El final de la libertad

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LAURA POITRAS: ASTRO NOISE
FEB 5–MAY 1, 2016
Whitney Museum of American Art

Por Ángeles García

El nombre de Laura Poitras  (Boston, 1964) se hizo famoso en todo el mundo a partir de el estreno de CitizenFour, el trabajo con el que ganó  el Óscar al mejor documental en 2015 y donde Edward Snowden cuenta ante su cámara el espionaje masivo al que están sometidos todos los estadounidenses por la Agencia de Seguridad Nacional (NSA); una vigilancia ilegal que luego resultó ser mundial, realizada en aras de la seguridad ciudadana que, sin embargo, no ha servido para evitar que aumente el terrorismo. La película, con aire de thriller, recoge los encuentros celebrados en Hong Kong entre Snowden, Poitras y Glenn Greenwald, el abogado y periodista que publicó toda la historia en exclusiva para el diario británico The Guardian.

Con CitizenFour, Poitras cerraba la trilogía dedicada a lo ocurrido en su país después de los atentados del 11-S: My Country, My Country (2006), sobre la guerra de Irak, nominado a los Óscar y The Oath (2010), sobre la prisión de Guantánamo, con el que logró el Premio a la Mejor Fotografía en Sundance, el Premio del Jurado en el Festival de Edimburgo, y el Gotham Award a Mejor Documental.

Conocedor de estos trabajos y de que en 2012 Poitras preparaba un nuevo proyecto sobre vigilancia, Edward Snowden decide ponerse en contacto con ella usando el seudónimo de CitizenFour. La cineasta ya llevaba tiempo siendo vigilada por las diferentes agencias del gobierno de los Estados Unidos y había sido interceptada en más de ochenta ocasiones, entre detenciones y retenciones al entrar y salir de su país.

Astro Noise es el nombre que puso Snowden al archivo encriptado que contenía las pruebas del programa de espionaje que filtró a Poitras

Documentalista y periodista, Laura Poitras es también videoartista. De su vida personal se conoce poca cosa. Hija de una familia acomodada, creció en un barrio residencial en las afueras de Boston. Terminados los estudios secundarios se trasladó a San Francisco, donde trabajó como cocinera en un restaurantes de lujo para financiarse las clases en el  Art Institute de San Francisco, donde estudió con el director de cine experimental Ernie Gehr. En 1992, se instaló en  Nueva York para estudiar teoría social y política en la New School y lanzarse definitivamente al mundo del documental. Como artista, en 2014 expuso en el Artist Space Exhibitions, en Nueva York, donde presentó la trilogía y sus cortos: The Program (2012), Death of a Prisoner (2013) y PRISM Whistleblower (2013). Pero la auténtica entrada de su obra en el museo se ha producido con la exposición Astro Noise que hasta el 1 de mayo se puede ver en el Whitney Museum. Astro Noise es el nombre que puso Snowden al archivo encriptado que contenía las pruebas del programa de espionaje que filtró a Poitras, y hace referencia a la pequeña huella térmica que dejó tras de sí el Big Bang en el origen del universo. El resultado es una experiencia inquietante que empieza en el momento en el que el espectador se aproxima a las salas y que le deja sin respiración ante muchas de las piezas que componen el recorrido. El concepto expositivo no puede ser más claro: nadie escapa a la vigilancia, cualquier dispositivo sirve para controlar tu vida y todos esos datos pueden ser utilizados en tu contra o vendidos al mejor postor.

Siempre hemos sabido que la dictadura es la forma de gobierno que más interés muestra en rastrear la vida de los otros.

Ante una lluvia de imágenes coloridas y difuminadas, de formas abstractas, el primer panel explicativo nos cuenta que esas representaciones  son ampliaciones reales de información de satélites y drones, interceptada por un puesto de escucha secreto británico en Chipre. Ilegibles para el espectador, el montaje invita a recorrer un gigantesco archivo en el que sabemos que se acumulan datos de la vida privada, de millones de personas.

Installation view of Laura Poitras: Astro Noise (Whitney Museum of American Art, New York, February 5—May 1, 2016). Photography by Ronald Amstutz

Installation view of Laura Poitras: Astro Noise (Whitney Museum of American Art, New York, February 5—May 1, 2016). Photography by Ronald Amstutz

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Sobre un enorme panel con dos caras se proyectan dos videos. En uno vemos una sucesión de primeros planos de rostros de diferentes edades que observan perplejos algo que ocurre delante de ellos mientras suena el himno de Estados Unidos y de manera apresurada  deducimos que contemplan los restos de las torres gemelas destruidas en el atentado del 11-S. Pero no, resulta que son tomas obtenidas durante un encuentro deportivo celebrado antes de los ataques terroristas. La ambigüedad y la manipulación ocupan un lugar muy especial en esta interesante exposición. Por la otra cara del panel, vemos a prisioneros en lo que podría ser la base de Guantánamo. Lo único seguro es que son hombres capturados en Afganistán que niegan a sus captores que pertenecen a Al Qaeda.

Le sigue una sala en la que en la más completa oscuridad se encuentra una de las piezas más impactantes de la muestra: Bed Down Location. Cuando nuestros ojos se adaptan a la noche, descubrimos en el centro una gran cama  sobre la que hay que tumbarse para ver lo que se proyecta en el techo: los cielos nocturnos y estrellados de Yemen, Somalia, Paquistán y el diurno de Nevada en el que vemos pasar un par de drones que están haciendo su trabajo. Desde el relajo y la curiosidad  ante el firmamento es difícil reparar en los artilugios que estratégicamente colocados deberían de ponernos en alerta.

En una instalación se pueden contemplar los cielos nocturnos y estrellados de Yemen, Somalia, Paquistán y el diurno de Nevada en el que vemos pasar un par de drones que están haciendo su trabajo.

El recorrido multisensorial ideado por Poitras desplaza al espectador hacia una nueva sala repleta de pequeñas ranuras por las que vemos proyecciones de videos que podrían estar tomados en Afganistán, localizaciones irreconocibles y muchos documentos en los que se contiene el expediente que las diferentes agencias de información han elaborado sobre la autora desde hace muchos años. Las rendijas,  situadas a diferentes alturas de la pared, a la manera de los peepholes, evocan lo prohibido, la barrera que existe entre la vida pública y la privada.

Installation view of Laura Poitras: Astro Noise (Whitney Museum of American Art, New York, February 5—May 1, 2016). Photography by Ronald Amstutz

Installation view of Laura Poitras: Astro Noise (Whitney Museum of American Art, New York, February 5—May 1, 2016). Photography by Ronald Amstutz

El paso siguiente confirma que esa barrera no existe cuando nos topamos con una pantalla en la que vemos a las personas que en esos momentos están curioseando el cielo desde la Bed Down Location . Pero la mayor alarma espera al final del recorrido, donde a través  de varios monitores comprobamos que todos nuestros  dispositivos móviles han sido interceptados, incluidas sus claves. Poitras quiere demostrar que tenemos que estar seguros de que jamás estamos solos. De nosotros depende ser conscientes del peligro que eso supone porque en nombre de la seguridad mundial, no se puede renunciar a los derechos individuales que significan la libertad.

Siempre hemos sabido que la  dictadura es la forma de gobierno que más interés muestra en rastrear la vida de los otros. Y nunca por nuestro bien. Ese es el mensaje principal de la excepcional exposición de Laura Poitras.

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