que dosifica hábilmente los instantes de acción espectacular con momentos introspectivos que invitan a la reflexión, a la vez que sirve para confirmar definitivamente a su realizador como uno de los cineastas más notables del cine surcoreano.