El hombre sin alma

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Crítica

“The Iceman” (2012), de Ariel Vromer

Por Sara Méndez

“The Iceman”, protagonizada por el enigmático Michael Shannon (a quien veremos próximamente como el villano en el nuevo remake de Superman dirigido por Zack Snyder), relata la verdadera historia de Richard Kuklinski, un asesino a sueldo que trabajó para la mafia de Nueva Jersey desde mediados de los 60 hasta 1986, año en el que fue arrestado y sentenciado a dos cadenas perpetuas por asesinar a más de 100 personas.

Escrita (junto con Morgan Land) y dirigida por Ariel Vromer, “The Iceman” está basada en la novela de Anthony Bruno, “The Iceman: The True Story of a Cold-Blooded Murderer”, y en el documental “The Iceman Tapes: Conversations with a Killer”.

Lo más sorprendente de la historia es cómo, durante casi dos décadas, Kuklinski consiguió ocultar su identidad a la policía y a su familia, quien creía trabajaba como asesor financiero. Marido fiel y padre devoto, el amor y la ternura que profesaba a su mujer, Deborah (Winona Ryder) y a sus hijas, se convertían en hielo cuando se trataba de llevar a cabo un trabajo para Roy DeMeo (Ray Liotta), uno de los miembros del clan Gambino, quien contrata a Kuklinski por su frialdad y falta de escrúpulos.

La interpretación de Shannon es fascinante. Aunque su nombre no resulte demasiado familiar, este actor americano de 38 años nominado al Oscar por su papel en “Revolutionary Road” (2008), se está convirtiendo en uno de los actores más cotizados de Hollywood. La perfección con la que Shannon interpreta a este personaje de emociones tan complejas es tan sutil que resulta escalofriante. Ray Liotta y Chris Evans, en el papel de otro asesino a sueldo con quien Kuklinksi se asocia, también dan interpretaciones estelares. James Franco  y Stephen Dorff completan el reparto en papeles pequeños pero relevantes.

La fotografía, de tonos fríos y oscuros, y la ambientación del film resultan impecables. Sin embargo, a pesar de la tensión y de la magnífica interpretación de Shannon, la falta de antecedentes hace que no consigamos simpatizar del todo con el protagonista debido a su carácter agresivo y despiadado. Aunque el director nos muestra brevemente una escena de la infancia en la que Kuklinski y su hermano son azotados por su violento padre, resulta difícil entender la psicología del personaje. Kuklinski admitió haber cometido su primer asesinato a los 13 años pero la película se centra en su vida adulta dejando en la oscuridad la infancia y adolescencia de este hombre que parece no tener alma. A pesar de todo, “The Iceman” consigue mantener al espectador al borde de la butaca a la espera de que sus crímenes sean descubiertos.