El punto de vista del amor

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Crítica

La desaparición de Eleanor Rigby (2013), de Ned Benson

Por Claudia Lorenzo

Crítica publicada durante el Festival Internacional de Cine de San Sebastián

La historia de La desaparición de Eleanor Rigby es hoy en día de sobra conocida. Ned Benson, compañero de estudios de Jessica Chastain, le presentó un guión sobre una pareja que rompía tras una tragedia. La Chastain aprobó el boceto pero puntualizo que en él no se veía en ningún momento a la chica ni su punto de vista. Benson intento entonces el más difícil todavía y, en vez de incluir ambas visiones en un filme, escribió dos diferentes: Ella y Él. El asunto resultó en sendas películas rodadas igual pero de forma diferente, con matices de percepción que dependen de cuál se este viendo. Después llego Harvey Weinstein y su ego de distribuidor que provoco un tercer montaje, Ellos, un remix de ambos.

Antes del amanecer, atardecer y anochecer son unas películas que trabajan tanto su calidad individual como el tiempo que comprenden. Es decir, los personajes de Jesse y Celine no tendrían tanto calado a día de hoy si los tres filmes hubiesen sido estrenados con un mes de diferencia. Es el tiempo real dentro y fuera de la pantalla, una forma que en este caso engrandece el fondo, la historia, lo que las hace tan memorables. Una tiene la sensación de que eso ocurre con las desdobladas Desapariciones de Eleanor Rigby, la forma es imprescindible para valorarlas en su totalidad. Conociendo cómo se las trae el Weinstein, es hasta cierto punto comprensible que decidiese juntar tres horas de escenas casi doblemente repetidas en 122 minutos. Sin embargo se entiende menos que un festival de prestigio como San Sebastián se preste a proyectar la versión híbrida en vez de sus originales. La Chastain, que se ha pasado por la ciudad para presentarla, ya ha voceado su descontento con la solución.

La desaparición… es una historia de amor y tragedia que, al contrario que muchas otras películas sobre el mismo tema, no se centra en la superación del trauma sino en la supervivencia del amor de pareja tras un golpe como tal. Así la Eleanor del título (Chastain), incapaz de sobrellevar la pérdida, intenta encontrarse refugiándose en casa de sus padres (Isabelle Huppert y William Hurt) y yendo a las clases de la profesora (Viola Davis) en la New School neoyorquina. Mientras, el amor de su vida y su marido, Conor (James McCavoy), busca a su mujer mientras él también se busca a sí mismo.

La película es la historia de una pareja desgajada, de dos personas que se aman y a las que les duele estar juntas, de dos seres que luchan por sobrevivir y ser fuertes pero que cometen muchos errores intentando encontrar el camino. Es una historia triste rodada con luz, con la alegría que da encontrar el amor y el miedo que da perderlo. Para ello se nota especialmente la presencia de su protagonista, una espectacular Jessica Chastain, que ilumina la pantalla e intenta mantenerse entera para evitar el colapso. La aparición de esta mujer en el panorama cinematográfico de los últimos años es una revolución, por su calidad interpretativa pero también por lo lógicas que son sus decisiones a la hora de defender papeles femeninos con peso. A su lado encontramos a un McCavoy que también resulta interesante y encantador, que es capaz de desarmar y ser el chico de al lado, y que justifica constantemente la posibilidad de que el duelo se viva de muchas formas posibles. Como respiro existe Viola Davis que tiene sin duda los mejores diálogos de la película, los más ácidos e irónicos, y que sigue demostrando que es capaz de desaparecer en cualquier personaje que se le dé.

Ante el interés que despierta la calma de la versión remezclada, su tratamiento del amor y su sutileza a la hora de abordar el contexto que viven los personajes, esperamos ansiosos la llegada de los dos capítulos por separado, aunque sólo sea por el respeto que merece Ned Benson, su osadía y a sus ganas de hacer algo diferente.

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