El cine como vaso comunicante

 “Solamente en la proximidad a lo fantástico, en ese punto en el que la razón humana pierde control, tiene todas las posibilidades de traducirse la emoción más profunda del ser, una emoción que no es apta para proyectarse en el marco del mundo real…”

André Bretón

En el cine de hoy en día existe un “todismo”. Todo es posible. Lo cual nos lleva a la raíz de la nada. Al nihilismo. Todo es nada y nada es todo. Actualmente, el cine ya no nos permite viajar  más allá de lo que nuestra mente pueda concebir. Lo que antes era abstracto ahora ya es “tangible” en la pantalla. La sorpresa se ha minimizado. Entonces, ¿ es necesario volver a los principios bretonianos para encontrar lo más profundo de la existencia humana? ¿ Es posible plasmarla en el cine?. Es tan posible que desde principios del siglo XX contamos con cientos de expresiones cinematográficas descendientes del surrealismo.

Es probable que cuando alguien piense en el surrealismo, en el cine con tintes surrealistas más concretamente, aparezcan en la mente imágenes entrelazadas sin ningún sentido, personajes actuando como si sufrieran alguna deficiencia neurológica o si provinieran de un lugar oscuro y totalmente alienado a cualquier forma lógica de vida humana, por llamarle humana, para evitar más sorpresas.

Al Roderick Kent de Guy Maddin le sucede algo parecido en The Saddest Music In the World (2004): atesora el corazón de su pequeño hijo difunto en un pequeño frasco de cristal que lleva siempre consigo, mientras busca triste y desesperado a su esposa la cual se esfumó de repente después de la muerte de su hijo y la que ahora sale con el hermano de Roderick, Chester Kent, sin recordar nada de su matrimonio con aquél. Mientras todo sucede en medio de un concurso para encontrar la música más triste del mundo, en el que Isabella Rossellini hace el peculiar papel de la juez del concurso. El aclamado director canadiense descansa la mayoría de sus obras en la sociedad, las montañas y la tundra de su tierra natal Winnipeg -similar a lo que hace Lynch con su querida Montana en Twin Peaks -los dos sitios sobresalen por su sobriedad, por la sensibilidad oscura que cada uno de los autores rescató de su infancia y juventud.

The Saddest Music In the World (2004)

La atmósfera surrealista es inconfundible. Así como hay filmes en los que lo abstracto es más predominante, hay en otros en los que la situación se nos puede mostrar tan real como maravillosa. Una cadena de eventos infortuitos que levanta preguntas tales como: en qué momento aterrizó el personaje en tal lugar, con tales personas? cómo saldra de ahi? saldrá de ahi? hay algún “ahí” del que salir? After Hours (1985) de Scorsese es un ejemplo perfecto de un surrealismo que se sobrepone a la realidad de tal manera que dé la impresión de estar soñando sin saberlo, estar atrapados en ese mundo por siempre junto con personajes a los que se les encuentra tan cómodos en ese entorno como el de Catherine O’hara o el de Rossana Arquette, las cuales constantemente le hacen imposible al personaje de Griffin Dunne, el cual claramente es un extraño en ese lugar, cumplir su objetivo.

David Lynch| Rabbits (2002)

El surrealismo no siempre fue bienvenido, ha sido rechazado por muchos artistas como Frida Kahlo, la cual aseguraba que su trabajo no pertenecía a esta corriente si no que simplemente expresaba su sufrimiento. Al contrario de la pintora Remedios Varo, por ejemplo, la cual era fiel integrante y fervientemente plasmaba el surrealismo en toda su obra. Lo consideraba, “en su esencia, un sentimiento inherente al hombre” y lo colocaba en el mismo nivel que el psicoanálisis, por su contribución a explorar el subconsciente.

L’Etoile de Mer (1928) Man Ray

Escena de La Edad de Oro de Luis Buñuel (1930)