El Renacido

Iñárritu y DiCaprio

Iñárritu y DiCaprio

Crítica

Iñárritu y el dolor

Por Guillermo López García

Alejandro González Iñárritu (Ciudad de México, 1963) se ha convertido en los últimos años, especialmente después de dirigir Birdman (2014), en un referente para la crítica y el público de todo el mundo. Ya desde su trilogía inicial con Guillermo Arriaga como guionista (Amores Perros, 21 Gramos y Babel) se podía observar que a Iñárritu le atraían con fuerza los dramas asfixiantes en los que retrata a personajes abandonados, enfermos, al borde del abismo. En aquellas películas al igual que en Biutiful (2010) Iñárritu estableció una visión trágica de la realidad que se veía apoyada por la fotografía de Rodrigo Prieto y la música de Gustavo Santaolalla que formaron el equipo de confianza del autor mexicano en esa primera época que entre 2000 y 2010 le valió la consagración como un cineasta de clase mundial, destacando su premio al Mejor Director en el Festival de Cannes de 2006.

The Revenant empuja de forma salvaje los logros conseguidos anteriormente y se establece como una película singular dentro de la filmografía del mexicano.

El Negro (Iñárritu) estrenó en 2014 Birdman, una película que rompía formalmente con su cine anterior. Para subrayar el cambio de época elige a su viejo amigo Chivo (Emmanuel Lubezki), deja a un lado las composiciones de Santaolalla y se arriesga con Antonio Sánchez, batería de jazz mexicano que diseña una obsesiva estructura musical que resulta ser un completo acierto, ajustándose a la historia y fusionándose con ella en total armonía. La valentía en la ejecución de Birdman no se quedó sólo en la fachada. Recuperó para la causa al genial Michael Keaton- que ha vuelto a demostrar sus capacidades este año en la espléndida Spotlight– . La película fue recibida con entusiasmo por el público y se hizo con múltiples premios (incluidos tres Oscar para Iñárritu). Birdman parecía establecer el comienzo de una transformación en la forma de narrar de Iñárritu. Su maduración como autor.

Las expectativas ante su próxima película -protagonizada por el gran Leo- estaban muy altas. The Revenant, sin embargo, empuja de forma salvaje los logros conseguidos anteriormente y se establece como una película singular dentro de la filmografía del mexicano.

Iñárritu no se cansa de repetir que su película se ha rodado en condiciones extremas.

Y, desde luego, que es singular. The Revenant  abusa de la violencia gratuita hasta lo insoportable. Es larga (156m) y tediosa. El guión (de Iñárritu y Mark L. Smith) está libremente inspirado en una novela de Michael Punke que habla sobre la inacabable odisea de venganza de un colono dado por muerto y abandonado por sus compañeros en el EEUU de 1823. El interés de la historia real es bastante cuestionable. Podría funcionar con Tarantino al mando, Samuel L. Jackson de protagonista y con mucha sangre falsa y sentido del humor. Sin embargo, Iñárritu ha entendido -añadiendo personajes que ‘iluminan’ las verdaderas intenciones del protagonista- que estaba ante una historia de supervivencia que refleja el carácter y la voluntad indestructibles del ser humano, o algo parecido. Se ha tomado demasiado en serio a sí mismo y ha realizado su película más impostada y pretenciosa. Cualquier planteamiento dramático resulta inverosímil.

Además, Iñárritu no se cansa de repetir que su película se ha rodado en condiciones extremas. Bien. En este caso, el trabajo del equipo de The Revenant y muy especialmente las interpretaciones de DiCaprio y Hardy deben ser considerados no como artistas sino como deportistas que compiten en difíciles pruebas de resistencia. El equipo habrá aguantado a muchos grados bajo cero y todo el proceso les habrá pasado factura pero ¿es esto cine?, ¿desde cuándo lo que sienta el actor importa más que lo que consiga transmitir al espectador?, ¿es mejor actor DiCaprio ahora que se come un pez crudo?.

“Me excita poder fallar”, contaba en una entrevista a EL PAIS el pasado mes de febrero. Pues bien, fallar es parte del proceso y es necesario para seguir creciendo. Sin embargo, me queda la duda de si el propio Iñárritu se ha dado cuenta de su fallo o por el contrario, aupado por los premios y la prensa que está recibiendo El Renacido, estamos ante el inicio de una nueva etapa del director mexicano en la que ha decidido renunciar a su indudable capacidad para contar historias en beneficio del artificio del peor Hollywood.

Título original: The Revenant (2015)

Duración 156 min.

País: Estados Unidos

Director: Alejandro González Iñárritu

Guión: Mark L. Smith, Alejandro González Iñárritu

Fotografía: Emmanuel Lubezki

Reparto: Leonardo DiCaprio, Tom Hardy, Domhnall Gleeson, Will Poulter.

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