El puente de los espías

El puente de los espías
Crítica

La valentía del hombre firme 

Por Pablo Álvarez

Para muchos de los que crecimos en los ochenta, el primer nombre que asociamos a la palabra cine es el de Spielberg. Esto no es debido únicamente a la cantidad de títulos que estrenó durante esa década y que tanto influyeron en toda una generación de espectadores y futuros cineastas, sino también a que pocos realizadores han sido capaces de conjugar armoniosamente clasicismo y modernidad como él. Su nuevo y excelente trabajo, consigue reflejar de nuevo esta característica.

En plena Guerra Fría, la actividad de espionaje entre las dos grandes superpotencias se recrudece. Cuando un agente ruso es capturado por la CÍA, el abogado James B. Donovan recibirá el encargo de defenderlo, aunque ello perjudique su imagen pública.

Resulta curioso que precisamente alguien como Spielberg, a quien no pocas veces se le ha responsabilizado de cambiar la industria cinematográfica, haya tenido que ser el encargado de recuperar una forma de dirigir en vías de extinción. Desde los primeros compases del relato, el realizador ofrece lo mejor de sí mismo tras las cámaras, con una sensibilidad formal y estética más propia del cine de la década de los 50. La elegancia de la puesta en escena y la planificación de las secuencias, potenciadas por una apropiada fotografía de tonos gélidos de su habitual colaborador Janusz Kaminski, muestran por otro lado la excelencia que la técnica puede ofrecer en la actualidad. A su vez, la perfecta ambientación unida al exhaustivo diseño de producción y vestuario, contribuyen a trasladarnos a la época en la que se desarrolla el film, un periodo en el que el estallido de un conflicto nuclear resultaba inminente, pero en la que también hubo hombres con la suficiente determinación para evitarlo. Hombres como al que da vida Tom Hanks, quien se vuelve a mostrar como el actor idóneo para representar el paradigma del héroe anónimo en pantalla. El genial intérprete sostiene el peso de la trama con un personaje que pese a su apariencia de tipo corriente, presenta un admirable y férreo sentido de la decencia y la justicia. El trabajo de Mark Rylance como el aparentemente imperturbable espía ruso, resulta igualmente encomiable, logrando una gran química con Hanks en las escenas que comparten. La relación que se establece entre ambos, supone sin duda uno de los mejores aspectos de la historia.

Es bastante significativo encontrar a los hermanos Coen como firmantes del libreto del film, junto a Matt Charman, ya que en no pocas ocasiones se les ha atribuído la capacidad de crear épica a partir de lo cotidiano. A pesar de que la temática que plantea el film se preste a ello, Spielberg opta por contar una historia en la que la grandilocuencia deja paso a la sutilidad y en la que las grandes batallas son libradas por un tipo sencillo. La tensión y la gravedad de los acontecimientos, se evidencian en unas escenas caracterizadas por unos continuos duelos dialécticos, que mantienen la atención en todo momento.

El último trabajo del llamado Rey Midas de Hollywood es una nueva obra maestra. Spielberg se ha rodeado de unos colaboradores a su altura para ofrecer una película redonda. Es un film que sirve para que aquellos que le admiramos, nunca olvidemos porqué su nombre es sinónimo de Cine con mayúsculas.

Título original: Bridge of Spies (2015)El puente de los espías

Duración 135 min.

País: Estados Unidos

Director: Steven Spielberg

Guión: Matt Charman, Ethan Coen, Joel Coen

Fotografía: Janusz Kaminski

Reparto: Tom Hanks, Mark Rylance, Amy Ryan, Scott Shepherd, Sebastian Koch, Billy Magnussen, Alan Alda, Jesse Plemons, Eve Hewson, Peter McRobbie, Austin Stowell, Domenick Lombardozzi, Michael Gaston.