El Poder de la Imagen

The Stairs, 1930, by Rodchenko. Photograph: © Private collection/DACS 2008/Rodchenko archives

The Stairs, 1930, by Rodchenko. © Private collection/DACS 2008/Rodchenko archives

La cámara, la mejor arma para la Revolución

El Poder de la Imagen al comienzo de la Revolución Soviética

Por Ángeles García

En los tiempos de Internet y de las redes sociales, nadie cuestiona el poder de las imágenes para crear opinión. Pero desde comienzos del siglo XX, el Arte unido a la publicidad ha creado poderosísimas obras cuyo destino final era manipular el conocimiento del destinatario para venderle (literalmente) una idea. El talento creativo de los artistas se ha usado para venderlo todo. Da lo mismo una línea de bolsos que la invasión de un país. En una peligrosa alianza con la propaganda, el Arte ha sido usado para los momentos menos felices de los grandes hitos que han marcado el pasado siglo. Los poderes financieros y los políticos saben mucho de eso. Una espléndida miniserie italiana, 1992, dirigida por Alessandro Fabbri, plantea como la publicidad utilizó la opinión colectiva para vender uno de los productos más tóxicos de la historia reciente: Silvio Berlusconi. Pero el origen de la manipulación colectiva a través del poder de las imágenes tiene como maestros a los grandes artistas rusos en los comienzos de la revolución soviética. La exposición que hasta 7 de febrero se ha podido ver en el Jewish Museum de Nueva York, The Power of Pictures: Early Soviet Photography, Early Soviet Film, narra de manera magistral como un grupo de artistas con Aleksandr Ródchenko (1891-1956) a la cabeza pusieron su talento al servicio de la Revolución.

El grueso de la exposición está formado por alrededor de 200 fotografías de artistas  constructivistas como el propio de Ródchenko

El primero en darse cuenta del valor de la imagen fue el propio Lenin. Después de las revoluciones de Febrero y Octubre de 1917, todavía quedaba mucho para que Rusia tuviera una situación pacífica y una población convencida. El gigantesco país tenía entonces más del 70% de analfabetos entre la población. ¿Cómo vender las ventajas de su transformación a toda esa gente?. ¿Cómo explicar los beneficios inmediatos de pasar de un mundo feudal a un Estado bolchevique moderno?. Se produjo entonces la mayor alianza que ha existido nunca entre el poder político y la vanguardia artística. La fotografía, un invento entonces relativamente reciente, serviría para informar de logros y, sobre todo, para adoctrinar.

Octubre (1928) de Serguéi Eisenstein.

Octubre (1928) de Serguéi Eisenstein.

Susan Tumarkin Goodman, comisaria de la exposición ha organizado la muestra de manera didáctica. Fotografías, carteles y alguna pintura dan paso a la proyección de filmes de Serguéi Eisenstein, Dziga Vértov,  Grigori Kozintsev y Yakov Protazanov. El grueso de la exposición está formado por alrededor de 200 fotografías de artistas constructivistas como el propio de Ródchenko, el arquitecto y pintor El Lissitzky y los  fotoperiodistas  Arkady Shaikhet y Max Penson, entre otros. Entregados a la causa realizaron poderosas imágenes en las que vemos primeros planos de obreros orgullosos construyendo todo tipo de maquinaria o a campesinos exultantes ante cosechas impropias de seres humanamos. Con ayuda del collage y el fotomontaje, venden su mensaje filmando a grupos de jóvenes (hombres y mujeres) entregados al saludable ejercicio físico que se supone que practicaban después de jornadas maratonianos de trabajo. Pero sus caras sonrientes hablan de la satisfacción del sacrificio por un mundo nuevo. Ninguna pirueta parece imposible y nada tan reconfortante como la cultura física. 

El ansia de libertad y de justicia social junto a un inagotable afán experimentador acompañó a todos estos artistas hasta que Iósif  Stalin decidió que pensar tanto era peligroso y disolvió las comunas de artistas.

Fotografía de Arkady Shaikhet

Fotografía de Arkady Shaikhet

Fotografía de Max Penson

Fotografía de Max Penson

Los primeros planos de algunas de estas imágenes son auténticas obras de arte. De una belleza muy especial es el retrato que Ródchenko realiza a su anciana madre. También  los de los niños y jóvenes a los que la cámara sorprende mientras se encuentran enfrascados en pleno trabajo. El mensaje siempre es de dignidad, satisfacción y felicidad. 

Aleksandr Rodchenko. Mother. 1924

Aleksandr Rodchenko. Mother. 1924

El ansia de libertad y de justicia social junto a un inagotable afán experimentador acompañó a todos estos artistas hasta que Iósif  Stalin decidió que pensar tanto era peligroso y disolvió las comunas de artistas.  Ródchenko, fue acusado de «formalista» y expulsado del grupo Octubre. A comienzos de la década de los años cuarenta dejó de hacer fotos. Se sabe que de vez en cuando continuó pintando obras abstractas y sobrevivió gracias a que comisariaba exposiciones estatales ajustadas al canon del realismo socialista. Otros tuvieron peor suerte y fueron condenados por contrarrevolucionarios y trasladados a los campos de la muerte siberianos. Algunos sobrevivieron en un segundo plano, pero ya muy ajenos al protagonismo artístico que tuvieron en los primeros años de la Revolución.

Deja un comentario